“Un camino-solución hacia un mundo mejor”

 

 

   

ENSAYO SOCIO-POLITICO

 

Autor : Francisco Alberto Scioscia

 

Buenos Aires, Argentina, en los primeros lustros del siglo 21.

       © Del autor. 

Título I

Una MatriZ social basada en la Solidaridad e Idoneidad conjugadas

(Sistematización de los fundamentos del Proyecto :

Red SOLeIDO - www.redsoleido.com.ar)

 

 

Título II

 

República Democrática:

Una lectura acorde al siglo 21

 

Dedicado a aquellos que anhelan un mundo mejor,

“siempre con los pies sobre la tierra, sin por ello dejar de mirar por un instante a las estrellas”

(Anónimo, tribal, ancestral, africano, genial)

           

 

        OBJETIVOS DEL PROYECTO Red SOLeIDO:

Básicamente es el de promover la difusión de los principios de Solidaridad e Idoneidad en las sociedades, complementándose con los de Libertad e Igualdad. Como base operativa la creación de una Red socio-tecnológica (punto 5.2) que aúne a sus miembros, cohesionados por adherir a los principios expuestos. Una construcción progresiva (de menor a mayor), colectiva (solidaria) e inteligente (ni pasividades complacientes, ni manifestaciones eufóricas improductivas de otrora). Un aporte individual fecundo ajustado a nuestras posibilidades y/o disponibilidades, desde la simple adhesión - moral o económica- hasta el aporte de nuestras erudiciones (desde su mínimo hasta el máximo, remuneradas o no, según corresponda). Esta red multidisciplinaria (coordinada, integrada, con información veraz e idoneidad) esbozará soluciones a la problemática social vigente, como recursos para su financiación (tanto de los proyectos como de la organización en sí). A su vez actuará como un banco de datos intelectual e informativo. Centrar en lo social nuestro desarrollo y de tales logros, traducirlos políticamente. Estimo que uno de los desafíos humanos del próximo siglo será la de hallar nuevas formas de articulación armónica y eficaz entre lo social y lo político. Este, será la extensión del desarrollo social alcanzado. Sino priorizamos tal desarrollo, producirá la escisión vigente entre lo político y lo social, origen del descrédito de la actual dirigencia. Debemos redefinir adecuadamente - e internalizarlo- el concepto de política. No es posible que se asocie el mismo a "actividad rastrera" (así figura en un libro oficial de educación cívica), cuando en sus manos esta - nada menos- que la Administración del Bien Común (ABC de la política). Es decir, nuestro presente y futuro. Consecuentemente, en su ejercicio deben estar los hombres de mayor nivel intelectual, emocional y moral (ver Idoneidad, punto 4). Obviamente no sucede tal premisa. Esto no es idealismo ni utopía, nada más alejado. En lo conceptual, libertad e igualdad han sido internalizados por las sociedades civilizadas por ser un "negocio" para sus miembros: ¿quién puede considerarse exento de la discriminación y/u opresión? : blancos, negros, judíos, cristianos, musulmanes, ricos, pobres, etc. En otras palabras, fueron aceptadas porque "nos convienen" y ser compatible con la seguridad de la especie humana. En lo operativo, construir técnicamente la red y coordinarla es factible con idoneidad. En cuanto a SOLIDARIDAD (punto 3) - su postergada internalización con relación a los otros de la tríada gala- estimo que obedece a razones de orden ideológico; asociado a la izquierda y la pobreza por los acérrimos liberales, estos la abominan... (que sería de su lamentable aserto: se es pobre porque se quiere). Aunque operativamente no está excluida del marco regulatorio capitalista: en términos económico-financieros equivale al del seguro ( poner una parte, cuyo total reaseguraría - del siniestro posible- a cada uno de los coparticipantes). Evidentemente un negocio que involucra lo particular y general brillantemente, sin exclusiones. IDONEIDAD, es un tema de mayor complejidad. Si al inquirir con relación a que si los cargos de mayor responsabilidad social debiesen ser ocupados por los más idóneos, estaríamos cercanos al cien por ciento afirmativo. Pero si anexáramos la siguiente a aquella: ¿aunque la misma pudiese afectar sus intereses particulares? Tal respuesta debería medirse con un detector de mentiras si es que pretendemos considerarla válida (humanos somos...). Resultará una ardua tarea construir un mensaje que indique unívocamente el negocio de estar estructurados socialmente en Organizaciones Inteligentes (léase: estructuración jerárquica y consensual; participativa, horizontal y vertical; equipos interdisciplinarios y disciplinarios, autocontrolados y mínimamente estratificados, etc., punto 6.2 ), que nos permita mejorar cotidianamente la calidad de vida humana al combatir este tipo de organización conductas tan funestas como ser: obsecuencia, rivalidad, favoritismo, chambonaje, etc. ( en lo personal) y corrupción, burocracia, toma decisorias tardías, etc. ( en lo organizacional).

Ambos conceptos - solidaridad e idoneidad- nos vinculan a lo colectivo y operativo, conformando principios totalmente compatibles con la seguridad de la especie, como lo son igualdad y libertad, aunque estos se vinculen más a lo individual, en resguardo a los excesos cometidos en la historia humana. Es decir son convenientes y compatibles con la idiosincrasia humana.

                            Francisco Alberto Scioscia

                     ESQUEMA GENERAL DEL PROYECTO ( click aquí para otros navegadores)

                                                             

                             

 

                                     TITULO l

              Una Matriz social basada en la Solidaridad e Idoneidad conjugadas

(Sistematización de los fundamentos del Proyecto : Red SOLeIDO - www.redsoleido.com.ar)

 

 

                  Prólogo
      1.      INTRODUCCIÓN

              
1.1     Consideraciones preliminares
           

     1.2      Limitaciones en el conocimiento científico

     1.3      La formación de la conciencia social: base de los cambios significativos sociales

      2.       INDIVIDUALISMO Y CAPITALISMO

                2.1    Las condiciones laborales en el capitalismo: su evolución al presente     

               2. 2    Las grietas del capitalismo


                3.      
LA SOLIDARIDAD : Un negocio de excelencia

      4.        LA IDONEIDAD

               4.1      Definición tentativa

               4.2      Ser Idóneo: Trabajo y vida afectiva

               4.3      El factor emocional

               4.4      Una clasificación tentativa de la inteligencia

   4.4.1      Experiencias personales en la calificación de la inteligencia en áreas operativas/racionales

   4.5        Formulación correcta de proyectos

   4.6        Los niveles de idoneidad

   5.         LA COYUNTURA AL INICIO DEL SIGLO 21     

   5.1       Poder Ciudadano

   5.2       Redes Socio-tecnológicas – INTERNET: Una herramienta trascendente

   6.        ORGANIZACIÓN IDONEA

  
            6.1      
Consideraciones preliminares

  6.2       Organización Idónea

  6.2.1    Conducción estratégica

  6.2.2    Labor en equipos disciplinarios

  6.2.3    Incidencia del trabajo en equipo en las conductas grupales e individuales
                    
           7.          Matriz SOLeIDO: Solidaridad e Idoneidad conjugadas. Acción cooperativa y su organización inteligente
         

 7.1         Consideraciones Personales

 7.2       Cooperativas Organizadas idóneamente ( COI )

 7.3       Integración Social

 7.3.1   Una visión más abarcativa que los sistemas Solidarios y Autoaporte existentes

 8.      CONSIDERACIONES FINALES

 8.1    Hacia una mayor conciencia social

 8.2    Una cosmovisión política

 

Título II

República Democrática:

Una lectura acorde al siglo 21

1.       INTRODUCCIÓN

         2.    REPÚBLICA DEMOCRÁTICA ( descripción ilustrativa y comentarios)    

         3.     UNA LECTURA RACIONAL DE LA REPRESENTATIVIDAD

                3.1  Consideraciones

                3.2   Representatividad de las sociedades

                3.3  Observaciones respecto a quienes deben ser idóneos

                3.4  Falso dilema: técnicos o políticos

                3.5  El Contexto Social de una república democrática

         4.           Esquema de una República Democrática actualizada. Definiciones de cada uno de sus componentes.
       
               4.1        Esquema:

               4.2   Consejo Consultivo Económico y Social ( CCEYS)

               4.3  Poder Ejecutivo Nacional

             4.4  Poder Legislativo Nacional       

            4.4.1 Algunas observaciones complementarias

            4.4.2 Consultas populares

 

   4.5    Poder Judicial  

            5.        LOS PARTIDOS POLÍTICOS    

            6.          OTROS CONSIDERANDOS

                      6.1  Un Estado productivo

                  6.2  El acto electoral

                   6.3 Segmentación del padrón respectivo

                  6.4 Un Sistema Federal

                  6.5 La alternancia de los gobiernos

            7.   EDUCACIÓN REPUBLICANA

                 7.1  La formación educativa

            8.   Bibliografía del autor

 

      

         Prólogo

 

Este ensayo orientase a cuestionar esa resignación que nos remite a sentirnos impotentes frente a este mundo que nos toca vivir, más adecuadamente “padecer”. Tal sobrellevar es inexcluyente, pues usar la vara del confort y/o dinero acumulado - o el poder consecuente que deviene - para medir la calidad de vida humana es muy limitado. Evidentemente, debe integrarse con un desarrollo emocional que nos permita enfrentar saludablemente los acontecimientos de nuestra vida: trabajo, vida afectiva, salud. Ningún humano puede comprar - ni se venden gracias a DIOS- inteligencia, madurez emocional, afecto y salud perpetua, aunque lo intentemos vanamente ( así fuera, sí sería el fin de la historia). Ni quepa la menor duda que cuando se alude que “el dinero no es la felicidad pero se le parece”, no estamos alejados de una verdad que solo nos recalca que aún no hallamos otras formas para alcanzar tal felicidad. Los humanos cuando no hallamos soluciones a nuestros problemas, simplemente los omitimos porque nos superan. Luego, nos vuelven con mayor virulencia. Un pésimo negocio.

El hombre medio esta absorto en la trampa que nos han construido: manipulación mediática constante, confort para nosotros y subsistentes (otrora impensado) y miedo a perder el trabajo que lo hace posible. Peor aún, hemos anestesiado a nuestros jóvenes con “adicciones contenedoras”, con nuestro ejemplo de resignación ¿Nada por hacer?  DEMASIADO. Un clérigo argentino - Mamerto MENAPACE, prolífico escritor- publicó una frase que expresa una cosmovisión de vida, que trasciende concepción religiosa alguna:

 

“No tenemos en nuestras manos las soluciones para los problemas del mundo.  Pero frente a los problemas del mundo, tenemos nuestras manos.
          Cuando el Dios de la historia venga, nos mirará las manos”.


 Por propia naturaleza, cuando analizo un tema lo fundamento, sin omisiones intencionales – tan proclives en la historia intelectual- que consecuentemente podrían invalidar las mismas. Asimismo creo que cualquier aporte de tal naturaleza, que pretenda mejorar la calidad de vida humana, debe ser una construcción colectiva (léase en equipos interdisciplinarios y disciplinarios), trascendiendo lo personal. La calidad de las aseveraciones que expongo la determinará Ud. Los invito a “construir” juntos los alcances de esta MatriZ SOLeIDO. Conjugar Solidaridad e Idoneidad es un anhelo de cuantiosos seres en la historia humana. Para alcanzar tal anhelo se requiere de una cosmovisión diferente a las existentes, como ser diferenciar inteligencia con idoneidad. Poseer el Don de un cociente intelectual superior implica ejercitarlo apropiadamente. Y cuando ello es puesto al servicio de la sociedad, alcanza los niveles sobresalientes de idoneidad. Ésta incluye a la inteligencia, que con ella sola no basta como la vida nos los demuestra cotidianamente, con sus funestas consecuencias cuando no son concomitantes con un equilibrio emocional y alcanza a sujetos con responsabilidad social. 

 Ser idóneo, fuere cual fuere el nivel - que alcanzaremos según nuestras posibilidades y potencialidades, con el lógico techo acorde a las mismas- es un logro que nos permitirá construir una autoestima sólida y la misma vincularnos con el mundo adecuadamente en todos los aspectos trascendentes en la vida de un ser humano, incluyendo los “materiales” que garanticen un confort acorde al siglo que vivimos. Asimismo, creer que la solidaridad es un valor moral, sin percatarse que es un “negocio” para la especie, totalmente compatible con el modelo capitalista del Seguro: una contribución mínima por siempre, para asegurarse que cuando nos toque ser víctimas del siniestro estaremos amparados. Como reaseguro, para que tal esfuerzo solidario no sea en vano, que se ejecute idóneamente. En fin ambos principios - solidaridad e idoneidad- son negocio y hacen a la seguridad de la especie humana, como lo son igualdad y libertad ya internalizados en las sociedades democráticas del planeta en forma irreversible, aun las carencias evidentes de su implementación, por y en tales sociedades (Bush e Irak nos lo recuerdan cotidianamente).

Tal matriz es compatible con el desarrollo evolutivo humano alcanzado, que nos permitirá desprendernos de esa resignación que nos transforma en seres pasivos y complacientes ante las notorias deficiencias de este mundo que nos tocó vivir. Debemos actuar interrelacionados, coherente e inteligentemente. Ni héroes, ni pusilánimes  (sin un mínimo de valor nada productivo es posible). Una exploración hacia un futuro más promisorio, capitalizando las experiencias humanas acontecidas. Las positivas, como el accionar mutuo de los hombres en aras de un objetivo común, la organización inteligente de las respectivas estructuras, conformando Cooperativas Organizadas Idóneamente ( COI ), emergentes de la interacción humana propugnada y las negativas, desechando todos los factores perturbadores de la calidad de vida que uno aspira, que forman parte del modelo capitalista. Éste, coherente con nuestro desarrollo evolutivo como especie, sustentándose en un egoísmo individualista alcanzado que tanto perjudica nuestra cotidianidad.

            Asimismo debemos delinear un segundo título de este ensayo. La matriz social expuesta en el título primero, implica un modelo gubernamental en el cual este inserto. Hasta nuestro presente no hemos hallado formas que superen la coexistencia en un régimen Republicano, Democrático, representativo y Federal. Evidentemente las falencias expuestas mundialmente en su instrumentación no lo eliminan como alternativa, ya que pueden ser superadas con otras formas de implementación que lo tornen productivo para alcanzar el objetivo deseado: mejorar la calidad de vida humana. Tal aseveración, relativa a lograr otras formas, es el intento a bosquejar en este estudio. Asimismo develar las causas que generan los fracasos, demasiado frecuentes…

            Ha sido suficientemente probado que mayoritariamente los votantes elijen a sus candidatos como un acto emocional, prevaleciendo sobre el razonamiento. Esto valido para muchísimos aspectos trascendentes de nuestra vida (económicas, salud, afectivas, etc.). Recalquemos que toda especie requiere de medidas de seguridad para subsistir en el tiempo. Los humanos, dotados de la posibilidad de “razonar”, aunque no sea nuestra forma habitual de proceder, podemos confrontarnos con la posibilidad de la estructuración lógica, ante la presencia de nuestras emociones que constituyen nuestro sustrato y bagaje ancestral. Consecuentemente, requieren que tales medidas de seguridad resulten conceptuales y que las mismas exijan una asimilación progresiva, tanto en su noción como en su implementación, generación tras generación. Proceso este que aún está muy lejano de consolidarse positivamente. Nos referimos a su internalización social y su extensión territorial planetaria.

En fin, el futuro se construye desde el presente. Este ensayo - un bosquejo necesariamente imperfecto- tendrá su sentido en la participación de otros, desde un aporte mínimo al disenso fundado. En definitiva, una construcción colectiva interdisciplinaria que se supere y enriquezca en un continuo, que nos trascienda. Estimo que lo efímero de nuestras vidas es aportar los cimientos para el devenir, superándonos como especie en el tiempo.

 

 

                                       El autor

 

 

Título I

Una MatriZ social basada en la Solidaridad e Idoneidad conjugadas

(Sistematización de los fundamentos del Proyecto :

Red SOLeIDO - www.redsoleido.com.ar)

 

1.       INTRODUCCIÓN

1.1      Consideraciones preliminares

 Los principios de libertad e igualdad instaurados por la revolución francesa de 1789 han recorrido un cruento camino. Al presente, tales principios han sido internalizados por las sociedades avanzadas del planeta, aunque lamentablemente aún distan de ser plasmados efectivamente en las mismas, inclusive en las más avanzadas. Aun así sus conceptos no pueden ser soslayados por quienes tienen responsabilidades sociales, so pena del tronar de la opinión pública. La democracia ha asimilado tales principios: Libertad de votar a quien uno cree, de expresión, el resguardo de la privacidad al elegir y que el voto es igualitario, equivale a uno por cada votante sin excepción, nos hacen acercar a los ideales galos. La realidad nos indica que aún en las sociedades democráticas más avanzadas, estamos lejos, muy lejos, de satisfacer las demandas ciudadanas en cuanto a una implementación adecuada, no manipulada, de tales principios. Podría decirse que en general, la actual estructuración republicana ha resultado un antídoto contra las dictaduras de cualquier signo, aventando tantas atrocidades cometidas en un pasado reciente. En la historia humana todos han sido discriminados o perseguidos por alguna razón: ricos o pobres, su color de piel, sus ideas, su religión, sexo y un etcétera lamentable. Así cruentamente internalizamos el positivo mensaje galo. Tal proceso de asimilación excede al razonamiento: nos remite a la seguridad de los humanos. Los hemos incorporado por ser “convenientes” a nuestro sostenimiento como especie, resultando intrínsecos a nuestro resguardo individual ante tantas atrocidades acontecidas en su evolución. Las clases medias dado su nivel de instrucción alcanzado – históricamente comparado- son las portadoras y centinelas de los irrenunciables principios de libertad e igualdad, que trascienden sus recursos económicos. Estos pueden perderse, pero no tal concepción. Los argentinos de clase media podemos dar fe de ellos... A tal clase se la denomina “tuvo”: coche, casa, vacaciones, etcétera.

            Con cierto grado de certeza los científicos afirman que difícilmente - en el devenir humano - se registren cambios genéticos significativos en su estructuración física. Las modificaciones serán efectivas en el plano cultural. Es decir, somos los artífices de nuestro propio destino. Aunque estos cambios sociales son procesos arduos de instaurar, siendo esporádicos, pausados, localizados y disparados por sucesos que los activan, que se suman a otros similares conformando el sustrato de nuestra conciencia social (en el punto 1.3, aludiremos a tal proceso). Convengamos que el siglo pasado, principalmente hacia fines del mismo, no ha sido el patrón estándar en la historia social, generándose un cambio cualitativo. Podríamos resumir que en el avance científico y tecnológico alcanzado, los generalizados niveles de educación consecuentemente adquiridos, como los medios masivos de comunicación e intercomunicación audio-visuales, han creado condiciones impensadas en las centurias precedentes al mismo. Estos factores descriptos actúan como catalizadores de nuestro accionar, posibilitando el alejamiento de conductas presentes desde el Medioevo que aún se manifiestan a través del autoritarismo, a veces velado otras explícito en cualquier ámbito, aun en aquellos como las universidades y centros de investigación científica, dependientes o no de la misma, totalmente incompatibles con el conocimiento alcanzado.

Generalmente, las teorías sobre la naturaleza del hombre generadas por los grandes intelectos en la historia toman al hombre como un ser abstracto, o aislado de su inserción social, o estático, como si su naturaleza estuviese consumada. Disiento, no solo de las concepciones aludidas, sino porque estimo estamos en los albores del conocimiento humano y que la pretensión de una definición de la condición humana excede a un individuo. Esta será una construcción colectiva interdisciplinaria y en constante revisión, producto de su evolución social como los avances científico-tecnológicos en las ciencias sociales y del hombre. Cualquier esbozo de una teoría que incluya al hombre y su inserción social, no puede ni debe, prescindir de un enfoque prospectivo. Es decir, inferir un futuro dadas las condiciones del presente, permitiéndonos relacionar aproximadamente el nivel evolutivo del objeto de estudio. En nuestros análisis particulares, tanto de un sujeto como una organización, consideramos como un dato importante, obviamente inesquivable, calificarlo según sea su edad cronológica o en qué estado de desarrollo se halla. De tal apreciación procederemos a juzgar los sucesos generados, graduándolos concomitantemente. Al omitir tales parámetros solemos cometer crasos errores, como cuando tratamos/exigimos a nuestros hijos como adultos, sin serlos. Creo que tal omisión – demasiado frecuente- es favorecida por los escasísimos, o inexistentes, instrumentos confiables para traspolar la conducta de un individuo en sus ciclos evolutivos con el de las sociedades en conjunto. Tales ciclos en un sujeto han sido suficiente y satisfactoriamente descriptos en la historia humana, tanto en los limitados conocimientos científicos del presente, como en la literatura. Tampoco se puede considerar la evolución de las sociedades con civilizaciones humanas extinguidas, o el desarrollo y caída de los imperios, dado lo disímil de los parámetros culturales de otrora con los actuales. Asimismo se restringen espacialmente, cuando al presente se requiere una visión planetaria, globalización mediante.

        Sigmund Freud (1856-1939, Austriaco) el padre del psicoanálisis, tomó del naturista Alemán Fritz Müller (1821-1897), su interesante teoría de la recapitulación. Este formuló la siguiente ley biogenética: La ontogenia o desarrollo del individuo es la recapitulación breve y rápida de la filogenia o desarrollo genealógico de la especie a la que pertenece. Es decir que cuando nacemos nos desarrollamos como sujetos recorriendo igual camino que el que transitamos como especie (desde “Adán y Eva”- más ilustrativo- a nuestro propio presente), incorporando los cambios constantes en su ontogénesis en su desarrollo filogenético generación tras generación. Es decir, la versión continuamente actualizada del hombre, que se manifiesta y se modifica en su desarrollo particular (su ontogénesis). Freud, como patrón comparativo utilizaba las fases del desarrollo evolutivo del individuo (infancia, pubertad, adolescencia, joven adultez, adulto, etc.) en su efímero andar por el mundo y el nivel semejante alcanzado por la sociedad planetaria, infiriendo por tales comparaciones que a fines del siglo 19, nos hallábamos en tránsito como sociedad desde la adolescencia a ingresar a la joven adultez. Quisiera destacar, y se infiere, que no soy un experto en ambas postulaciones, pero más allá de tales traspolaciones y su certeza, estimo que es un análisis comparativo valido, al cual adhiero, que además se colige de nuestros inmaduros actos como humanos del presente... Tendría que ser una de las teorías que deberían incluirse en los estudios científicos sociales próximos (ver punto 1.2) dada su trascendencia e incidencia en la evolución humana. Obviamente para explicitarla, descubrir los mecanismos de transmisión genéticos y/o culturales diacrónicamente (la filogénesis) y sincrónicamente (la ontogénesis), una gran incógnita. En fin, enriquecerla, rectificarla o desecharla por una nueva teoría valida. Ver gráfico siguiente :  ( clic aquí otros navegadores)

                                    

   

Retomando, el creador del psicoanálisis comparaba las hordas primitivas con la fase anterior al desarrollo del YO (ni en la primera infancia ni en la horda se usa/usaba tal termino). Asimismo la prehistoria con la infancia posterior al YO, concordando en ambas el pensamiento mágico, propio del niño y de los hombres primitivos ante los fenómenos naturales tan contrastantes hace millones de años, asignados a sus dioses, dado el desconocimiento de tales fenómenos naturales... Siguiendo esta línea de pensamiento Freud concluye que el conocimiento científico alcanzado a fines del siglo 19, permitía a la sociedad desprenderse progresivamente del autoritarismo impuesto precedentemente (diríamos desde el Medioevo), como mandato absoluto e incuestionable. Así la sociedad generaba una revisión productiva de sus actos fundados en la razón y no en lo imperativo o dogmático. Proceso equivalente al desarrollo individual humano, que previamente a la consolidación de su estadio lógico en el transcurso de la adolescencia, se rige por el pensamiento mágico en la infancia, normas imperativas de sus tutores o construcciones parcialmente racionales. En fin, transitar de la autoridad formal impuesta, a la moral fundada en conocimientos certeros. En otras palabras, de la adolescencia hacia la joven adultez, que hemos aludido precedentemente. Desde antes de nuestra pubertad nos rebelamos, explicita o tácitamente, contra la autoridad parental, en una marcha saludable para ingresar preparados a la joven adultez y su independencia. Este estadio previo a la adultez plena implica una nueva y dolorosa dependencia, pero producto de una elección sin imposiciones autoritarias inherentes al rol de padres.  Evolucionado tal rol a una versión actualizada y mejorada, dado que somos más flexibles frente a la interacción familiar sin fijar papeles establecidos socialmente. No siempre, aunque a lo largo será así, la versión última tiene que ser mejor; las que son malas nos sirven para rectificarlas ulteriormente, lamentablemente aprendemos más de aquello que no debemos hacer – lo negativo – que de los buenos ejemplos que no abundan. Al formar nuestra propia familia nos percatamos de la importancia de ceder a nuestras actitudes egoístas e individuales, propias de la infanto-adolescencia. Tanto con nuestra pareja, con la cual debemos aprender a transigir y mayor con nuestros hijos, con los cuales nos tendremos que desprender de nuestros caprichos infanto-adolescentes... La evolución de la familia en el siglo pasado, viró de un modelo autoritario paternal, al consensual. Convengamos que al constituirse tal núcleo, siendo los hijos menores, la decisión no puede ser democrática dado que siendo dos, el empate estancaría cualquier laudo. Con hijos no tan menores, uno debe escucharlos por una razón de respeto como participes de la problemática familiar, en la medida de sus posibilidades (más aún cuando los involucra). Por la característica tutelar de los padres, ante el tardío desarrollo de la maduración humana que conlleva la infancia y adolescencia, debemos tomar decisiones finales, al gusto o no de nuestros descendientes. Es decir, un autoritarismo morigerado - versión evolutiva mejorada- intuitivo y/o consultado profesionalmente, para no incurrir en falsos dilemas como el de ser padre o amigo: somos padres, tenemos que proteger y facilitar el proceso de crecimiento que será su base para ulteriormente ser padres, desde nuestro mayor nivel de desarrollo y experiencias concomitantes como humano, no cómplices... En el transcurso del siglo 20, pasamos de priorizar en nuestro proyecto de vida a nuestros hijos - desplazando sin desmedro (¿?) a nuestros ascendientes - coherentemente con el transito aludido del mandato imperativo al fundado adecuadamente. Habría que analizar porque causas se posterga la adolescencia hasta límites elevados, que solo conllevan a un empobrecimiento del desarrollo emocional. Se omiten responsabilidades, esfuerzo y postergación, que hacen al crecimiento como personas. Y esto es general en las clases medias occidentales ¿Tal vez un exceso ajustable de desplazamiento? O será que al extender el promedio de vida general, también se registre una correlación con la edad de madurez de nuestros hijos...En cuanto al signo de interrogación expuesto precedentemente, aunque no es generalizable, podríamos incluir como desfasaje el posible declinar de responsabilidades sobre nuestros ascendentes ancianos, con fuertes manifestaciones como las experimentadas en el crítico verano europeo del 2003. Las altas temperaturas que se registraron dejaron un tendal de fallecidos sin familiares que se hicieran cargo – previo al deceso- y una respuesta deficiente del estado frente a tan denigrante situación...

 En fin, tenemos aún que CRECER EMOCIONALMENTE como compete a la etapa que estamos transitando. Pasamos de un estado adolescente egocéntrico hacia una consideración de los otros, que nos permite una inserción social adecuada a nuestra evolución como especie (la última versión). En este siglo, aún marchamos, paulatinamente, hacia una resoluciónsaludable” de nuestra adolescencia como sociedad, para ingresar a la joven adultez de la misma. El proceso común de la especie, de maduración biológica y psico-física en su infanto-adolescencia, es el sustrato del desarrollo emocional que regirá ulteriormente a nuestras vidas adultas, para bien o mal. Comparándolo con la evolución social y las atrocidades cometidas en las etapas precedentes deberíamos hacer un mal pronóstico para el futuro de las sociedades humanas, dado una “base” tan lamentable. Laing y Cooper, los promotores por los 60 de la antipsiquiatría - frente al casi único recurso del electroshock- postulaban que el nivel de maduración emocional humana nos remite al reconocimiento de nuestra propia historia y la capacidad de postergación. Ésta emergente de nuestra voluntad, no por imposiciones circunstanciales. Concepción a la cual adhiero y estimo totalmente traspolable al conjunto social. Más aún que no estamos hablando de un sujeto sino de una sociedad que trasciende generacionalmente a sus integrantes. No podemos vislumbrar nuestro futuro sin tener en cuenta las barbaridades del presente y pasado. Igualmente omitir la paupérrima calidad de vida de nuestros hermanos (africanos, latinoamericanos, asiáticos o marginales donde se hallen), hoy tan cerca, gracias a esta globalización a la que nos remiten los medios inmediata y continuamente, postergando lujos innecesarios que reviertan tal indigencia.

Los datos expuestos en el ensayo de “Hacia una economía con rostro humano”, Bernardo Kliskberg, FCE, 2002, nos indican lo siguiente:  

“Según el informe sobre Desarrollo Humano de las Naciones Unidas de 1998, para asistir a unos 4.400 millones de personas en países en desarrollo, en cuanto a sus necesidades básicas de salud y nutrición, se requerirían unos 13.000 millones de dólares anuales. Como datos comparativos tomemos egresos del mundo desarrollado, como ser que en Japón se gastan anualmente en entretenimiento, unos 35.000 millones de dólares; en alimentos para mascotas unos 17.000 millones en EE.UU. y Europa; 50.000 en cigarrillos en el viejo continente...”


            Es incongruente el monto involucrado para los países del G 8 y aliados Europeos. Aunque destinen un escaso porcentual de sus presupuestos a combatir la pobreza, esta sigue existiendo. Las Naciones Unidas o el Banco Mundial darán cuenta de esos ingresos, como de los supuestos faltantes, que igual siguen siendo irrisorios ante tales datos comparativos. Evidentemente el problema reside en como materializar tales fondos, ya que sobra materia gris para ello. El disenso de cómo y quiénes es grave pues los carencias oportunamente perdidas de los infantes no son fáciles, sino imposibles de recuperar, proyectando un futuro más lúgubre. En otras palabras, debemos aunar política y corrupción. Algo sabemos los argentinos: en plena crisis 2002 se produjeron 70 millones de toneladas de cereales para 35 millones de habitantes, con zonas amplias de desnutrición y el 50% de la población bajo la línea de pobreza. Una población solidaria, una historia de políticas sociales del partido gobernante actual y desde sus orígenes (EVITA), chacareros que donan cereales de gran nivel proteico, etc., etc., y siguen los problemas. Se necesitan indisolublemente sensibilidad social e imaginación productiva. Aserto valido para cualquier republiqueta del planeta. La sensibilidad dispararía la operatoria que haría posible, si o si, el asistencialismo, más allá de las disquisiciones que pueda generar el mismo (pescado, pescar, caña, educación, soberanía, etc.). Los niños - ajenos a sus dirigentes políticos, profesionales en disputas ideológicas-   no pueden esperar  Qué nos  falta? : V E R G Ü E N Z A. Pensar que la Iglesia Católica aceptó en la era Moderna el desarrollo científico, que contrariaba sus postulaciones, porque creía que erradicaría la pobreza...

 

No puedo omitir una historia que siempre me atrajo (disculpen la digresión), dado que es un ejemplo de desestructuración que hace a la calidad humana. No tengo datos precisos, pero sí el concepto. Mediaban los 80 y en Francia, uno de los países agrícolas del primer mundo. Un capo-cómico conducía un programa televisivo de alto rating. En oportunidad de presentarse un funcionario agrícola a tal programa, su conductor, Coqueluche, le pregunto cuánto costaban los cereales acopiados en los silos, próximos a su exportación. Este le indico un precio aproximado, que resultaba muy inferior con relación al precio minorista del mercado francés.  El cómico inicio una disquisición sobre que era intolerable que un país rico como Francia existiese gente con hambre. Así que lo conminó públicamente a que le vendiese a él tales cereales, al precio que se vendía al extranjero, comprometiéndose a generar alimentos preparados para dar de comer a quien lo necesitara. El atribulado funcionario, ante la numerosa audiencia, no pudo más que avalar el planteo. Coqueluche, para remachar la decisión entrevistó a otros famosos galos (Deneuve, Delon, etc.) que dieron visto bueno a su proyecto. Así surgieron las carpas Coqueluche, fiel a su origen de payaso circense, que sirvieron para alimentar a quien lo necesitara sin condicionamientos. Y eran épocas de vacas gordas para Francia. Luego, candidato presidencial, popularidad, accidente y muerte en ruta... dejémoslo ahí.

 

Retomando, debemos considerar que las relaciones entre humanos - en cualquier campo- están signadas por el grado de madurez alcanzado, más allá de ideologías, que para ser internalizadas socialmente tales relaciones deben ser compatibles/correlativas con tal nivel de madurez. Debemos destacar que los procesos de maduración, generalmente, emergen de las sociedades más avanzadas, irradiándose progresivamente (del centro a las periferias). El capitalismo salvaje del siglo 19 solo fue posible porque las masas obreras estaban preparadas para ser sojuzgadas por sus patrones. Estos, herederos de la realeza, señores feudales, burgueses conniventes con aquellos, y poseedores de un capital dudosamente acumulado... La historia de sumisión/expoliación a las que habían sido sometidas anteriormente lo hizo posible. Los principios de la revolución francesa y su vigorosa expansión, impedían retrotraerse a modelos anacrónicos de otrora, por cierto más “eficaces”.

 

En definitiva, el capitalismo en su fase salvaje y su versión “light” de fines del siglo 20, fue posible dada las condiciones preexistentes – ni pensar por sus deficientes postulados teóricos, expuestos en el punto 2.2- que permitieron extender esas relaciones asimétricas entre humanos que registra la historia: amos y esclavos, reyes y súbditos, patrones y obreros, hasta las más sofisticadas del presente: corporaciones y dependientes, sin excluir a las otras nombradas precedentemente, que aun lamentablemente subsisten en diversos grados y espacios en el planeta Tierra... Arduo es y será el camino a transitar para imponer la igualdad y la libertad. Estos solo se plasmarán cuando se destierren esas relaciones asimétricas entre los hombres, reemplazándolas por otras apropiadas a tales principios y coherentes con el grado de maduración social hacia el cual transitamos como humanos.

        

            La formación de la conciencia social hacia la instauración de tales principios es irreversible, base de los cambios sociales significativos experimentados desde los albores del hombre. Aludíamos que ni la democracia, dadas sus evidentes limitaciones, ni la justicia formal existente satisfacen las demandas ciudadanas, fenómeno trasfronteras. Podríamos asegurar sin equívocos que las expectativas sociales individuales exigen plasmar los principios de libertad e igualdad en una síntesis que exprese en forma univoca a los mismos: JUSTICIA, sustentada en la verdad y la razón. Tal cosmovisión trasciende la formal existente, que nos remite a la administración de la misma entre partes en conflicto y que emana de las normativas generadas (Parlamentos) por los mismos que detentan el poder y lo ejecutan ( Poder ejecutivo o primeros ministros o equivalentes) conniventes o no. Ergo lejos, muy lejos, de la actual estructuración del bastardeado sistema democrático republicano (en el titulo segundo aludiremos a un ajuste del mismo acorde al siglo 21). Aspiramos a tener Libertad para expresarse sin condicionamientos de ninguna índole como así Igualdad en su consideración, tan vapuleada según los intereses predominantes. “Hacemos de libres e iguales pero aún no lo somos”. No nos engañemos, este mensaje subrepticio - captado por los jóvenes- se manifiesta en sus flagelos actuales, preferentemente indolencia y vacuidad, con las adicciones “contenedoras” que lo anestesian, convencidos tácitamente que nada se puede hacer para revertir el desastre que observan y legamos ( terrorífico). La frecuente ausencia de ejemplos adultos válidos los remiten a los de exhibición mediáticos, que inducen al facilismo, negando lo efímero de la gran mayoría de los mismos, asimismo su ínfimo número que reduce aún más sus probabilidades.

        

            Los medios de comunicación masivos actúan como catalizadores más allá de su calidad e independencia, reduciendo tiempos y espacios de propagación. El ideal de JUSTICIA anhelado es un “camino-solución” irreversible a transitar. Nuestra lucha cotidiana por imponer tales principios llegará a consumar progresivamente la misma. En otras palabras, lo que hagamos en el presente determinará nuestro futuro. Cimentar las bases para el devenir de las nuevas generaciones, que tomaran como derecho propio y “naturales” los resultados productivos que hemos alcanzado. Es hora de pensar nuestros logros y los recursos con los cuales contamos al presente. Los dos principios galos nos remiten al resguardo individual, ante los frecuentes atropellos que sufrimos como personas. Pero no son suficientes para lograr las expectativas de Justicia anheladas. Es en el accionar colectivo de los hombres que lograremos instrumentarlos adecuadamente, tanto en las instituciones como las organizaciones. Debemos recuperar el tercer principio galo: La Solidaridad, el equivalente conceptual actual al fraterno francés. Este no ha logrado aún el pleno consenso social, fundamentalmente vinculadas a la falta de maduración social aludida, en cuanto transitamos una etapa en la cual el egocentrismo es la que aún rige predominantemente, impidiendo ver a los otros como pares y actuar consecuentemente. Veamos el ejemplo emblemático, casualmente de un galo, del cual la prensa publicó oportunamente: años atrás el presidente de la Industria Farmacéutica francesa, fastidiado por la insistencia de organizaciones como Médicos Sin Fronteras (MSF), ya Nobel, que le exigían proveer a los países en desarrollo, con epidemias/endemias devastadoras, remedios a un bajo costo, expresó su sentir: ¿por qué no le iban a pedir tal reducción a las otras industrias?, como ser la RENAULT. Creo que “desconocía” por entonces que aquella no fabrica remedios, hoy si lo sabe dado que alguien se lo habrá hecho notar... En fin un “señor”: egocéntrico, congruente con su época, pero inconsistente con las demandas de la especie. Considerar a la salud como negocio es un desatino, es un derecho inalienable del hombre. Como vemos, reitero que aún la teoría de Müller y la adaptación freudiana no fueron demostradas científicamente, la realidad las confirma sin hesitar...

 

Estimo que tanto el accionar sindical como el cooperativismo en los siglos precedentes hasta el presente, respondieron a demandas imperativas, ya sean condicionadas por circunstancias espaciales y/o temporales que exigían conductas compulsivas, en muchos casos heroicas, que culminaron con sus vidas. Tal accionar minoritario es el germen del ciudadano solidario que florece en nuestras sociedades, no en vano el “Che” es un ídolo para los jóvenes trasfronteras, aunque sean vagas las referencias que posean sobre su persona, es una forma de diferenciarse con este mundo injusto que les toca vivir. En una larga y penosa escuela aprendimos lo funesto del accionar individual y su falta de productividad social al “favorecer”, en el plano económico y la suntuosidad consecuente, a un grupo cada vez más limitado de sujetos.

Por siempre el accionar colectivo implica esfuerzos mancomunados. Y mucho más frecuentemente de lo que suponemos, tal brío se disipa por una aplicación inadecuada de los medios utilizados para obtener el objetivo pretendido. Para ello, es necesario e imprescindible actuar apropiadamente. Esto es el reaseguro de que tanto esfuerzo solidario no se dilapide. Idoneidad no es sinónimo de inteligencia, sino que incluye a la misma en la medida de las posibilidades de cada sujeto, conjuntamente con otros valores trascendentes. Estos asociados al desarrollo emocional que condicionan para bien o mal nuestra performance cotidiana, de mayor incidencia que un Coeficiente Intelectual elevado, como alude Daniel Goleman en su ensayo “La Inteligencia Emocional”, Vergara 1996, imperdible por su recopilación de experiencias en tal campo (en el punto 4 aludiremos a este tema). Solidaridad e Idoneidad son los principios de orden colectivo que nos permitirán consolidar los de carácter individual de Libertad e Igualdad, alcanzando el anhelo de JUSTICIA inserto y construido históricamente en la conciencia social de los hombres, que trataré de fundar en los próximos capítulos. En los siguientes subpuntos analizaremos los limitados conocimientos científicos del hombre (1.2) y el proceso de formación de la conciencia social como base de los cambios sociales significativos en nuestra historia humana (1.3).

 

Una reflexión final de esta introducción. Reitero, que aún sus dificultades somos artífices de nuestro propio destino. Creo que una aspiración general es alcanzar una mejor calidad de vida, incluyendo a los poderosos, dado que gracias a DIOS la inteligencia, el equilibrio emocional, la salud y los afectos no se compran, ni se venden, aunque lo intentemos vanamente. Limitar tal calidad de vida al confort en sus niveles más elevados es un sin sentido, dado que es vacuo por sí mismo, al satisfacer un aspecto parcial de nuestro existir. Ni quepa la menor duda que cuando se alude que el dinero no es la felicidad pero se le parece”, no estamos alejados de una verdad que solo nos recalca que aún no hallamos otras formas para alcanzar tal felicidad. Esta debe incluir un desarrollo emocional que nos permita vincularnos adecuadamente con el otro - como par e igual- siendo tal integración mucho más trascendente que los bienes y servicios que acumulemos. Obviamente que estos no son excluyentes, sino que deben ser incorporados al postergado emocional. En definitiva, será un recorrido difícil, sin dejar de tener en cuenta que cualquier “camino-solución” que transitemos los humanos con el objeto de mejorar nuestra calidad de vida, deberá compatibilizar el interés general con el particular, superando los deficientes sistemas precedentes. Fundamentalmente, incluyendo una visión que contemple el ser humano en su actual nivel de estructuración psico-física – sus últimas versiones- como una interacción social y política acorde a tal estructuración.

 

1.2 Limitaciones en el conocimiento científico del hombre.
          

Las ciencias humanísticas tienen en este nuevo milenio una responsabilidad aún mayor que el resto de las disciplinas científicas más experimentadas. Éstas han alcanzado un inusitado progreso en el siglo 20, determinando un mayor retroceso comparativo en las ciencias del hombre y su inserción social, que el acontecido previamente. Ser juez y parte resulta un enigma de difícil dilucidación para los humanos. Ser objetivo en el análisis de su propia naturaleza parece un fin lejano a sus recursos actuales, o inalcanzable por su propia conformación psico-física. Según H. Wallon - psicólogo francés- cuando las emociones y el pensamiento emergen simultáneamente invalidan las conductas operativas consecuentes. Contrariamente, cuando la emoción actúa como disparador del pensamiento, aseveración que desarrollaremos en el punto 4.3. Tal interferencia es imperceptible para el sujeto, llevándolo a racionalizaciones teñidas de emociones inconscientes para el mismo, acorde a la definición freudiana - su hija Anna lo sistematizó – de los mecanismos de defensivos del YO, entre los cuales se encuentra comprendido el aludido previamente. Clara y frecuentemente observable en cualquier nivel humano - incluyendo el científico- denominado en términos psiquiátricos pensamiento catatimico y de mayor gravedad en aquellos que se defienden intereses personales con argumentos racionales interferidos emocionalmente como el ejemplo aludido en el punto presente sobre el funcionario galo aludido en el punto 1.1 . Esta última acepción, de mezclar bolsillo, afecto y razón falaz consecuente, debería tener un nombre propio - diferenciándose a la de racionalización- dada su terrorífica manifestación, como así su “detección precoz” para salvaguarda humana, como un signo de vade retro eficaz.

 

A tal limitación en las ciencias humanísticas debemos añadir sus severas dificultades actuales de reproducir artificialmente las conductas de los hombres en la coyuntura y contexto original, individual o colectivamente; o utilizar animales superiores que permitan traspolar sus conclusiones al hombre (no hay desarrollos similares), harán entendible las limitaciones en el campo experimental, que “justifican” lo tardío de su progreso. Invertir en Investigación y Desarrollo en las ciencias del hombre y su interacción social debe ser prioritario, dada su ulterior incidencia en el seno comunitario. Realmente un punto ciego, ya que resulta inexplicable que siendo el hombre el núcleo de cualquier proceso - directa o indirectamente- se tenga tan pobre conocimiento de sus propiedades. Resultaría razonablemente inabordable cualquier proyecto, fuere cual fuere su índole, en el cual no se tenga dominio sobre las propiedades de la materia prima involucrada...

 

Cotidianamente padecemos de una contradicción insuperada al momento: aspiramos a que los cargos de mayor responsabilidad social estén en manos de quienes ostenten niveles de idoneidad acordes, pero obviamente no es así. Tenemos el problema pero no su solución ¿Cómo soslayar los factores expuestos que subordinan cualquier otro que nos acontece? Simple: como humanos omitimos considerar todo aquello que nos supera. Como en nuestra vida privada, todo lo trascendente que omitimos hoy, por excedernos, luego, nos vuelve con mayor virulencia... Que no hallemos respuestas adecuadas no implica que los problemas no existan. Omitirlos es un pésimo negocio humano.

 

La subjetividad es inherente al ser humano. Y tales limitaciones se agudizan aún más cuando la comprensión del hombre se referencia a aspectos conflictivos de su naturaleza como son la inteligencia y/o sus emociones. Estas argumentaciones explicarían el atraso aludido, pero no la justifican. La respuesta podría orientarse a que el mercado no tiene interés alguno en mejorar la calidad de vida humana sino hay un "negocio", traducido en medicamentos o servicios rentables corporativos. Difícilmente se logre una droga normalizadora de las anomalías emotivas/cognitivas: exigiría mucho tiempo y dinero sin garantía de éxito... Si definir niveles de inteligencia es conflictivo, tanto para nuestra autoestima como nuestros intereses ( dado que reconocer que otro lo es más, nos puede costar una oportunidad de cualquier índole), enfrentar a nuestras incontrolables emociones - manifiestas o no- es terriblemente más complicado. Ergo, también mucho más postergables: ¿Quién quiere enfrentarse con su lado oscuro?

 

Pensemos en los famosos Bill. Uno, el empresario conocido más rico del planeta, que no debe estar pasándola bien con el jaque judicial a Microsoft y el cambio progresivo de los parámetros del juego que el mercado electrónico fija. Estos trascienden a los postulados liberales de supervivencia y competencia ya no tan ineluctables, en los cuales solvento su imperio. Qué bien le vendría un mayor conocimiento de sus emociones que le permitieran enfocar inteligente tal conflictiva. Si es un adicto al no perder - tan arraigado en los empresarios de su fuste- le resultará imposible vislumbrar una salida adecuada que compatibilicé (léase satisfaga) sus intereses y los de la sociedad planetaria. Como dice su amigo Negroponte: “vive frustrado”. Claro, GATES tiene recursos materiales infinitos para hallar, si quiere, los terapeutas más sofisticados que puedan ayudarlo, aunque estos tampoco están exentos de las severas limitaciones del presente en su profesión. Podría ser que Gates haya hallado en su accionar filantrópico una sublimación a sus emociones, además de una terapia adecuada. No es menor involucrarse personalmente – incluyendo a su cónyuge- en tratar de mitigar enfermedades endémicas mortales en zonas remotas del planeta, o la de mejorar la calidad educativa, incorporando en Centros de Instrucción a docentes de mayor nivel, logrando una mejora sustancial en los educandos respectivos… Estimo que habrá logrado una maduración personal de tan múltiples experiencias sociales, que asimismo pueden ser un ejemplo vigorizante para sus también multimillonarios colegas. 

 

El otro Bill, nada menos que el ex-Presidente de la mayor potencia mundial, en pleno auge en la era global, no pudo y no creo que hoy pueda, controlar su adicción "oval". Resulta sorprendente escuchar a inexpertos en materia psicológica - y algún experto connivente, político o en adicción- que tal compulsión no afecta sus dotes de estadista que tan bien llevaba, hipótesis no comprobable. Asimismo que no se va a hacer público nada que afecte su ex-investidura, ni él ni su familia tampoco. Tales afirmaciones corroboran el mecanismo de negación/disociación de todo los que nos resultan conflictivo/oscuro en nuestras vidas. En fin, es contradictorio que siendo tan necesario y vital para los hombres - los ejemplos nos refieren a que no habría exclusiones- incentivar el estudio de las ciencias del hombre y su inserción social, la conflictiva de la misma tendería a su postergación: simplemente, dejándola en manos de los cientistas existentes y que la suerte les depare avances considerables... Ello poco probable, no por la calidad de los mismos sino por los recursos disponibles - considerando la implícita interacción multidisciplinaria necesaria- que obviamente exceden a sus propias posibilidades incrementarlos. El nivel de complejidad de posguerra, generado por la irrupción de gran cantidad de conocimientos de las más variadas disciplinas hace que se hayan licuado los genios de otrora, que pudieron vislumbrar soluciones que sustentaron el desarrollo aludido de mitad del siglo 20 en adelante. La investigación actual implica la labor interdisciplinaria para que sea fecunda y orientada, no librada a la suerte. Esto sin eludir la imprescindible investigación en ciencia básica sustento de esa acción interdisciplinaria productiva. Así se han logrado avances extraordinarios en telecomunicaciones e informática bajando costos que sirven de base a otras en el campo de la medicina, biología, farmacología, etc. Requiérese un profundo incentivo en el estudio de las ciencias sociales y del hombre, que permitan integrar todos estos avances que dejan atrás al actor principal: el ser humano, cada vez mas fragmentado en consumidor, ciudadano, usuario, etc. por las propias limitaciones del conocimiento del mismo. Dejar en manos del dios-mercado tal desarrollo científico sería una necedad. Esta salida, eminentemente fundamentalista, es el comodín a todas las incertidumbres que las postulaciones liberales no pueden afrontar/ vislumbrar/ solucionar, por las propias limitaciones del marco conceptual de su doctrina, ni contar con MANDRAKE, MERLIN ni COPPERFIELD en sus filas...

1.3 La formación de la conciencia social: base de los cambios
      sociales significativos


            Los humanos construimos nuestra conciencia social en un proceso continuo. Cotidianamente recibimos información múltiple y el sentimiento concomitante que produce tal información (estupor, indignación, decepción, indiferencia, simpatía, euforia, alegría, etc.). Obviamente la misma sufre un proceso selectivo, prevaleciendo las de nuestros intereses particulares y las de carácter general. Así, retenemos gran cantidad de información/sentimientos, en estado latente, expectantes. Es decir, expectativas que quieren ser satisfechas, como una necesidad de descarga energética de los sentimientos concomitantes. La información puede perderse o diluirse, pero el sentimiento no. Nos carga. Pensemos cuando formamos un concepto cualesquiera: éste es una construcción temporal, de igual forma que la conformación de la conciencia colectiva. Cuando debemos explicitar un concepto, olvidamos los detalles informativos que lo generaron, recordando el filtro intelectual / sentimental operado que lo sustenta. Cuán difícil nos resulta rememorar cuando se nos exige precisión sobre nuestra formulación conceptual y los hechos que lo coligieron. Algo así cuando recordamos lo agradable que nos resultó una película o un partido de fútbol, reteniendo prioritariamente el sentimiento placentero, que el detalle del evento. Este estará en nuestra memoria pero necesita ser rastreado/activado. Es decir, que el sentimiento acumulado generalmente predomina sobre la información. Cuando su acumulación es negativa, es una sensación desagradable. Sí un proceder de interés general recibe la aprobación unánime, los medios aluden a que las expectativas concomitantes han sido colmadas/satisfechas. Advirtiese una sensación de alivio al descargar las mismas. Fenómeno de transmisión uniforme colectiva, percibida por la gran mayoría simultánea e inequívocamente en virtud de la igualdad constitucional básica lógico-emocional de los humanos... Tal fenómeno de transmisión también se expresa al manifestarse mayoritariamente al unísono en el murmullo, la exclamación o la risa en actos multitudinarios.

Contrariamente, cuando el proceder no es el esperado, frustrándose la satisfacción de las esperanzas latentes, la misma se acumula en nuestra conciencia. Ante la ausencia de reacción pública manifiesta ante tales desencantos, no equivale a la dilución de tales conductas objetables, igualmente se cargan emotivamente. Tal proceso es extensivo tanto para aquellas que no son resaltadas positivamente, o lo son fugazmente. Asimismo como las de carácter subliminal (tan efectiva como la explicita). No pasan al olvido, quedan en nuestra mente individual/colectiva. El tiempo imprecisará la información provista, pero los sentimientos frustrantes o positivos se acumulan a los precedentes y así sucesivamente. Los hombres públicos tan “pendientes” de las manifestaciones sociales, no cuentan, en general, con este proceso. Ulteriormente cuando la bronca de los ciudadanos se manifiesta por hechos puntuales, parece desproporcionada entre lo que aquellos contabilizaron y la que se expresa. Proceso extensivo a la vida familiar. Un experto en relaciones conyugales, sabiamente, hacía referencia que cuando se discute en pareja, iniciándose la reyerta por un hecho insignificante, como regla, debe “pararse” y verificar porque se está discutiendo, dado que tal disparador no justifica tanta vehemencia en la contienda. Las causas de la desavenencia estarán estrictamente vinculadas al proceso de acumulación silencioso aludido, que creemos que no existe por no manifestarse oportunamente (demos fe que existe...)

Esta somera y precaria descripción- totalmente perfectible- nos remite al uso de las expectativas humanas latentes, que requieren de una lectura adecuada, con interlocutores sociales válidos. El proceso es activo en cuanto a la interacción aludida entre sociedad y el sujeto individual, pero pasivo en cuanto a operar colectivamente: requiere de disparadores para su activación. Lamentablemente, coexisten las que satisfacen con las frustrantes, emergentes de experiencias denigrantes como el 11-S, que capitalizadas por un retrogrado grupo como el de Bush, nos condujo a Afganistán, Irak, Atocha – 11 M- y sus aparentemente inevitables secuelas futuras. Estas lúgubres y cruentas experiencias servirán de freno para otras que se funden en la mentira. En fin, no coartar la libertad de información y ser tratados como iguales por los que tienen la obligación de brindarla. Lamentablemente nuestra conciencia social se forma más que de experiencias humanas positivas, que las hay, pero en franca minoría con aquellas que sabemos que no queremos seguir padeciendo, como las vivenciadas al presente en Irak (guerra, torturas, muertes civiles, etc.). Aspiro y es uno de los propósitos fundamentales de este ensayo generar conductas positivas, que puedan propagarse por contagio fructífero, contigüidad, mecanismos humanos eficaces.  Evidentemente los medios de comunicación masivos trasfronteras nos permitirán acelerar estos procesos de toma de conciencia, al evitar la omisión de información, que aun distorsionada o deficiente, nos permitirá evaluarla, según nuestros filtros personales e intereses. Esto dará lugar a la consolidación de las expectativas latentes positivas en la conciencia social. Veamos someramente como se producen tales cambios significativos en las sociedades:

Es bastante frecuente hacer una lectura política que justifica determinados procesos, asignándoles un origen a determinados grupos de poder (multinacionales, masones, sionistas, etc.). Es decir que tales grupos - la lista puede ser extensa- determinan el resultado político analizado, como un designio ineludible ¿Se puede negar la existencia de los grupos de poder? ¿No es razonable - no justo- que los poderosos intenten preservar sus intereses, a veces a toda costa?  De tal suposición pueden explicarse innumerables sucesos acaecidos, pero tal postura no lo hace con relación a porque sufrieron severas derrotas en toda la historia humana (esclavos / dependientes; democracia /dictadura; beneficios sociales/desamparo; justicia orgánica/ impunidad, etc.)... Otra hipótesis utilizada por muchos analistas políticos es la de considerar que todas las sociedades evolucionan hacia formas superiores. Por lo tanto, el mañana será mejor. Un análisis retroactivo de la historia resulta obvio que así ha sido y será, pero omiten las causas que originaron ese difícil y cruento progreso logrado hasta el presente. Es decir, aluden al efectoel progreso generado- pero omiten considerar porque se produjo tal progreso. Esta suposición es avalada por muchos políticos, dado que al incitar a la pasividad del presente no pone en juego su poder en lo inmediato. Los politólogos que la sostienen, o son conniventes con el poder, y/o jamás condujeron un proceso organizacional. El futuro fecundo se construye desde las decisiones del presente, no es una concesión, es la consecuencia del esfuerzo persistente e inteligente cotidiano... En nuestras pampas la tenaz lucha de las Madres de Plaza de Mayo por sus hijos desaparecidos por y orden de las fuerzas militares, contribuyó significativamente al restablecimiento democrático del 83, dada su positiva y eficaz difusión mundial de las atrocidades cometidas en el país por las Juntas Militares. Retomando, ambas concepciones expuestas tienen un común denominador: nos incitan a la resignación. Nadie - menos aún los simples ciudadanos- puede contra tal poder.  Para que esforzarse hoy si el mañana-feliz está asegurado por el solo devenir. Es decir una actitud totalmente beneficiosa con los intereses poderosos y que seguramente ellos fomentaran...

   Los hombres en general tenemos dos características comunes: ser morales y transaccionales. Necesitamos justificar conceptualmente nuestros actos - cualquiera sea su nivel, aun los más atroces- con cierto grado de aceptación social (colegas, pareja, descendientes, familiares, allegados, etc.). Y a su vez transar en nuestras opciones cuando estas pierden su estima - al ser cuestionadas- de parte de los otros que nos interesan, estos obviamente influidos por el consenso social contrario a nuestras postulaciones (más afectas a nuestros intereses particulares que a los generales). Esta modificación del consenso general, emanado de nuestra conciencia colectiva, es el arma que permite disparar eficazmente las complementarias características del hombre expuestas – ser transaccional y moral- y a su vez el retrotraer o paralización momentánea de los poderosos, ganando campos de dominio que de otra forma no se lograría acceder.

Los anhelos de justicia y la lucha contra su falta, como los logros positivos de los humanos, se han desarrollado con los procesos descriptos. Y así será en el futuro, más allá que me tilden de optimista. La resignación que nos pretenden imponer, que uno asume sin exteriorizarlo - solo por impotencia- es el lubricante que agita internamente nuestra conciencia social que se dispara en el momento oportuno. Las mejores armas para disparar con que contamos los no poderosos es actuar solidaria e idóneamente, sobre lo cual desarrollaré en los capítulos respectivos del presente ensayo, fundándolo (Ud. decidirá lo acertado o no).

 

2.  INDIVIDUALISMO Y CAPITALISMO.

El individualismo fomentado es coherente con nuestro escaso desarrollo emocional, proclive al accionar egoísta, inherente de nuestra infanto-adolescencia. Edward BACH - terapeuta floral- cirujano, bacteriólogo e investigador homeopático, afirma que la evolución del ser humano está estrictamente vinculada al desarrollo de sus emociones (adhiero), a la cual apunta su eficaz tratamiento, avalado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y experiencias personales que lo corroboran (mi cónyuge es psicóloga UBA y terapeuta floral). El egoísmo nos conduce a la falta de participación, impulsando y reafirmando que el único camino es una salida individual, habitualmente a costa de otros. Generalmente estas actitudes individuales son retaliativas, interna y externamente: como culpa propia indefinida, es decir no percibida como tal, o “venganza” directa o indirecta de los afectados.

El Sistema Educativo es también influenciado por este ensalce del individualismo, coherentemente con los patrones egocéntricos predominantes. Consecuente, y generalmente, no fomenta en forma adecuada, aunque lo intenten, la coparticipación ni la inserción comunitaria, signándonos el camino hacia nuestro desarrollo personal en el ámbito laboral. Contradictoriamente en las organizaciones empresariales modernas se fomenta un sentido de pertenencia a la misma más productiva para su negocio- como el trabajo en equipo, que nos remite a una conducta grupal alejada de lo individual. Nuestros jóvenes, condicionados a ese individualismo propugnado y coherente al mismo, actúan renuentemente a tales propuestas como a dar lo mejor de sí mismo en el ámbito que se desarrollan. He tratado de convencer a mis hijos que lo hagan, aunque sea considerando que esa inserción positiva sería para su propio beneficio (desarrollo personal) y no para quien dependen circunstancialmente, sin éxito... Algunos, los más novatos y/o cándidos, pueden aceptar tal invite a actuar en equipo, pero luego de otras experiencias en el mismo ámbito propias o de otros compañeros, se percatan de lo inútil de tal accionar, disparando la simulación (“hacer como que...”).

 

2.1 Las condiciones laborales en el capitalismo: su evolución al presente.

Quien haya trabajado en organizaciones de cualquier naturaleza, puede percibir las falencias propias de la misma. Pueda o no lograr captar las causas, pero seguramente no logran dejar de observar y/o padecer sus defectos. Todas las teorías modernas de organización han captado las falencias registradas en las mismas insertando correcciones que transitan de un modelo formal piramidal de los siglos precedentes (básicamente industrial), hasta las actuales constituidas en equipos interactuantes participativos, intracoordinados hacia los objetivos empresariales. El modelo piramidal-formal genera en las estructuras conductas poco propicias para la calidad de vida de sus miembros, que repercuten en los niveles de productividad empresarial, corroborado esto por las experiencias ulteriores cuando se migró a modelos más participativos y ventajosos (para los empresarios). Podría decirse que el modelo piramidal es propio del capitalismo, compatible a su esencia. Está sustentada en la autoridad y su par imprescindible: la sumisión. Mientras tal par marchaba adecuadamente, el modelo funcionaba a la perfección. Desde el extremo de tener en pensionados a trabajadores solteros, dándoles vivienda y comida con un salario irrisorio, o simplemente se limitaba a un premio, igualmente paupérrimo, cuando salía del mismo. Finalmente se impusieron otras formas que implicaban la supresión de la provisión de vivienda y comida, por un salario mayor que seguramente era inferior a los que demandaba como pensionistas. Es decir, se ganó en ingresos empresariales, perdiendo el “control” sobre los generadores de su plusvalía. Generalmente los factores para tomar una determinación en quienes tienen la posibilidad de instrumentarla, se conjugan y no precisamente tienen que ser favorables en su devenir para quienes la impulsan, cegados por factores emocionales inmediatos (léase ganar más money). Evidentemente para los humanos sometidos a ese tipo de opresión, era preferible su libertad que una evaluación económica de su encierro, que seguramente sería más conveniente con la casa y vivienda asegurada. Convengamos que socialmente no era muy justificable para los empresarios tal nivel de supresión de las libertades, más aún luego de la revolución gala de 1789, dado que tal forma no era compatible con tales principios. Así que tal liberación fue un “negocioempresarial. El encomillado alude al germen de un futuro cuestionamiento al modelo capitalista. Los obreros quedaron así librados del control autoritario directo de los guardias que vigilaban el pensionado, que limitaban su capacidad de expresión e intercomunicación con sus pares...

           
          El avance tecnológico implicó la paulatina y progresiva incorporación de técnicos descendientes de las clases dominadas, dado que la demanda superaba la oferta de los miembros de la oligarquía, aún renuentes al esfuerzo-trabajo, asociados aún con los niveles sociales inferiores. Por lo tanto se debió adecuar ampliando la base educativa, desde los niveles básicos hasta la profesional. Aunemos los medios masivos de comunicación. Estos incorporaron una visión externa independiente del referente familiar. Ambos factores fueron generando un cuestionamiento a tal modelo de autoridad-sumisión, cuya erosión se agudizo en la segunda mitad del siglo pasado, correlativamente al vertiginoso incremento técnico-profesional - y mayor educación respectiva- como la propagación de los medios masivos de comunicación. Pero no solo tal cuestionamiento, sumemos lo objetable de las conductas que emergen de una estructuración piramidal. En ésta los cargos de responsabilidad, sean cual fuere el nivel de los mismos, frecuentemente no son asignados a los que ostentan mayor idoneidad para tales obligaciones. Tal “incoincidencia” puede generarse en un error del sistema propio de la empresa o un acto deliberado de la misma, privilegiando intereses ajenos al nivel de idoneidad de los agentes. Tales intereses no solo son observados por los excluidos, tanto objetivamente por aquellos que tenían un apropiado nivel para tal cargo, como subjetivamente por aquellos que creían tenerlo. Inclusive para los cuadros inmediatamente superiores al mismo, que pueden tener voz pero no voto. Aunque estos podrían objetar tal nombramiento, implicaría un problema hacia su persona al poner en evidencia un error en tal inadecuada postulación de sus superiores, que podría serle retaliativa, subsanado con el silencio consecuente (independientemente si era correcta o no tal apreciación). En fin, una cadena de conductas en conflictos que se agudiza concomitantemente con la erosión sistemática del par autoridad-sumisión. Adicionemos el concepto de rivalidad propia de la competencia individual, bien vista originalmente dado el aserto de Adam Smith (1723-1790, escocés), que la suma de los intereses individuales hace al bienestar general, trasportado a la unidad empresarial... En cuanto a las conductas solapadas que genera la asignación de cargos formales cuestionables, tenemos a la obsecuencia como reina. La aceptación como natural para el subordinado de la autoridad formal, implica que al ser él la autoridad, exigirá igual nivel de sumisión a sus subordinados. Le resultará inentendible quienes osen cuestionar su autoridad formal. Por ende, la arbitrariedad será su patrón resolutivo.  Veamos un ejemplo del par Autoridad-Sumisión:

En una prestigiosa Universidad Americana se realizó una experiencia en la materia, que nos indicará lo trascendente de su erradicación o desaliento. Se solicitaba la participación - remunerada- de profesionales universitarios para un experimento científico. Este constaba de lo siguiente: una cabina que poseía una palanca con un rango numérico de 0 a 220. Desde un micrófono instalado en la misma, se le transmitían órdenes verbales sobre el movimiento de la palanca referida. Frente a la cabina, un sujeto sentado y atado a una silla metálica, unida a la misma por un cable. Cuando se daban ordenes de manipular la palanca de 0 en adelante, progresivamente, hasta acercarse a los 220, el sujeto exteriorizaba signos inequívocos de recibir descargas eléctricas, concomitantes a la graduación de la palanca de comando. Registrándose en su máxima expresión, los 220, una electrificación-muerte del sujeto receptor. Finalizadas las pruebas, se comprobó un alto acatamiento a deslizar la palanca hasta 220. Cuestionados los que llegaron al tope, si al ver al sujeto-simulador atado a la silla sufrir las consecuencias directas de su accionar (¿por qué no cesaron?) aludieron a que no pudieron dejar de cumplir la orden. Dicen que hasta hubo divorcios. Hitler revoloteó en las pruebas. No es sorprendente, aun en el nivel intelectual involucrado, para quienes tenemos cierto training en la observación de conductas. Así tuvimos la obediencia debida justificante de cualquier acto militar y cualquier otra barbaridad. Debe mitigarse toda fomentación de la obsecuencia, si mañana no queremos ser víctimas de la misma.

 

Asimismo las exigencias cotidianas obligan a aquellos que no tienen la capacidad apropiada para sus tareas a una sobreactuación para “hacer de...” ( el rol asignado), denominado chambonaje, cuya definición semántica nos remite a quien hace torpe, o azarosamente bien, su trabajo. Ello genera conductas emergentes de tal falta de idoneidad, de ambas partes (jefe-subordinados): delegación inoportuna / inadecuada (alguien debe hacer lo que él no puede); el favoritismo consecuente (todo se paga) y el exceso de atribuciones de los favorecidos... Odios, rencores, envidia, alcahuetería... Un "clima óptimo" para el desarrollo personal e incitación a otros incompetentes a su acceso a los cargos formales...

Generalmente los ideólogos de las reformas que se tornan inevitables son sujetos que han tenido una activa participación en organizaciones - ya sea como observador pasivo o activo- y perciben las fallas de las mismas, generando ajustes que permiten el crecimiento de la misma. El éxito o fracaso determinará lo correcto o no de sus concepciones. Podríamos aseverar que el accionar individual no es productivo a los fines institucionales, sí en grupo y participativamente. Esto implica el otro irreversiblemente, para actuar mancomunadamente como exige el management actual. Para lograr tan accionar conjunto se requiere que los miembros de los equipos de trabajo con fines determinados por los niveles gerenciales, estén debidamente motivados. Veamos un ejemplo de motivación de posguerra:

Otrora, luego de la irrupción de la URSS en el mundo, se intentaron modelos alternativos que pudiesen compatibilizar el capitalismo y comunismo, orientado a lograr niveles de motivación adecuados, ergo mayor productividad empresarial. Tal propuesta fue efectuada por gurúes económicos vigentes, surgiendo la racional propuesta de cogestión obrero-patronal. Básicamente, se asignaba a los trabajadores un porcentual considerable de la rentabilidad de la empresa, que ataba razonablemente a los mismos a la suerte de aquella. Tal incentivo debería movilizar a aquellos a ponerse la camiseta empresarial, dado que compartirían las ganancias con el empresario inversor del capital. También la dirección de la empresa con participación minoritaria en el directorio. Una hipótesis que debería resultar viable, redundando en los niveles de productividad que se esperaba. Los idearios de tal modelo no contaron con los resabios culturales existentes en ambas partes. Ni los patrones ni los empleados estaban convencidos de tal acuerdo. Aquellos no se resignaban a perder lo que debían ceder a sus subordinados, que eran visto como inferiores, sin la capacidad de crear y disciplinarse como ellos para lograr sus objetivos. Obviamente omitían considerar que con la plusvalía que generaba el trabajo de los mismos, los actuales o circunstanciales anteriores, pudieron hacer su capital, independientemente de la evaluación personal que hacían de sus subordinados. Estos a su vez desconfiaban de tal “generosidad”, conociendo el pensamiento general de los patrones, dada las aciagas experiencias acontecidas precedentemente. No solo su participación en la toma de decisiones era exigua - menor adiestramiento en tales habilidades- si no que estimaban que la información era retaceada para el beneficio de los capitalistas en las proporciones que le correspondían. Difícilmente pueda cogestionarse en tales circunstancias. Aunque habrá experiencias positivas, dado que no todos - en ambos bandos- habrán actuado de igual manera, el modelo en general sucumbió dado que prevaleció la desconfianza mutua. En fin, un desconocimiento de la conducta humana que priorizó un modelo basado en parámetros exclusivamente económicos, no contabilizando aquellos que hicieron finalmente extinguirse tal fusión, que excedía a sus conocimientos económicos (nada inusual por siempre).

Al presente las múltiples alternativas experimentadas han fracasado por varias razones, no muy distantes de lo acontecido con la cogestión precitada. La entrega de acciones o alguna forma de participación en las ganancias, no ha surtido el efecto deseado aun los acuerdos entre partes sobre determinado tipo de objetivos a alcanzar. No es extraño desayunarse con el quiebre sorpresivo de su empresa o de otras similares, despidos, sin poder interferir en tales decisiones por serle ajenas a sus alcances. Hoy en día la motivación se sustenta más allá de servir a la organización, sino en la de preservar su fuente de trabajo, tan sujeta a modificaciones que no le garantizan su permanencia en la misma. Y mucho más grave, que se percibe que excede al nivel de idoneidad que posea el sujeto, sino a parámetros económicos de rentabilidad. Algunos teóricos sostienen que la base del capitalismo se basa en meter miedo. Postulación coherente con nuestra aseveración que el modelo capitalista se sustenta en el par autoridad-sumisión. Este implica una relación asimétrica entre las partes involucradas, que incluye el sometimiento, solo sustentado por el miedo al circunstancial superior, o lo que representa, por múltiples causas.

No cabe la menor duda que cualquier modelo que se implante en el sistema capitalista, que involucre un acuerdo empresario-trabajadores, fuere cual fuere su naturaleza o método, se formalizará ya que el margen para los asalariados es exiguo para no aceptar.  Harán “como que” se involucrarán pero no se consustanciaran con los acuerdos respectivos. Podrán funcionar en su fase inicial pero el tiempo irá minando su falaz entusiasmo. Y volverá a reformularse el acuerdo ¿ Qué margen puede tener el trabajador? En la vida, en cualquier ámbito o actividad “hacer de...” no ser, es un mal negocio. Ello implica la falta de identificación con lo actuado, resultándonos ajenos a nosotros mismos. Ergo, no se crece, se transitan las circunstancias sin valor agregado alguno. En otras palabras, nos acomodamos a las situaciones sin asimilarlas. Son muy pocos los humanos que pueden trabajar a gusto, sin presiones. Entre estas, llevar el sustento a su hogar; demostrar que uno puede triunfar; el fracasar; tolerar a veces lo intolerable en la condiciones de trabajo; no alcanzar lo que se le retribuye o tener más ambiciones que posibilidades: etc., etc.,... Nada fácil hallar una salida adecuada a tales presiones. Algunos optan por tener claro que su trabajo es un medio para otros fines más placenteros para su persona (deportivas, artísticas, etc.). Esto implica resignar a superarse en el mismo, limitándose a cumplir lo indispensable que se le exige. Una solución parcial, no exenta de complicaciones, tanto internas - en el mismo ámbito de labor- como externas. Esto tanto si conforma una familia, o no logra desarrollar adecuadamente las actividades extra-laborales que le resultan agradables...

Una solución fantaseada por muchos es la de ser independiente, siendo así su propio jefe fijando sus objetivos. Pero esto es una falacia. Generalmente, depende mucho más del mercado, debiendo estar demasiado pendiente de sus usuarios que no tienen por qué responder a sus expectativas, riesgo que difícilmente compense esa “autonomía”. Quien desarrolle apropiadamente su labor difícilmente dependa de un “jefe”. Éste “existe” cuando uno denota fallas en su tarea, dando lugar a su intervención, dependiendo ésta de la ubicuidad, formación y personalidad del respectivo superior. Generalmente, un trabajador idóneo genera una barrera de contención natural para las intervenciones desatinadas de un jefe formal, el cual no posee generalmente un sólido dominio de su metier. Tal jefe a su vez es conocedor de sus propias limitaciones, ya que antes de serlo era un trabajador como al que puede acosar-perturbar. En fin, identificándose con el mismo, transformándose de víctima de otrora a victimario del presente. Asimismo el trabajo independiente, reducido en el número de personal, pierde una de las características básicas de transmisión del conocimiento: la contigüidad. La interacción vivencial con otros sujetos de menor, igual o mayor nivel en su metier tornase imprescindible para su crecimiento profesional. Igualmente con otros de diferente actividad en la cual pueden intercambiar procesos transferibles a su especialidad, sin excluir las experiencias positivas humanas concomitantes, enriquecedoras de su persona. Los humanos requerimos de disparadores para asociar ideas. Por ahora no podemos rastrear nuestro cerebro en forma automática. Para ello necesitamos concentración-tiempo y no siempre nos es posible. Cuantas veces dormitando logramos soluciones que no aparecen en el sitio respectivo. Tal contigüidad favorece estas felices irrupciones, sin perder el reparador sueño.

Asimismo, la tendencia a la conformación de megaorganizaciones, emergentes de fusiones que tienden a reducir costos aunando cargos similares en las organizaciones integradas. Obviamente para beneficio del capital y perjuicio del trabajador despedido. Estimo que no es el modelo a seguir, dado que cuanto mayor número de trabajadores menor el conocimiento virtuoso o defectuoso de los mismos, delegándose excesivamente la transmisión de sus características en documentación. Esta, difícilmente trasunte adecuadamente a las mismas. Tal falacia puede beneficiar o perturbar indebidamente a los agentes involucrados, generando conductas indeseables para la organización: frustración para algunos, sobrestimación para otros, que luego devienen en otras para tolerar tales situaciones. Como ser indiferencia, obsecuencia o cualquier otra conducta perturbadora. En fin, actitudes que “hacen” a organizaciones como las aludidas.

Estas frustrantes experiencias de inseguridad expuestas como ser conducidos por chambones, ha germinado una concepción contraria al modelo capitalista. La exigencia de la autoridad moral - quien se lo merezca por su idoneidad/calidad de persona- a la formal, impuesta por sus superiores, que pueden o no tener tal nivel de conocimiento y/o calidad humana, es un factor trascendente que socava la autoridad-sumisión en el cual se sustenta el modelo imperante y contrario al sentido de justicia inserto en su conciencia social.  Este hacer “como que” no es saludable para la inmensa mayoría de los integrantes: los trabajadores. En fin, evidentemente debemos remediar tal incongruencia: ¿es compatible jugar en equipo y mantener nuestros patrones personales de individualismo?

Una última reflexión: los gurúes del capitalismo en sus análisis de modelos motivaciones grupales, se hallan frente a un dilema inevitable. Como justificar los fracasos de estos modelos grupales coparticipativos experimentados en cuanto no implican una panacea (aunque su productividad resulta superior al del accionar individual). Ni los capitalistas aceptarían volver al accionar individual, dado que los criterios no serian uniformes y podrían perder frente a la competencia conformada en equipos disciplinarios e interdisciplinarios. Estimo que tales gurúes no pueden decirle a sus mandantes, so pena de perder su fuente de ingresos inmediata, que la falla no está en el accionar grupal sino en la falta de una motivación adecuada a trabajar por objetivos. Desde que pueden ser tales objetivos retaliativos a los trabajadores; que no tienen acceso sobre la situación de la empresa, como ser su disgregación o vaciamiento; o cualquier otro imprevisto que los perjudique. Harán “como que” participan de los proyectos que los conminan a producir - no tienen márgenes para eludirlo, so pena perder su trabajo- sin consustanciarse, siendo ello la causa de su restringido éxito. Cada vez se mastica menos vidrio...

En otro orden repasemos las más evidentes fallas del sistema capitalista:

2.2   Grietas del capitalismo.

 

¿Tenemos que aceptar los paradigmas liberales como si fuesen ineluctables por el solo hecho de no hallar otras respuestas satisfactorias? Los fracasos de los modelos alternativos al capitalismo, solo indican que no hemos acertado con las formas, pero no validan al mismo. Pensar que con la caída del muro de Berlín el liberalismo iba a imponerse sin hesitar es una torpeza intelectual, e igualmente considerar el fin de la historia... Repasemos algunos conceptos teóricos que “sustentan” al capitalismo.

 

 ¿Quién puede afirmar científicamente que la suma del interés individual hace al bienestar general? Obviamente no hay como pueda medirse tal aserto. Compete más a las ciencias vinculadas a la inserción social del hombre. Estudios universitarios comprobaron recientemente que cuando la gente actúa solidariamente, aunque pueda perjudicarse particularmente, refleja en las mediciones cerebrales un estado de satisfacción superior a aquellos que actuaban en forma mezquina. Esta afirmación contradice a la aludida de A. Smith, como a la expresión de deseos de un optimista, de un militante progresista o de izquierda. Pero al presente, tales afirmaciones positivas sobre la solidaridad están fundadas científicamente, dado que la confirman con el mapeo cerebral simultaneo de los sujetos que intervienen en tales estudios, denotando la supremacía del solidario sobre el individualista.

 

 Helena Cronin, inglesa, cientista social e investigadora por excelencia durante más de dos décadas de Darwin, expuso en 1999 sus conclusiones en Davos, defenestrando al darwinismo social, baluarte “filosófico” de los liberales. Con éste se permitía el vale todo en el mercado, con el objeto de justificar la supervivencia del más apto. De los mismos textos del científico inglés, la aludida cientista garantiza que la coparticipación entre los hombres es más benéfica que el accionar individual, quien más da más recibirá. Los asesinos naturales - emergentes equívocos del pensamiento darwiniano- están en los cerebros humanos no en la de los más inteligentes animales. Estos actúan cooperativamente, aún entre seres diferentes. Asimismo tienen en sus especies superiores mecanismos de inhibición para no destruirse entre ellos como por ejemplo en una cruenta pelea -entre nada menos que leones- el que se considera derrotado le ofrece la yugular al vencedor como signo inequívoco de aceptación de su derrota, código aceptado por todos los de su especie, sin llegar a la extinción del ocasional rival (en el punto 3 aludiremos con mayores consideraciones al estudio de Cronin)

 

El concepto que alude a la magia del mercado en cuanto a la mano imperceptible que regula sus actividades, es de por sí cuestionable ¿Más que la mano invisible del mercado no sería más razonable considerar la miopía del ojo humano en su nivel de conocimiento actual? Tal invisibilidad sería como creer que la magia es verídica por no poder detectar el truco del ocultista. Algo así como que al no registrar una balanza el peso de una pulga, esta no lo tuviese. Obviamente, nos deberemos remitir al instrumento de medición que lo haga posible (hoy existe, en el siglo 19 no... las pulgas creo que siempre).


            Recientemente asignaron el premio Nobel de Economía a un psicólogo - Daniel Kahenman- cuyos trabajos en equipo con otros economistas demostraron lo cuestionable de las interpretaciones vigentes hasta el presente con relación a la racionabilidad del individuo en sus transacciones económicas. Hasta ahora para los economistas se suponía que un sujeto actuaba en extremo analítico al efectuar las mismas, garantizando cada uno de sus actos a los efectos de lograr para sí los mayores beneficios. Quienes emergen de las ciencias sociales, con cierta “calle”, sabemos que tal argumentación era falaz, con solo observar nuestra propia conducta, la de allegados y consumidores en general en el transcurso de nuestras vidas. Como la falta, a veces absoluta, de racionalidad en nuestras operaciones comerciales, condicionadas por nuestras emociones, casi en estricta relación a la inversión efectuada. Obviamente nadie quiere reconocer tales garrones, ya que quedaríamos como imbéciles. Los espejitos de colores siguen vigentes y no precisamente para los indios... Envase, ubicación en góndolas, mensajes distorsionados, omisiones intencionadas, consejos de amigos (las cosas que uno ha comprado por estos), etc. En fin, debemos aceptar que quien vende no-asesora, te “engancha”. Es decir, bastante antes de que se hicieran tales trabajos científicos que devinieron en el premio. Siempre he afirmado que no se puede entender como una disciplina científica como la economía, de la cual parece que dependa el planeta, se sustente en principios que no le competen a la misma: confianza, estados emocionales, racionalidad, más cercanos a las ciencias que estudian al hombre. Aún las limitaciones en este campo, su evaluación sería más certera que los usados por los economistas. Asimismo varias veces los gurúes en tal metier afirman públicamente que no pueden predecir, sino analizar productivamente lo sucedido con los múltiples y eficaces recursos que provee la ciencia económica para tal objetivo. Ratificado esto en el Foro Económico Mundial de Praga en el 2000, que graciosamente expuso uno de sus principales oradores. Sería como si el mecánico nos explicara en el nosocomio, o en el cementerio a nuestros deudos, las causas por las cuales chocamos con nuestro automóvil a su cargo profesional...

En fin, cuando se aplican los paradigmas que rigen tal saber científico y que se tornaban en inesquivables en los 90, tampoco dieron resultado. Los políticos que no se ajustaban a tales designios eran penalizados por los gurúes internacionales en la materia. Ergo, no recibir ayuda de los centros financieros internacionales y comprometer a sus ciudadanos. El fracaso de los modelos populares, nacionales o de izquierda en el siglo precedente, más aún con la caída del muro de Berlín, otorgaron a los parámetros neoliberales el carácter de ineluctables. Pensar que el triunfo de los opuestos determina que el restante sea "la verdad", es una necedad. Igualmente, pasar del todopoderoso estado al fundamentalismo de mercado. Lamentablemente la década del 90 demostró lo inexacto y gravoso de los postulados que conformaron el Consenso de Washington. Una receta for export estandarizada para países en vías de desarrollo, que obviamente no respondía a las particularidades de cada uno de los países involucrados. Y dado que no soy un experto, si no lo medimos por su marco teórico, su aplicación fue deficiente, lo cual lo torna indefendible y grave. Así tenemos que aún el crecimiento registrado, su distribución fue tan desigual que aumentó los niveles de pobreza preexistentes. En mi país, el famoso derrame pronosticado se hizo realidad... Cuando se llegó a niveles insostenibles del deterioro operado en la estructura productiva del país, el desempleo, los niveles de consumo, la abrupta caída de la recaudación fiscal y el déficit consecuente, producto de las imposiciones del FMI - fundadas en el aludido Consenso- se produjo el ansiado derrame: de pobreza. Los argentinos podemos asegurar que la teoría del derrame es válida, pero restringida a la miseria no así a la riqueza. Costará muchos años de esfuerzo para reparar tanto daño...

 

Asimismo resulta incomprensible la disparidad de recetas que utilizan en sus países, con relación a los subdesarrollados. Ante la menor crisis en el primer mundo, recetas keynesianas que impiden un deterioro y bajas de tasas de interés para que se invierta en producción y no en especulación. Protección de sus mercados. A los subdesarrollados restricciones presupuestarias y tasas altísimas, con liberación de mercados. Por suerte muchos gurúes en la materia, fundamentalmente las nuevas generaciones provenientes del ámbito académico – Krugman, Stiglitz - resaltan tales contradicciones y abogan por soluciones acordes a las necesidades de los países que se pretendan socorrer. Que no respondan a los intereses de los grandes conglomerados financieros de los países centrales, que mayoritariamente gerencian los organismos de “ayuda” internacional, como el FMI, BM, o cualquier otro de menor envergadura.  Estos organismos fueron creados luego de la última guerra mundial, con Keynes a la cabeza, para auxiliar financieramente a los países con problemas, ya que esto repercutiría en todo el planeta, incluyendo a los desarrollados, por lo cual pondrían el dinero para subsanar tal desequilibrio. El Banco Mundial se encargaría de financiar proyectos dirigidos a subsanar la pobreza en donde existiera. Tales propuestas fueron avaladas por los grandes, producto de un doble mensaje. Por un lado no podían dejar de reconocer los fundamentos intelectuales keynesianos y los morales de socorrer a otros congéneres, so pena de ser cuestionados por ello. Pero simultáneamente resultaba un colosal negocio tanto para ganar dinero como trabajo para sus gurúes, actuando estos como guardianes del sistema que les da de comer, aunque sea con las migajas del banquete mayor.


                 ¿Tenemos idea del negocio que implican las interacciones de los expertos tramadas en siglo pasado?
No estoy hablando de las transacciones comerciales que implican el ejercicio de su profesión, sino de los intercambios humanos relativos a estudios, investigación, cargos desde ejecutivos a otros de cualquier naturaleza, incluyendo los de los sistemas educativos afines, etc. Reconocer lo endeble de la cimentación de su ciencia implicaría un desastre en tal tramado, pacientemente organizado, devenido en ese discurso homogéneo - cada vez más inconsistente- que se mimetiza con el concepto de globalización. Obviamente extensivo a cualquier campo donde existan personas en interacción, que impliquen intereses conexos. La preservación de éstos entre los miembros será primordial para su beneficio, independientemente de sí sus principios ideológicos son sostenibles o fueron superados por la realidad. Siempre prevalecerá esa tendencia al resguardo del beneficio que se obtiene, fundamentalmente de aquellos actores que usufructúan el mismo.  Pero simultáneamente el discurso para justificar tales conductas se debilita frente a las fisuras que presenta el mismo, chequeados ante las experiencias cotidianas que lo contradicen. Quienes objetan, pretenden ganar espacios de poder que ostentan los que tienden al mantener el statu quo fijado. En fin, los estudios psicológicos nos indican la natural tendencia de mantener aquello a que adherimos o nos fue impuesto o asignado, probado como eficaz en determinados lapsos, cuestionados con razón al presente. A nadie le resulta fácil cambiar su “mochila”, cuando esta le ha dado resultados individuales satisfactorios, tanto sea en lo material como en su coherencia ideológica, tomada – o no- de otros. Mayoritariamente los hombres nos adaptamos a las reglas de juego en las cuales nos desarrollamos, hasta tanto su cuestionamiento torna insostenible a las mismas. Obviamente este “cambio” es un proceso temporal que conlleva periodos extensos, que en nuestra era serán cada vez menos, dado el vertiginoso fluir de la información. Quienes cumplen el rol de cuestionadores, válidos, actúan como los viejos exploradores del siglo 19, pero en vez recorrer el espacio, transcurren en el tiempo, con la misma sed de indagación. Es decir hacen prospección, poseen y analizan la información circulante que genera pautas de conductas estándares en determinada coyuntura, rastrean otra información no disponible en general, que objeta a la vigente y actúa como disparador de la investigación, pero de mayor grado de veracidad que la utilizada e infieren consecuentemente otras conclusiones que empiezan a circular. El grado de validez de las mismas determinará si se impondrá o no. Un proceso cíclico, sinuoso, muchas veces cruento al luchar contra los intereses dominantes, que hace a la historia humana y el germen de su evolución. Obviamente ésta no es simple y lineal, sino con avances y retrocesos que muchas veces generan dudas de los coetáneos a tales tortuosos procesos, dado que tal coexistencia impide tomar distancia y tener una perspectiva adecuada.

 Retomando el plano económico, el reconocimiento de la existencia de sujetos interactuantes poco racionales, en los que prevalecen sus estados emocionales, conforman el mercado.  Ergo, nos indica lo incongruente que implica dejar en manos de aquel las definiciones que afectan al conjunto. El mercado se rige por el aquí y ahora, no puede responder por el mediano y largo plazo, vinculado a la racionalidad. Es decir competencia de aquellos que deben velar por el bien común: los dirigentes políticos. Estos y los economistas dejan mucho que desear, Dios nos guarde. Cualquier teoría para ser válida, siguiendo el método hipotético deductivo, consiste en generar una hipótesis, que ulteriormente sea comprobada fehacientemente como compatible a la misma, en las múltiples circunstancias que se da tal hipótesis. Las fallas de tales inferencias nos indican lo endeble de tal teoría, que requiere una revisión o ser desechada. Convengamos que esto es relativamente “fácil” en las ciencias exactas y naturales, no así en las ciencias sociales, cuyas limitaciones en su capacidad de experimentación nos deparan grandes sorpresas y su invalidación puede llevar siglos...

En definitiva, demasiadas grietas en una ciencia que ha sustentado al capitalismo, a expensas del sufrimiento de los habitantes del planeta Tierra, ya sea en lo monetario o en su calidad de vida. Muy poco es lo que se ha hecho para mejorarla cuando es posible, proveyendo salud y educación para revertir tal situación, como expusimos en el punto 1.1 , según datos del libro de Bernardo Kliskberg. Es más, el mayor aporte sería invertir en investigaciones multidisciplinarias en materia económica que impliquen una visión global, incluyendo las limitaciones en el conocimiento científico en los estados emocionales y los niveles de inteligencia de los humanos, en definitiva consumidor y componente esencial del mercado. Sin excluir el resguardo del hábitat frente al desarrollo económico. Los avances científicos en todas las ciencias permitiría llevarlo a cabo con altas probabilidades de hallar respuestas positivas para el planeta, solo falta la decisión política de los grandes del grupo de los 8 ( G 8). Lamentablemente, de solo pensar en el nivel de la mayoría de los líderes de tal grupo, deberemos esperar...

 

3. LA SOLIDARIDAD: Un negocio de excelencia

            Aludo a “negocio” pues creo que a los hombres no se les puede exigir aquello que no les resulte “conveniente” para sus intereses personales, presentes y futuros. De “excelencia”, pues es de mayor trascendencia en las sociedades. Ya aludimos que es el equivalente conceptual del fraterno galo, dada su más secular definición semántica y alejada de la conflictiva familiar que denota “hermanos”. Principio que no ha logrado ser internalizado como los ya referidos de igualdad y libertad por múltiples razones. En primer término en cuanto el nivel de maduración social de la especie nos remitía a una conducta individual, sostenida en actitudes egoístas. Es decir, en sus limitaciones madurativas que nos impiden ver a los otros como pares/iguales, miembros de una comunidad hacia la cual transitamos como humanos. A tan gravitante causa, sumémosle otras poderosas razones, emergentes de igual inmadurez social, de orden ideológico, asociando la solidaridad con la izquierda, el gremialismo o la pobreza. Transformándose así en enemiga “natural” de los acérrimos liberales que vislumbran a la misma como el opuesto a sus postulaciones individualistas, fundadas en el aserto de A. Smith que la suma de los intereses particulares conforman el bienestar general. Principio – también compatible con la maduración social de su época, siglos 18/19- que es solo una hipótesis temeraria sin confirmar, tanto por la ciencia económica como las del hombre, estas más afines para evaluar tal aseveración. Pensemos que sería de una de las afirmaciones preferidos del acervo liberal: “se es pobre porque se quiere”. Un anacronismo conceptual que en el transcurso de este siglo se irá disipando hasta su extinción (del concepto y sus “portadores...). Una liberal nativa que por su extenso trajinar en los medios masivos, perteneciente al grupo FOM (figuración o muerte) hacia a tal aserto referencias oportunas. En una de sus tantas presentaciones televisivas comenzó a relatar con efusividad las virtudes de su padre, el cual era su orgullo. Sorprendentemente aquel era portero de un edificio que con su loable sacrificio y visión había sostenido la carrera universitaria de su hija, dado los limitados ingresos del salario de su actividad. O un Edipo no muy bien resuelto y/o no tenía claro los fundamentos de sus ideas liberales que no podían explicar el ensalce paterno con su “pobreza” (digamos ambos). ¡Bah! el único que la tenía clara era el padre. Un proceso bastante común en estos liberales, algunos con un nivel intelectual elevado y cultos, es sostener con racionalizaciones – mecanismo por definición inconciente- los argumentos de su doctrina, agravándose el grado distorsivo de tal mecanismo, cuando defienden intereses económicos que afectan su bolsillo (frecuente). Personajes dogmáticos, inmaduros, propios de su época, individualistas por egoísmo, no por convicciones; algunas de estas racionalmente fundadas otras insostenibles, con lo cual no puede sustentarse una teoría científica seria como hemos expuesto en el punto 2.2 al fallar sus premisas. Como dicen agudos perceptores de conductas: cocinados a fuego rápido, maduros por fuera, crudos por dentro...

        

            Tomemos otro ejemplo emblemático: el darwinismo social. Estudios recientes de una experta en la teoría de Darwin, Helena Cronin, 57, filosofa, cientista social y codirectora del Centro de Filosofía de Ciencias Sociales y Naturales de la London School of Economics, sostenía que el científico inglés para nada se refería a la lucha entre especies para lograr la supervivencia del más apto, sino todo lo contrario. Aludía a la cooperación entre las especies resaltando lo siguiente: "Si miran atentamente la naturaleza, encontrarán que no todo es brutal y salvaje. Los animales no son egoístas; avisan cuando hay un predador, comparten su comida, adoptan a los huérfanos. Se comportan mucho más según las reglas morales de Esopo que según las normas individualistas que la selección natural parecería favorecer". Cronin aseguró a su auditorio, nada menos que en la conferencia anual de los popes del mundo económico-financiero y político de DAVOS 1999, que es más fácil prosperar si se establecen relaciones recíprocas de colaboración. Esta perspectiva supone una reflexión más aguda acerca de cómo funciona el mundo que la que popularizó Andy Grove, de la firma Intel, según la cual "sólo los paranoicos sobreviven". El tipo de darwinismo de Cronin revela que el altruismo y la generosidad producen más réditos que sus contrarios. Ante los CEOS presentes en el Foro, Cronin destacó el otro lado de la paranoia, la "pronoia" es la idea de que los demás no están para molestarnos sino para amarnos si nos mostramos nosotros también dispuestos a hacerlo. Según este nuevo darwinismo, sólo los pronoicos sobreviven y prosperan. A medida que ingresamos en un nuevo milenio, una nueva generación de darwinistas, con Cronin a la cabeza, está poniendo de cabeza todas las creencias de la década de los 80, al sostener que la mejor adaptación al medio, está mejor representada por la generosidad de espíritu que por el individualismo a ultranza. Cronin pasó los últimos veinte años releyendo a Charles Darwin para demostrar que la interpretación usual que hemos hecho de sus teorías está errada. "Darwin afirmó que la guerra de la naturaleza no es incesante y que quienes son felices sobrevivirán y se multiplicarán", dice Cronin. Por eso propone deshacerse de las creencias equivocadas sobre los principios de Darwin, según las cuales, por ejemplo, para sobrevivir debíamos convertirnos en una especie de "asesinos naturales". La revisión radical del darwinismo que hace Cronin va contra la corriente y se revela como un pensamiento esencial y de gran actualidad. El verdadero Darwin enseña que tal vez los paranoicos sobrevivan, pero fundamentalmente, que sólo los pronoicos tendrán éxito. Afirma Cronin: "Durante largo tiempo se entendió que el darwinismo prescribía hacer aquello que nos beneficia directamente. Pero sólo recientemente se comprendió que se puede hacer lo que es bueno para sí mismo mediante el altruismo y la cooperación, en lugar del egoísmo y el individualismo".

 

Sin ser un experto en los postulados darwinianos, no podía comprender como un hombre de su nivel intelectual podía sostener semejante desatino en cuanto a la supervivencia del más apto, que traspolado al mercado equivale a una autorización a actuar como "asesinos naturales". Pero fundamentalmente a intervenir como tales coyunturalmente, cuando tal proceso es a través del tiempo. Es decir, traspolar algo diacrónico en sincrónico, desnaturalizándolo. Siempre sospeché que la misma había sido ajustada a los parámetros del liberalismo para cerrar coherentemente sus postulaciones teóricas. Mi desconfianza surgía que los estudios de Darwin eran precedentes al siglo que culminó, en que numerosos ejemplos suscitados en el mismo contradecían tal postulación, además de los avances científicos en la conducta del hombre. En cuanto a regirnos por el precepto cristiano de ”Amaos los unos a los otros”, como alude Cronin, creo que deberíamos adaptarnos al efectivo “No hagas a otro, aquello que no te agrada que te hagan a ti”, más afín a la transición humana que hemos aludido, sin transformarse en una expresión de deseos.

 

En la conferencia de DAVOS, Cronin ilustró el poder del altruismo tomando un ejemplo concreto: "En Gran Bretaña, la sangre se dona. Los donantes se sienten orgullosos de ser personas buenas y altruistas. Nunca hay escasez y la calidad de la sangre es muy alta porque la donan las personas más sanas. En los EE.UU. ocurre lo contrario. Se le paga a la gente para que done sangre y de allí derivan dos grandes problemas: la calidad de la sangre es mala, porque quienes tienden a donarla a cambio de dinero son adictos a las drogas y pobres (que pueden tener problemas derivados de una alimentación deficiente) y en segundo lugar, nunca hay suficiente sangre". "Hace dos años, cuando se discutió en Gran Bretaña la posibilidad de que se pagara por la sangre, se desató un escándalo. La gente no quiso donar más, ya que sentía que se perdía la lógica del don. “Cuando alguien nos da plata, no sentimos las mismas emociones que cuando nos demuestran afecto", sostiene Cronin. Lo importante es que la historia del banco de sangre británico y los factores esenciales del altruismo están empezando a aparecer en todos lados en la nueva economía. Los paranoicos no la están pasando bien con esta nueva regla que dice: cuanto más se da, más se obtiene. ¿Ejemplos?, América Online está a punto de regalar computadoras. El sistema operativo Linux se encuentra fácilmente disponible y es gratuito. eFax.com ofrece servicios gratuitos de fax. El bien estratégico es la generosidad, no la avaricia. Don Norman, autor de The Design of Everyday Things ("El diseño de las cosas cotidianas") abandonó Hewlett-Packard en 1998 para trabajar solo. Asegura que su activo más significativo es la lista de 10.000 nombres en su PalmPilot. Del mismo modo que los británicos donan sangre, Norman se ocupa de poner en contacto a la gente para beneficio mutuo.” En nuestro país existe el Paraguas Club, que pretende unir en emprendimientos a quienes tienen algo que aportar (maquinarias, experiencia, idoneidad, etc.) nos remite al espíritu solidario trasfronteras. “Cuanto más ofrece su tiempo y sus contactos, más florece el negocio de Norman. La nueva regla no tiene que ver con la disminución o el aumento de los retornos sino con su exponencialidad. Esto es la economía del don, en la que el dinero carece de significado y el don es la nueva moneda. Cuando más dan un negocio o un trabajador individual, más reciben. ¿Qué es la economía del don? Está basada en nociones tribales en las que el don es igual a una divisa, no a una propiedad. Un don debe ponerse en circulación. El altruismo cambia fundamentalmente las ecuaciones económicas y competitivas. Según los observadores, la mayor amenaza para Microsoft no es el Departamento de Justicia de los EE.UU., sino el crecimiento de los movimientos que reclaman libre acceso al software. Bajo esas nuevas leyes, Linux recompensa a su grupo de programadores de elite, no con plata sino con prestigio. En 1976, Bill Gates acusó de chapuceros a quienes pedían el libre acceso, afirmando que nadie podía obtener trabajo profesional a cambio de nada. Pero hoy, aunque su porción total de mercado es pequeña, Linux presenta un interesante escenario competitivo: si por ejemplo, China adoptara Linux como sistema operativo para el país, quien posea China poseerá el negocio del software. Incluso los piratas de software prefieren tener las cosas gratis antes que robarlas. Estos cambios recién están tomando forma y desafían el deseo convencional por competir. También ponen muy incómodos a la mayoría de los hombres de negocios con altos niveles de testosterona. El gurú del management Peter Drucker sostiene que el propósito definitivo de una compañía en la vieja economía es obtener ganancias. Pero actualmente, tener un argumento convincente puede ser tan importante como tener un producto convincente. Lo principal no es un mero número, sino una emoción, un estado mental, una promesa creíble. La economía de la transacción está cambiando en dirección a una economía del don. Y en el proceso, aprendemos a reinterpretar algunas lecciones fundamentales de Darwin. En los últimos días del siglo 20 y en los comienzos de la economía digital, el mundo se parece a las Islas Galápagos que encantaron a Darwin. Internet es el nuevo espacio de la creación: vida en estado embrionario, evolución girando en espirales, especies exóticas, islas encantadas.” Agregaríamos que fundamentalmente está en manos sociales, inaudito en pleno auge capitalista (¿ o no tan insólito por el ocaso de tal auge?). “Es el sitio ideal para que el gen del altruismo de un paso decisivo hacia la evolución y el cambio de las conductas. Antes de la Revolución Industrial, las polillas eran de color claro. A medida que las fábricas y las poblaciones crecieron, estos insectos se volvieron más oscuros y hacia 1950, el 90% de la población de polillas había ennegrecido. He aquí el agente darwiniano del cambio: los pájaros cazaban las polillas según sus posibilidades de visión. Las polillas más oscuras, mejor camufladas en los escenarios fabriles, no eran presas tan fáciles. Para Cronin y sus colegas, un cambio similar en la evolución está ocurriendo con el gen del altruismo, que literalmente significa preocupación por el otro. Si bien ha sido recesivo en la mayor parte de la historia, en la nueva economía se vuelve dominante. Una economía más grande, más rica y más interdependiente, implica condiciones para favorecer el desarrollo del gen del altruismo, del mismo modo que la Inglaterra llena de hollín, favoreció el ennegrecimiento de las polillas”. Estos encomillados de Cronin fueron tomados del artículo publicado en el suplemento económico del diario argentino Clarín, el 7 de noviembre de 1999, reproducido a su vez de la revista americana Fast Company.

 

En términos de John Stuart Mill, (Inglés 1806-1873) estas “temerarias” afirmaciones de Cronin, estarían en la fase del ridículo, que él estima como inicial cuando el tema es controvertido socialmente. Aunque creo que con el nivel alcanzado de instrucción ciudadana al presente, esta etapa del ridículo quedaría en ella si así lo fuere, no pasando a la de discusión y ulterior de aceptación o no que postula el inglés. Los de éste, siglo 19, eran tiempos más rígidos, que ante cualquier postulación que cuestionará el basamento del saber coyuntural era tomada – incluido el mensajero- como ridículo. Hoy si una temática es controversial y viable como la de Cronin, ingresaría a una primera etapa que denominaríamos de escepticismo y luego a la segunda fase (la discusión). Los asertos de esta estudiosa son trascendentes para la evolución humana, debiéndoseles discutir indubitablemente. No es cuestión de ser optimistas sino de verificar científicamente los mismos, como ya hemos expuesto en las serias limitaciones del conocimiento humano, que deben incluirlo como prioritario. Los CEOS reunidos en Davos habrán pasado una noche intranquila, reflexionado si era factible la era del DON, nada más opuesto a su formación liberal. Algunos, luego de Davos, habrán recurrido a Norman para interiorizarse de sus actividades, por las dudas.

 

Retomando, la solidaridad también se la ha asociado – por aquellos que la consideran positiva- como un gesto generoso vinculado a la bondad, afirmación parcial interesada, portando una lógica perversa: si ser solidario es bueno y en este mundo serlo es pecar de ingenuo y no muy beneficioso para subsistir, no es favorable, construcción coherente con una visión egocéntrica. Es totalmente inverso: mayoritariamente florecerá pues es conveniente para los intereses personales de los miembros de una sociedad. Un ejemplo básico de actuar solidariamente: ceder el asiento a una mujer embarazada no es un acto de cortesía o bondad simplemente. Quien lo hace debe entender que su uso protege a esa mujer de un movimiento brusco que pueda hacer peligrar su gestación y está generalizando una conducta que garantizará que cuando lo involucre, ya sea su pareja, madre o hermana, o cualesquiera, será una conducta de protección a la especie misma. En fin, un acto inteligente, que implica educación, para percibir los alcances de la conducta humana en el aquí y ahora, sus antecedentes como en el mediano y largo plazo. Entender, captar, el mecanismo que implica la solidaridad y le será productivo no solo a él sino a los suyos. Criados en el individualismo expresamos muchas veces que hay que ser solidarios, sin fundarlo adecuadamente, como un mandato propio del autoritarismo que queremos combatir. Así se le da de comer a los que reniegan de tales aseveraciones, cuando desde cualquier óptica, incluyendo la científica, la solidaridad es mucho más negocio que el lamentable individualismo fomentado.

 

 El autoritarismo está inserto en nuestra cotidianidad, coherentemente con nuestra evolución social: tomemos como ejemplo al médico que prescribe un remedio indicando que con estos antibióticos recetados no puede tomarse alcohol, sin ningún tipo de aclaración. En otras palabras yo lo digo, cuando costaría muy poco expresar la causa (que no tienen el efecto deseado, los inhibe o potencia, etc. ). Darle sentido a la indicación y brindar información, que parecería secreta (¿será por esto?, sí es así léase egoísmo). Esto es demasiado frecuente, observable en la educación primaria y secundaria, con la terciaria no tendría que suceder ni tolerarlo los alumnos... Debemos reflexionar sobre ello, pues la solidaridad, siendo un valor beneficioso para los hombres, debe ser incorporado a nuestros infantes desde sus primeros pasos. Pero no declamado, sino practicándolo. Sería sumamente útil reinstaurar (adecuándolo) el Sistema Lancaster, por el cual los alumnos que aprenden con mayor facilidad ayudan a transmitir a los que captan más lentamente. Esto genera una conducta productiva de colaboración entre los educandos y les inculca desde niños que el DON que recibieron los lancasterianos, o los que se desarrollaran gracias a tal sistema, debe estar al servicio de la comunidad respectiva. Luego de leer el artículo de CRONIN no temí en afirmar que el mayor grado de inteligencia es aquel que pone sus conocimientos al servicio de la sociedad, quien no lo haga pondría en duda ser poseedor de la misma...

 

El desprecio que tienen los liberales les impide ver que este principio es equivalente en el ámbito económico-financiero al del Seguro: operativamente no está excluida del marco regulatorio capitalista: poner una parte, cuyo total reaseguraría - del siniestro posible- a cada uno de los coparticipantes. Evidentemente un negocio que involucra lo particular y general brillantemente, sin exclusiones. Pero la Solidaridad no es solo un negocio, es un sentimiento mensurable al presente, gracias a paneos computarizados que los registran. Prácticas científicas han demostrado que experimentarlo produce reacciones físicas y emocionales positivas que aquellos que no lo suscitan. Quien no haya apreciado la sensación del deber cumplido hacia los otros, ratificado por la manifestación de éstos, francamente, no ha vivido nada. La solidaridad puede ser vivenciada desde la mezquindad (esperando ser beneficiado en el futuro por su aporte presente) hasta la de “dar” a otro sin especulación alguna. Diría que hay tres tipos de orgasmos, la máxima sensación de placer humano: el más “fácil” de conseguir periódicamente, el solidario no especulativo y el intelectual, mucho menos frecuente que los otros.

Sin hesitar podemos asegurar que la solidaridad es un principio conveniente para los humanos que garantiza la seguridad de la especie. El accionar mutuo entre los hombres aportando al conjunto es extremadamente superior al individual, atento a que el factor de transmisión de la información resultará exponencial, considerando los recursos presentes y futuros de comunicación. Asimismo potenciará la interacción interdisciplinaria, fomentando la contigüidad. Esta es sumamente importante dado que nos permite informarnos sobre soluciones aplicadas en otros campos del saber, en virtud de problemas que se le presentaron y requerían una solución, factibles de ser traspolados a nuestro metier. En fin, una cosmovisión diferente, enriquecedora, que los parcializados del presente. Estos generadores de visiones cerradas tan comunes y restrictivas de un conocimiento más abarcador y beneficioso para la especie.

Psicológicamente hablando, desde la misma fecundación dependemos del otro; la simbiosis materna hasta la irrupción del padre - o sustituto- como portador del mensaje social que nos inserta para bien o mal en el mundo que nos toca vivir, en constante interacción con otros seres. Nuestra individualidad podríamos remitirla a nuestra herencia genética, el espacio-tiempo y nuestro peculiar vínculo afectivo inicial en el cual nos desarrollaremos condicionando nuestra personalidad, pero jamás excluyendo a los otros. Hace unos siglos un rey realizó un experimento con un grupo de infantes antes que los mismos comenzarán a expresarse oralmente (que solo podría hacerlo un ser que se creía omnipotente): los aisló de todo contacto humano, para verificar que idioma hablarían por sí solos sin el contacto con sus padres. Los niños, aun bien alimentados, fallecieron. Como he aludido el poder – en este caso también supuestamente divino- no puede comprar para si sabiduría, o prudencia, ni tampoco se venden (gracias a DIOS). La conformación yoica en nuestros albores es similar a la disposición de una cebolla, constituyéndose en capas sucesivas producto de nuestra interacción con otros seres. Somos dependientes de tales acontecimientos, estructurando nuestra forma de vinculación ulterior con el mundo, exitosa o no. En fin, nuestra personalidad es singular, producto de los otros y las circunstancias conexas, no individual. Ésta es una calificación didáctica cuando aludimos a al ser indivisible de una especie. Ello no nos remite a aislarlo de su contexto, que es estar con los otros. Estructurarnos así sería equivalente a actuar como el rey aludido y sus procederes...

Creo que lo expuesto sobre la solidaridad amerita ser discutido como propone MILL, sin “discusiones” trascendiendo el escepticismo.

 

4.    LA IDONEIDAD

4.1    Definición tentativa:

 

Definir la idoneidad implica interrelacionar nuestras cualidades intelectivas y emocionales, como su ejercitación en una actividad específica. De tal conjugación emergerá el grado que habremos alcanzado en nuestro metier. Tal nivel dependerá no solo de los factores que hemos aludido, sino de la consideración de los otros en avalar tal nivel. En otras palabras, constituir un ajuste a nuestra realidad que nos circunda y condiciona. Del conjunto interrelacionado de tales factores surgirá un balance que califica nuestro desempeño en la actividad en la cual hemos incursionado. De tales precisiones podríamos inferir que es una construcción de mayor complejidad, que evidentemente supera el nivel de conocimiento científico alcanzado al presente en las ciencias que tienen como objeto el estudio del hombre. Más aún que los factores intervinientes sé interrelacionan, obstaculizando aún más la dificultad en su comprensión. Diría que es el proceso de mayor trascendencia como humanos, tanto en lo personal como en el ámbito social, por ende su nivel de complejidad. Ampliemos tales consideraciones:

 

Tomando los parámetros expuestos, el nivel de idoneidad que alcancemos cualesquiera fuere o fueren nuestras actividades, estará signado por nuestro desarrollo emocional y el uso que hagamos de nuestros recursos intelectuales (CI). Sobre éstos no está aún definido con certeza si son heredados y/o adquiridos. Mi experiencia me inclina a pensar que pueden considerarse genéticamente dados y desarrollados en nuestro devenir. Es decir sin su ejercitación resultarían escasamente productivos para el sujeto, pero prevalece el don heredado. Inversamente estimo su inteligencia emocional (IE). La misma está condicionada fundamentalmente por nuestro desarrollo emocional infanto-adolescente, con algunos factores posiblemente heredados, de relativa incidencia, como ser el temperamento, etc., que determinaran nuestra peculiar forma de vincularnos con el mundo. Uno de los pocos autores que han incursionado en el tema, Daniel Goleman, afirma que la inteligencia emocional (IE) tiene una mayor gravitación en nuestro desempeño que nuestro nivel intelectual (CI). Éste está condicionado al uso que le demos y eso lo rige el campo emocional: perseverancia, capacidad de postergación, dedicación, timing son factores que determinaran satisfactoriamente, o no, nuestra performance. Tales factores madurativos permitirán un despliegue oportuno de nuestros recursos intelectuales. La experiencia humana nos indica que cuanto mayor dominio de nuestras emociones en el momento de operar, mejor será el resultado obtenido en la acción en la cual estamos involucrados. Asimismo tenemos que considerar que nuestro bagaje general se conformará con la calidad de las experiencias suscitadas en nuestra vida. Cuanto más apropiadas sean las mismas a nuestro metier, implicará un mayor enriquecimiento de nuestras habilidades intelectivas y emocionales. Estas habilidades en el transcurso de su desarrollo exigen una evaluación de los otros que confirman o no que nuestro accionar es productivo. Obviamente tenemos una autopercepción personal que exige ser constatada con la opinión de los otros. La concordancia de nuestra percepción interna con la externa, cerraría coherentemente nuestro nivel de idoneidad. En decir lograr el SER IDÓNEO en nuestro metier, “no hacer de...”. Consustanciarse con su actividad. SER no parecer, hace la diferencia.

Los humanos usamos como instrumento preferencial de medición de la idoneidad a los logros producidos. Convengamos que no hay otro recurso por el momento y bastante controversial por la subjetividad implícita, exigiendo por lo tanto cierto grado de consenso. Construcción temporal ésta que exige una calificación no solo cualitativa, sobre los productos generados, sino cuantitativa por distintos evaluadores en determinado lapso. Así determinamos quien consigue ser considerado idóneo, quien aún no y el estado de dominio sobre su actividad específica parcialmente evaluada, base para ingresar a un nivel superior. Así en nuestros comienzos pasamos de aprendiz, a oficial júnior, senior, etc.  En fin Ser idóneo, fuere cual fuere el nivel alcanzado, es un logro trascendente para los humanos dado que compatibiliza adecuadamente nuestras habilidades emocionales e intelectuales, acorde a sus potencialidades. Extendámonos en este aspecto, vinculado a la afirmación precedente de la trascendental importancia de la idoneidad en las personas:

4.2    Ser idóneo: trabajo y vida afectiva


          Freud
- en un reportaje- puntualizó al trabajo como lo más parecido a la felicidad. Debemos redefinir el concepto de trabajo, acorde al desarrollo alcanzado al presente. Previamente, trabajar fue siempre vinculado al sustento diario, como un medio para llegar a este fin. Asociado a los pobres, que sin él no podrían autoabastecerse como quienes estén bajo su tutela. Los ricos no trabajaban, administraban sus bienes. Los cambios producidos por el avance científico-tecnológico, transformaron al mismo. Sé priorizó el esfuerzo intelectual sobre el físico, asociándolo indefectiblemente a la educación recibida. Tal proceso generó un placer en el desarrollo del mismo, independientemente del ingreso. Asimismo, podríamos ampliarlo a actividades no remunerativas de trascendencia social (p.e. una ONG). Otros utilizan el mismo como medio para poder desarrollar actividades humanas más satisfactorias para su personalidad (arte, deportes, etc.). Es decir el concepto de labor ha variado positivamente en cuanto a su calidad, transformándose el trabajo en sí - directa o indirectamente, remunerado o no - en uno de los pilares de la existencia humana. Asimismo y en mayor relevancia, un desarrollo positivo de nuestra vida afectiva.

Trabajo y amor son factores trascendentes y complementarios. Si asociamos amor con dar, esta capacidad está estrictamente vinculada a la cimentación de nuestra autoestima. Ésta se sustenta en la calidad de nuestros logros. Cuanta mayor satisfacción alcancemos en nuestra labor cotidiana, generará un concomitante incremento de nuestra capacidad de dar-amar producto de tal satisfacción. Ergo, la saludable devolución consecuente y el establecimiento de un ciclo virtuoso de dar y recibir, sin excluir al sexo dado que potencia nuestro respectivo género. En realidad, estoy transfiriendo mi experiencia como hombre, no puedo afirmarlo con las mujeres...

Reitero, la autoestima es una construcción temporal que emerge de la convergencia de nuestras propias percepciones sobre la labor que desarrollamos y las opiniones de los otros que ratifican, o no, a las mismas. En fin, proceder apropiadamente en nuestro ámbito de acción - en la medida de nuestras posibilidades- es consolidar nuestra autoestima y capacidad de amar concomitante. Convengamos que este proceso de construcción de la autoestima sería el esperado en la conducta humana saludable. Obviamente, sub o sobrestimado permanentemente resulta una carga para el sujeto, necesaria de ajuste (léase terapia) y que repercutirá negativamente en la calidad de su vida afectiva.

Consecuentemente, resulta trascendente para los humanos que pueda desenvolverse apropiadamente en sus actividades y sea reconocido por los otros, acorde a sus potencialidades. Con ello aludo a que todos tenemos un techo para el desarrollo de las mismas. Para algunos más altos, para otros más bajos. Su altura estará vinculada tanto a nuestro nivel emocional - perseverancia, voluntad, dedicación, interés, etc.- como a las capacidades intelectuales que hemos adquirido y/o nos fue dada genéticamente, como los estudios conseguidos. En el transcurso de nuestra vida iremos perforando techos- topes para otros, menos dotados- hasta alcanzar el propio. En otras palabras, examinar nuestras virtudes de superación como nuestras limitaciones. Cuando una persona no logra reconocer en el tiempo tales parámetros se produce un desacople negativo de su personalidad. Esto producto de no ajustar su propia visión a la que tienen los otros de él, deteriorando su calidad de vida. Resulta obvio que llegar a nuestro techo no implica que dejemos de tratar de superarnos, dado que esta época nos exige constantemente la incorporación de nuevos conocimientos, que sustituyen y/o se integran a los previamente adquiridos. Sin tal proceso perderíamos nuestras cualidades de ser considerados idóneos. No es fácil para ninguno reconocer su tope, a veces puede ser doloroso dado que uno ambiciona razonablemente más para sí mismo. Lamentablemente, la realidad nos impone nuestras limitaciones. Adecuarnos a ella hace a una mejor calidad de vida. No así inversamente, repercutiendo negativamente como ya dijimos en nuestra personalidad. Consecuentemente ser idóneo implica ajustarse a la realidad.

Como vemos, desenvolvernos apropiadamente es un delicado equilibrio de la estructuración humana. Ser idóneo nos exige adecuarnos a nuestra realidad, reconociendo nuestras capacidades y restricciones. Cualquier desajuste nos remite a empobrecer nuestra cotidianidad y las de nuestro núcleo familiar, sea cual fuere, limitando nuestra vida afectiva. Ergo nuestra calidad de vida. En cualquier ámbito o nivel quien deba desempeñar una función para la cual no se halla capacitado, deberá hacer de..., no podrá ser el... SER exige idoneidad, consustanciación entre lo que se hace y es. Mimetización entre el rol y la persona que lo ejecuta. Cualquier actor top, en cuanto a su capacidad de interpretación, ambiciona obsesivamente lograr ponerse en la piel del personaje de ficción que le toca interpretar. Simplemente, SER es mejor que “hacer de...”. Aquellos que algo saben de cumplir roles lo certifican... En un artículo periodístico el autor aludía a un intelectual americano que tenía una hipótesis sobre el origen de los males sociales: persistencia del chambonaje en todo nivel de la estructuración social. Precisamente, de quienes deben cumplir roles para los cuales no están capacitados (demasiado frecuente). Lamentablemente, cuando es tan habitual pasa inadvertido, pero no así su negativa trascendencia social. Borges aludía que creía en la veracidad del Corán y la Biblia, dado que en ambos no se nombraba respectivamente a los camellos y esclavos...

¿Cómo resuelven estos hombres - los chambones- cotidianamente sus dificultades? : torpemente, generando conductas sociales consecuentes ( delegación inapropiada, obsecuencia, favoritismo, frustración,... siga Ud.), que no hacen precisamente a la calidad de vida humana aspirada.

Estimo que con las apreciaciones expuestas, cubro la alusión de la principal trascendencia de la idoneidad en cada uno de nosotros. Cuando nos referimos a su incidencia en el ámbito social, nos debemos remitir a los niveles de idoneidad. Antes de ello debemos referenciar la incidencia del factor emocional en la conducta humana, como a una hipótesis tentativa de la clasificación de la inteligencia.

4.3   El factor emocional

         Nuestra afectividad actúa como disparador hacia objetivos que nos movilizan. Los niveles de operación se desarrollarán de acuerdo a nuestras capacidades lógicas. Toda actividad humana que implique racionalidad, requiere de estos factores interdependientes: afecto-operación. La observación cotidiana nos indica que cuanto menos nos involucremos con nuestro objetivo, mayor el nivel de performance. Así hemos aprendido la importancia de la disociación emocional en nuestra labor, obteniendo mayores niveles de productividad en la misma. H. Wallon, psicólogo francés, aludía a esto de la siguiente manera: el desarrollo humano se construye por estadios. El primero corresponde a emociones básicas (dolor, frío, calor, saciedad, insatisfacción, placer, etc.), que se modelarán según nuestras experiencias personales. Nuestro desarrollo ulterior adulto, dará cuenta de esa estructuración sensitiva. Pensemos que ante cualquier situación que debemos afrontar y de carácter conflictivo, emerge a nivel piel sensaciones incontrolables, que denotan nuestra peculiar sensibilidad.  Las sucesivas reiteraciones de un mismo proceso irán condensando/controlando, o no, las emociones concomitantes al mismo. El grado de interferencia afectiva estará condicionado tanto por nuestro tipo de actividad como nuestra personal organización del estadio emocional. Quien pueda lograr en su praxis respectiva, transformar a tales emociones en un disparador de conductas logrará el mayor grado de disposición de sus capacidades operativas. Tales capacidades dependerán del desarrollo individual del estadio lógico, del final del proceso evolutivo previo a la joven adultez. Contrariamente, quien no pueda llegar a controlar tal interferencia, operará deficientemente en su labor según el grado de control respectivo, hasta poder llegar a la inoperancia. Un ejemplo clásico de “superación” de sus emociones es el del estudiante de medicina, frente a la dura cotidianidad hospitalaria. La práctica irá paulatinamente controlando su escrupulosidad como angustia, hasta llegar a la criticada insensibilidad del médico hacia el paciente hospitalario. Como define Aristóteles, la virtud es el punto medio entre dos extremos...

El estadio del desarrollo lógico precitado, será el que materialice nuestras futuras habilidades cognoscitivas. En él se logrará el nivel de nuestras capacidades de abstraer, globalizar y sistematizar, que condicionaran nuestra conceptualización ulterior. Wallon, aludía que la coexistencia "simultanea" de nuestra estructuración del estadio lógico con la del emocional, invalidaría la operación en ejecución. Es decir que son incompatibles. Deben actuar separados: el emocional como disparador de conductas y luego, el lógico para operar. Esta secuencia garantiza el mayor nivel de performance del sujeto. La coexistencia emoción-lógica, que invalida nuestro accionar operativo, está presente asiduamente. No es privativa de la emergencia, o la reyerta familiar que la caricaturiza. Influye en todo nivel, inclusive el científico. Veamos algunos ejemplos de tal interferencia:

Una cruel experiencia con un animal, nos demuestra la real incidencia de lo emocional en el accionar operativo. Un perro famélico, junto a comida apetecible/necesaria para él dada su privación circunstancial inducida, interponiéndose entre tal alimento y el can una reja cuadriculada de alambre de 2 x 2 m. Podía verla pero no tomarla, pudiéndolo hacerlo si recorría la extensión de la reja/obstáculo. Iniciado el experimento, este animal centrado frente a la reja, embargado por su hambruna, no pudo resolver el problema que se le planteaba. Compulsivamente trataba de saltarla, lo cual le era físicamente imposible, cayendo finalmente desmayado sin lograr su objetivo. El perro es un animal emotivo, que ha podido desarrollar operatorias complejas en un medio equilibrado. El exceso de presión emocional impidió lograr una operatoria adecuada. Así podemos actuar los humanos en circunstancias de extrema emergencia (naufragios, incendios, etc.). Dos científicos argentinos habían desarrollado un sistema que involucraba sensores, equipos electrónicos, software, etc., que les permitía medir las respuestas más adaptadas en emergencias como las referidas anteriormente. No sé en qué término tal investigación, promocionada en un programa del canal oficial - ATC- a fines de los 70 (Proyecto 2000/LOZANO). Asociándolo con el progreso tecnológico actual, hubiese resultado interesantísimo extender tales mediciones a las experiencias cotidianas, en las cuales las emociones juegan sutilmente. La coexistencia emoción-lógica, que invalida nuestro accionar operativo, está presente asiduamente. Influye en todo nivel, inclusive el científico. Solo basta con rastrear la historia del conocimiento. Desde la razón o la experiencia - confrontándose ambas como excluyentes- hasta el surgimiento de su interrelación que las integra, el intelectualismo, transcurrieron siglos... ejemplos por doquier en el campo científico.

En definitiva, es el dominio emocional el que nos permite que discriminemos nuestros intereses/deseos, del objetivo deseado/buscado. Permitiendo así que emerjan nuestras conductas operativas lógicas que tornan productivos nuestros anhelos personales o los que representamos. Diferenciarnos como sujetos del objeto para lograr una operatoria productiva. Podríamos efectuar una discriminación didáctica, no sé si científica, entre sensibilidad y emotividad. A aquella, como la percepción de nuestras sensaciones que actúa como disparador de nuestras conductas operatorias productivas. A emotividad, como los sentimientos que involucra al sujeto con el objeto perseguido, generando conductas deficientes y/o inoperantes, obviamente cuando nos referimos a procesos racionales. Bienvenida sea la emotividad para otros sucesos no racionales...

4.4   Una clasificación tentativa de la inteligencia

Al presente una de las teorías de la inteligencia que alude a la misma como facultad, nos permiten calificar a quienes descuellan en su actividad y denotan el uso de las herramientas de la inteligencia superior: pensamiento abstracto, global y sistémico. Tal facultad - desarrollada en su campo- no es garantía de ser transmitida positivamente en otras de igual o menor complejidad, por ejemplo arreglar una canilla... La teoría de la inteligencia como la capacidad humana de adaptación es más abarcativa. Sus parámetros no solo exigen una habilidad específica, sino que implica un acople a su hábitat (desde su localidad al universo); comprender la aplicación de los recursos tecnológicos factibles / disponibles; relaciones interpersonales / comunitarias (familia, comunidad, mundo) y una prospección espacio-temporal de su especie (vislumbrar nuestra historia, presente y futura). Es decir, establecer una integración múltiple de los aspectos que nos tocan vivenciar como humanos. Exige las herramientas intelectuales de abstracción, globalización y sistematización, como un adecuado dominio emocional que creo es el que permite ese múltiple acceso.

Ambas definiciones definen los grados de inteligencia como una variable cuantitativa. Es decir, tenemos poco o mucho de las cualidades que exige el pensamiento.

Mis experiencias no lo confirman:

4.4.1 Experiencias personales en la calificación de la inteligencia en áreas operativas/racionales.

Generalmente, docentes/académicos insisten en que se debe aprender a pensar. Quienes llegan al nivel terciario, teóricamente, en menor o mayor grado, habrían accedido a pensar en niveles de abstracción, globalización y sistematización. Mi actividad laboral me interrelacionó permanentemente con profesionales, originados en diversos claustros (abogados, médicos, contadores, ingenieros, computadores científicos, analistas de sistemas). Asimismo, un elevado número de estudiantes universitarios/terciarios, de las más variadas disciplinas. Un campo propicio para confirmar esa hipótesis. Pero la gran mayoría de los profesionales o potenciales no lograban globalizar los procesos en los que estaban inmersos. Cuando se les explicitaba el marco referencial, era captado en mayor o menor grado. Ulteriormente, reincidían - no con la misma tarea- sino con otras que involucraban el mismo contexto. Comúnmente denominamos a esto error conceptual. Asimismo, en diarias experiencias con empleados de mayor grado de idoneidad, denotaban dificultades en inferir procesos relativos, fundamentalmente del orden numérico (índices, coeficientes) que implica la regla de tres simple. Es decir, su capacidad relativa. Al variar un dato en tal composición numérica tenían inconvenientes en recomponerla, incluyendo a profesionales afines.

Sorprendido por tales dificultades, esbocé una respuesta a la misma. Las endilgué a que comparativamente, tenían un nivel menor de información y/o consustanciación con los procesos que estábamos automatizando. Tampoco me preocupaba en demasía, solo me intrigaba. Pero la persistente reiteración en los errores conceptuales me inclinó a una revisión de tal presunción y a buscar otra que se ajustara a esa realidad. Bosquejada ésta, intenté corroborar tal hipótesis en el grupo estable con el cual trabajaba y que me era factible controlar. Ratificada, generalice su comprobación, logrando igual confirmación. Esta hipótesis consiste en lo siguiente: clasificar el nivel de inteligencia en dos grandes grupos, quienes acceden al nivel de comprensión, que involucra a la razón-entendimiento y el otro, a quienes alcanzan el nivel de intuición-entendimiento, que no pueden llegar al nivel de comprensión. Es decir, que quien alcanza éste nivel incluye el de intuición-entendimiento, no así inversamente. Tal discriminación es cualitativa. Los comprensores poseen una habilidad lógica que no solo les permite abstraer los conceptos básicos tangibles (mesa, libro, agua, sólido, etc.) sin los cuales nos resultaría imposible desenvolvernos, como con los de carácter intangible (derechos, estructuras, relaciones, etc.), conceptos estrictamente vinculados al pensamiento abstracto/global. Esta doble capacidad de abstracción es la que le permite acceder a la comprensión de procesos, lo que equivale a poder razonarlos por sí solos. A no poseer errores conceptuales, factibles de yerro solo por no contar con la información adecuada. Pero esta habilidad no se aprende, se ejercita. Quien la posee debe desarrollarla intensivamente. Primero, debe tratar de entender para luego alcanzar ese nivel de comprensión, ese salto cualitativo que accede al insight. Pero lo fundamental es que la ejercitación permite la generalización de esas sucesivas comprensiones súbitas que habitualmente se vinculan a los conceptos abstractos, como ser sistemas, estructuras, derechos, etc., proceso vedado a los entendedores.  Estos, en su mayor nivel, no pueden franquear esa barrera, aun teniendo un alto training laboral en tareas sistémicas. Lograrlo, implicaría ser un comprensor. Al buen entendedor, lo identifica las escasas palabras a las cuales debe recurrirse para explicar lo que se pretende; generalmente, ellos concluyen complementando aquello que se está aludiendo. No en vano la reiterada frase: “al buen entendedor pocas palabras”. Tal captación debe producirse en el plano intuitivo, dado que pueden entender perfectamente el razonamiento lógico subyacente, pero les está limitado reproducirlos por sí solos y menos generalizarlo, desembocando en un error demasiado frecuente: la esquematización. Es decir, traspolar una estructuración utilizada eficazmente en un contexto a otro aparentemente similar, pero que posee variables intervinientes distintas que la original, cuya incidencia invalida su utilización, resultando inadecuada tal generalización. En otras palabras, el entendedor no puede captar las partes nucleares de una estructura, que de ser razonadas correctamente facilitaran, o no, su aplicación en otro producto similar. Es decir, si capta conceptualmente la estructuración le permitirá verificar si las premisas consecuentes son ajustables al nuevo proceso, o no, evitando esquematizaciones inadecuadas   (demasiado frecuentes), factor posible de solucionar positivamente en los comprensores.

Aunque mis experiencias estuvieran limitadas a un número reducido de casos, unos 500 como universo y unos 30 involucrados/testeados directos, en un lapso de diez años, pude corroborar mis hipótesis cualitativas en un ciento por ciento. Esto implica una seguridad para formularlas sin temores y restringida al campo de operaciones racionales (léase organizaciones). Los grados para estos dos grandes grupos está estrictamente vinculados a la dedicación, training y equilibrio emocional, aunque esta mejor definido en el punto próximo de niveles de idoneidad (4.6). Si no existiera tal diferenciación cualitativa, deberíamos concluir que toda persona que se exigiera al máximo logrará alcanzar niveles de excelencia en cualquier actividad. La realidad nos indica que debería redefinirse inequívocamente lo expuesto: alcanzar los niveles concomitantes a sus posibilidades personales. Así lamentablemente no llegaremos a emular a Maradona, Jordan, Einstein, Freud, etc. por más que ejercitemos las 24 horas del día. Hoy por hoy - limitado a lo conocido- debemos asumir que las posibilidades que poseemos cada ser humano estarían recibidas genéticamente y concluir con seguridad, que solo se desarrollarán productivamente en el ejercicio sistemático de las mismas. Reitero, no basta con el Don, se requiere una praxis enriquecedora, concordante al mismo.

 Aludir a los grados de inteligencia es un tema altamente conflictivo, dado que afecta tanto a nuestra autoestima como nuestros intereses. A nadie le gusta sentirse inferior a otro y menos cuando implica que puedan verse limitadas nuestras posibilidades materiales, al reconocer tal superioridad. Esto agravado por lo imprudente que sería tomar un test para definir quién es más inteligente cuando existen muchos otros factores intervinientes; igualmente comprometido sería remitirnos a los productos personales para compararnos, cuando no hay similitud entre los mismos. Resulta sumamente difícil discernir quién puede ser más capaz que otro, inevitablemente base de interpretaciones subjetivas, intencionales o no, de mayor propensión en organizaciones perimidas estratificadas formalmente. Un ejemplo esclarecedor tomado de mi actividad pública: promocionado a Director de área, ésta se agrupaba en dos grandes departamentos: uno operativo - del cual surgí- y otro técnico. Conocedor del nivel intelectual de ambos sectores, produje cambios para su compensación. Transferí a dos empleados top del área operativa a la técnica. Existía entre ambos una notoria diferencia, reconocida por ellos mismos y en general en su área. A tres meses de su labor en su nuevo destino, su jefe departamental hablaba maravillas de los mismos. A los seis, ya lo equiparaba con sus supervisores más antiguos (5 a 10 años). Al año, eran los mejores. En oportunidad de realizarse una promoción, debía seleccionarse a uno de los mismos. Personalmente, daba por descontado quién sería, dados mis preconceptos, ratificados en su desenvolvimiento en el nuevo departamento técnico. En la charla evaluativa con los jefes departamentales, al aludir a tal criterio me encontré con la persistente negativa de su jefe, expresando que no hallaba una diferencia entre ambos. Sorprendido, traté de explicarme tal limitación, concluyendo en lo siguiente: ambos supervisores poseían un nivel superior a su jefe, lo cual le impedía a este colegir las diferencias entre ambos. El carácter irreversible de la categorización que expongo, representa conflictos difíciles de resolver, dado que la comprensión incluye al entendimiento, no así el entendimiento a la comprensión. A quienes están en el escalón inferior, les resulta muchas veces imposible aceptar razonamientos que exceden a su nivel. La estructura narcisista humana agudiza tal limitación y más aún cuando se hallan en juego intereses materiales. Si su superior es entendedor y usted comprensor, rebatir una afirmación de aquel, sellará su suerte. Si es equilibrado aceptará su punto de vista, pero si percibe que Ud. puede afectar sus intereses o autoestima, en el corto o largo plazo le podría ir mal. Me remite a esa afirmación anónima, que un tipo de nivel A contrata a otro de igual nivel. Uno catalogado en B, del tipo C. Este D y así sucesivamente. Aunque no sea tan lineal, es ilustrativo. El ajedrez es un claro ejemplo de las dificultades de entender el nivel superior y su carácter irreversible. Quien lo ostente lo demuestra ganándote sin piedad, entendiendo como perdimos al hacer un análisis posterior, pero no pudimos captar la jugada oportunamente. El idioma también, quien está en escalones superiores detecta fácilmente los errores de los novatos, no así inversamente.

 Una traducción más apropiada de mis aseveraciones son los denominados por Robert Reich: Analistas de símbolos (en mi terminología, arbitraria, comprensores). Es decir, define así a quienes tienen capacidad de abstracción, globalización y sistematización, lo cual les permite identificar un problema y su solución consecuente. Hasta aquí concordamos. Disentimos en cuanto a que se accede a tal categorización con educación superior aseverando que con tener varias Harvard lograríamos que todos los que concurrieran a las mismas serían analistas de símbolos, lo cual no es así terminantemente: a esa universidad seguramente entran solo lo que tienen nivel de comprensión o máximo nivel de entendimiento, que para construir un mundo mejor deberían identificarse los problemas y su solución consecuente. Esto lo omite, estimo, por sus pares circunstanciales (fue Secretario de Trabajo del gobierno de Clinton). Difiero asimismo en el número de los mismos, contabilizando aquel un porcentual aproximado en la población del 20%. Si tomáramos los mayores niveles de entendimiento y los comprensores podríamos llegar a esa proporción. No así los analistas de símbolos/comprensores cuyo número no puedo precisar pero es bastante inferior al mismo. Mucho más aún si tenemos que considerar como juega el factor emocional (Goleman, la inteligencia emocional, IE) que aunado al del Cociente intelectual (CI) inherente a los analistas de símbolos / comprensores, darían el perfil adecuado para los líderes sociales de envergadura, que obvia y lamentablemente no sucede... Destacase que un CI superior no implica igual nivel de IE, son independientes y hasta puede ocurrir una asimetría galopante entre los mismos, en ambas direcciones. La IE es fundamental, siendo más trascendente que el CI - adhiero a Goleman que lo afirma- para lograr ser productivo (léase calidad de vida, no dinero, nada despreciable si viene por añadidura).


4.5  Formulación correcta de proyectos
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            En una visión global social, resulta totalmente coherente la existencia de los niveles aludidos que resultan complementarios en la formulación de proyectos cualquiera fuere su naturaleza. Si quienes formulan un proyecto organizacional no tienen capacidad de comprensión la garantía de éxito es estrictamente limitada, ampliándose considerablemente tal posibilidad cuando es realizada por un comprensor (prefiero una conducción en equipo interdisciplinario, según volumen e importancia, ver
punto 6.1, tercer párrafo). Es decir, prodigar esfuerzos no ha sido un negocio humano desde la historia y así estamos. Aceptar que un título profesional habilita a formular un proyecto adecuadamente es erróneo. Como dice un cartel al ingreso de una Universidad top americana: “Aquí se enseña a pensar, distinto. A pensar en el nivel de comprensión, no seguramente. Sí indudablemente serán los entendedores, cuanto mayor nivel mejor, quienes convaliden lo correcto de la formulación de un proyecto. Entenderán lo que expone el generador del mismo, tienen capacidad crítica y buen nivel de información. Serán el sustento de su correcta implementación y así sucesivamente la transmisión en los inferiores estratos de realización. No basta con una adecuada formulación, la cual no garantiza la eficacia del proyecto. Este medido objetivamente y no hipócritamente como se estila, omitiendo deliberadamente los errores, o no percibiéndolos, o negándolos. Reitero para garantizar el éxito de un proyecto, debe formularlo por un comprensor - condición sine qua non, pero insuficiente por sí misma- complementada imprescindiblemente con una ejecución apropiada. Además la activa participación de los niveles de ejecución, impedirá tales hipocresías, al puntualizarse las objeciones en el momento adecuado, al sentirse el ejecutante coparticipe del proyecto en cuestión. En fin, tal reflexión nos remite a considerar dos factores: primero, que el número de comprensores es racional que sea escaso (la ejecución, generalmente, absorbe muchísimo mayor volumen), dado que con la supervisión de la ejecución de un proyecto por el comprensor resultaría suficiente. Su labor - el diseño del proyecto- es previa a la ejecución, permitiéndole formular varios simultánea y correctamente. En segundo lugar hace a la calidad de vida humana ocupar a cada uno en sus posibilidades reales, lo cual es más productivo tanto social como individualmente. Esto en cuanto a lo lastimoso que resulta ver "hacer de… "a quien no está capacitado apropiadamente para ello y el costo emocional involucrado, afectando a su autoestima al no poder "blanquearse". Hacerlo implicaría asumir sus limitaciones y muy factiblemente quedar desacreditado/perjudicado en sus intereses. Por ser demasiado habitual tal suceso lo tomamos como natural, pero está estrictamente vinculado a las penurias cotidianas de la especie.

4.6  Los niveles de idoneidad

Definir los niveles de idoneidad implica previamente la aludida clasificación grupal en entendedores y compresores, según la definición expuesta sobre inteligencia en los puntos precedentes. Tomemos una gráfica piramidal referencial, en la cual en su vértice tendríamos a los comprensores, por ser inferiores en número y a continuación los distintos niveles de entendedores. Quiero destacar que esta es una calificación de nuestras reales capacidades, no las que nos asignan otros en nuestra actividad.  Generalmente, y lamentablemente, lo formal en las organizaciones actuales no corresponde a lo real. Asimismo que en el vértice de tal pirámide no hay un solo sujeto, aunque obvio hay muchos que creen ser el actual “dios” terrenal con una alta dosis de emociones en tal concepción que lo invalidan definitivamente. Lástima que frecuentemente los tenemos que padecer y sufrir las consecuencias…¡Bah! tal pirámide debería ser trunca. Disculpen la digresión, en su base se encontraran aquellos entendedores menos privilegiados y los que recién se inician en cualquier metier. Algunos superaran y otros no, tal nivel. Los niveles de entendimiento subsiguientes estarán vinculados al mayor grado de intuición que nos ha sido dado. La conjugación con factores emocionales como ser dedicación, persistencia, avidez de conocimiento, etc., determina que un sujeto con mayor nivel de entendimiento, sea superado por quien posee mayores cualidades en su inteligencia emocional. Es decir la ecuación personal resulta trascendente para subir escalones entre los distintos niveles de entendedores, hasta su respectivo techo. Nos guste o no nadie puede eludir sus limitaciones, aun el máximo esfuerzo según lo hemos expuesto en los puntos precedentes. También consideremos que todos debemos, o deberíamos partir de la base inicial - resultando evidentes las consecuencias para quienes las omitan- y que accedemos igualmente al conocimiento desde la intuición. Esta es poseída tanto por cualquiera de los dos grupos, pero la capacidad de razonamiento lógico-formal solo a los denominados analistas de símbolos o comprensores, descripto anteriormente. El techo de los entendedores, los del mayor nivel de entendimiento y un buen dominio emocional, serian el piso de los comprensores del nivel inferior. Podríamos situarlos en una organización estándar, como los jefes de departamento o coordinadores de equipos de trabajo ideales. Asimismo el piso en los cuales se sostienen, real no figurativo, los niveles de comprensión. Definir cuantos niveles hay entre los entendedores resultaría controversial, dado que no hay certezas en tal materia. Pero estimo que los tramos podrán oscilar entre cinco o seis. Igual para los grados dentro de cada tramo, siendo estos variables según la evolución personal. Tal mensuración obedece a lo observable en la cotidianidad, aunque podría ser mayor o menor pero no en un número significativo al expuesto. Es una calificación cualitativa más que cuantitativa, por lo tanto difícil de mensurar.

 

En el nivel de comprensores, inmediatamente posteriores a los entendedores de primer nivel (vamos de abajo hacia arriba en tal clasificación), estarían los menos dotados. Francamente desconozco si se tiene mayor o menor grado de abstracción, globalización o sistematización, o tal progresión está referida a la conflictiva personal, es decir emocional. Esto se vislumbra en los casos fronterizos. Es decir, aquellos que según su accionar podría fluctuar indistintamente entre el nivel máximo de los entendedores y los del nivel inferior de comprensores, según se encuentra su estado emocional. Son personas que pueden desorientarnos y en un número escaso. Estos sujetos me remiten a dudar, si depende o no del factor emocional el desarrollo de las cualidades necesarias del pensamiento superior aludido. Igualmente, estimo que se registran unos dos escalones más hacia el vértice de la pirámide. Si existen otros superiores, excede mis capacidades, tendría que definirlo quienes las poseen. Insisto que no hay al presente instrumentos que puedan hacerlo y solo por los productos se pueden inferir los niveles (esto tanto para el nivel de intuición como comprensión). Lo observable, generalmente por otro comprensor, en el training y lapso respectivo, puede percatarse sin equívocos si uno tiene, o no, capacidad de abstracción / globalización. En fin podríamos asegurar que la base inferior de la pirámide en cuanto a comprensores, estaría conformada por aquellos sujetos cuyo factor emocional resulta deficiente, que se reflejan mayoritariamente en actos especulativos y egoístas, resultando ello una dificultad para diferenciar sus intereses personales a los organizacionales. El tramo subsiguiente involucra a aquellos sujetos que seguramente tienen un nivel intelectual similar que los anteriores, pero poseen un desarrollo emocional que les permite discriminar sus intereses personales de la organización a la cual responde. Tales personas consideran que sus beneficios deben ser por añadidura a sus logros.  El ultimo nivel visualizado y por mis propias limitaciones, involucraría a aquellos que pudiendo, o no, tener mayor nivel de abstracción/globalización y seguramente si capacidad de sistematización, que el escalón precedente. Su diferencia con éstos estaría en haber logrado un nivel de superación en su actividad específica, incursionando en una positiva generalización de la administración de recursos humanos, técnicos y físicos, lo cual le permite transferir sus conocimientos a cualquier otra organización, independientemente de la especialidad de la misma. El usufructo de tales condiciones dependerá de su ecuación personal. Estimo que el mayor grado de idoneidad es instalar tales capacidades superiores al servicio de su comunidad, cantera utópica de quienes tienen que administrar el bien común. Obviamente no son los políticos existentes, para nuestra desgracia. 

Lo expuesto precedentemente sobre los niveles de idoneidad nos debe remitir a lo siguiente. A nadie le gusta que lo califiquen en uno u otro tramo. En esta cultura individualista en la cual nos hemos desarrollado resulta casi inadmisible y causal de desacople en nuestra salud psico-física, al pretender más de lo que natura nos dio o que logramos por nuestro esfuerzo. Este ensayo pretende generar nuevas alternativas que tengan en cuenta la calidad de vida humana, lo cual implica ajustar nuestras capacidades con la realidad, como ya he aludido. Pero obviamente no lo será con la estructuración típica del modelo capitalista, sino con una organización inteligente como la descripta en el punto 6.2. Sintéticamente la misma está estructurada jerárquicamente y consensuada por los subsiguientes tramos inferiores respectivos, participación horizontal y vertical; equipos autocontrolados; limitada estratificación; etc. evitando distorsiones tan típicas en las existentes. Es decir que cada una de tales organizaciones reproduzca los niveles de idoneidad esbozados en la presente tentativa calificación de niveles, obviamente limitada y superable…

Asimismo considerar a una organización como un todo. Cada sujeto SER una parte constitutiva, interrelacionadas con otras de distinto nivel, que por sí mismas, ninguna tendría su razón de existencia. Estimemos como se reiría el "corazón" si alguna vez el "cerebro" se creyera autónomo o que es el REY por su capacidad de pensar (ni que hablar del hígado, pulmones, etc.). Así como podríamos aludir sin equivocarnos que los techos de cada tramo aludido, son la base de sustentación del nivel superior, sin el cual se desmoronarían. Nadie ni nada, es superior por sí mismo. Se lo es por el consenso que los otros le dan y le quitan, siendo partes de un todo que los involucra. En otras palabras, lograr los mayores niveles de idoneidad implica desarrollarlos en una organización idónea con parámetros básicos como los expuestos precedentemente.

 

 

5.   LA COYUNTURA EN EL SIGLO 21

 

Dos circunstancias en los inicios del siglo coadyuvaran significativamente a superar los parámetros del modelo capitalista, acorde a lo expuesto precedentemente. En primer término,  el poder de la ciudadanía al presente desarrollada en el transcurso del siglo 20, no debidamente percibido por ella misma, e Internet que posibilita una nueva forma de interconexión individual y organizacional sumamente eficaz, factores otrora impensados.

 

5.1 Poder ciudadano

Mientras las relaciones de fuerza regían las interacciones humanas, prevaleciendo sobre las intelectuales, los poderosos no registraban problemas para vigilar y controlar tanto a sus posesiones como a sus fructíferos subordinados (de esclavos a asalariados). Con sus familiares y súbditos obsecuentes, bastaban para obtener un eficaz dominio. El avance científico experimentado desde la Era Moderna, fue progresivo y pausado. Así, selectivamente los más dotados de las clases terratenientes del planeta, accedieron a niveles universitarios que le permitieron, además del dominio del garrote, incorporar el del conocimiento y la información.

        Los siglos 18 y 19 fueron fundamentales para las oligarquías terratenientes.  Un profesor universitario a mediados de la década del 70 aludía a una verosímil hipótesis, sobre el proceso de legitimación de los poderosos de entonces. La misma consistía en lo siguiente: por aquellos siglos se crearon - seguramente por propia iniciativa terrateniente- los registros de propiedad de inmuebles y organizaciones empresariales. Siendo este un acto personal que implicaba dominio letrado, propio o apoderado que lo tuviese, la inscripción en tales registros estaba muy alejado de las posibilidades del campesinado o artesanos (léase: tierras o empresas), hábiles con sus manos y herramientas pero no precisamente en temas burocráticos/letrados, ni hablar de los coetáneos indígenas americanos. Pero fundamentalmente en el acceso a la información coyuntural, que seguramente no le brindarían los que sí usufructuaron tal posibilidad registral. Generalmente quienes tenían acceso a la información requerida para registrar los bienes, o eran los mismos terratenientes, sus familiares o escribas/letrados, éstos generalmente vasallos privilegiados... Aunque el acto registral no tolerara discriminaciones explicitas como ser que a los plebeyos les estaba vedado inscribirse en tales registros (la reciente revolución francesa y su retaliación guillotinesca lo impedían fácticamente); pero sí las implícitas como las descriptas, que prácticamente relegaban tal posibilidad a los mismos. Convengamos que cualquier producción requiere de un nivel direccional que trasciende y excede a la labor individual, implicando grados de educación vedado a las clases trabajadores de ese entonces. No excluyamos la probabilidad que hayan hecho firmar a aquellos poderes sin saber su finalidad, o simplemente fraguarlos, dado que solo podían reclamar los usurpados. Los poderosos eran cómplices entre sí (¿o asociación ilícita? ) de tal ilegal sustracción, seguramente dirimiendo previamente sobre las tierras autoasignadas a los efectos de no entorpecer/postergar la oportunidad de consumar legalmente sus bienes. En fin, desde los orígenes del mundo, la aristocracia violentó los derechos de los plebeyos por el hecho de contar con educación, o información subyacente y/u obsecuentes, que los humildes no poseían o que pudiesen acceder. Sumarles el temor a los dioses que eran invocados por los intermediarios letrados / escribas, en connivencia implícita o explícita con los poderosos intereses existentes. Un cierre perfecto de opresión/sumisión...


           Asimismo, acceder a cargos políticos trascendentes, facilitado por la escisión del poder gremial del político en el siglo 19 ( propugnada y ejecutada por los poderosos), sellando la suerte de los humildes, dado que no tendrían recursos - individuales y organizativos- para solventar una estructura partidaria propia, ni tener chances de ganar una interna en los nuevos partidos políticos. Digamos un dominio total de las oligarquías, consumado en los siglos aludidos.

Las transformaciones tecnológicas de los descubrimientos científicos precedentes hicieron eclosión hacia fines de los siglos 19 e inicios del 20, generando una demanda de profesionales que excedían progresivamente a los cuadros que podían aportar el staff oligárquico. Es decir, los obligó a delegar en técnicos-profesionales las nuevas exigencias, so pena de verse superados por la competencia y afectar su víscera más sensible: el bolsillo. Aquellos emergentes tanto de la burguesía como pequeños comerciantes y descendientes de las clases obreras sometidas. Los proletarios, aun sojuzgados, tenían una posibilidad de optar que antes (esclavos, vasallos o súbditos), aunque excesivamente condicionada por lo uniforme del contexto. Muchos de estos trabajadores, entendieron que no ellos sino sus hijos zafarían de tal opresión, financiando la educación de los mismos. En los inicios el cambio no fue muy brusco atento a que estos nuevos expertos estaban hechos a la medida de la autoridad-sumisión, parámetro que regía en sus vidas familiares. En el transcurso del siglo, el simultáneo crecimiento de los medios de difusión masivos como los cambios generacionales, fueron formando referentes externos que paulatinamente erosionaban ese vínculo paternal aludido: acatar el mandato imperativo e incuestionable. Incidiendo igualmente en los cuadros educativos fomentadores de tal modelo. Los nuevos conocimientos en ciencias humanísticas fueron sustentando lo intolerable del mismo, dado sus rígidas y perniciosas pautas. Este proceso se reactivaba con el crecimiento vertiginoso de la educación, que trascendía las reinantes profesiones liberales, insuficientes en su contenido para abarcar el espectro del conocimiento disparado, incluyendo las del conocimiento del hombre individual y su inserción social. A su vez los medios masivos de comunicación resultaban un negocio estupendo dado los ingresos por publicidad y su comprobada eficacia, proliferando abruptamente. Gracias a Dios la diversidad de intereses que dominan a los medios impide el dumping informativo. En fin, al público masivo le llegan las noticias - distorsionadas o no- siendo filtrados individualmente sus contenidos, generando los respectivos juicios de valor y sentimientos concomitantes, que conforma la conciencia social a la cual aludimos (punto 1.3), base de la opinión pública.

Estas nuevas capas sociales fueron creciendo vertiginosamente en el espacio del siglo 20, retroalimentándose la educación exigida y los medios masivos de comunicación, estrictamente vinculados a las clases medias y dependientes de las mismas, ya que son su auditorio privilegiado por ser los consumidores mayoritarios de las promociones publicitarias. Demandaron bienes y servicios que generaron nuevas fuentes de trabajo, ponderando el accionar intelectual sobre el físico. Un nuevo mundo alejado de la fuerza bruta de otrora para su control. La democracia, aún imperfecta, alejó sistemáticamente de las sociedades occidentales avanzadas las tiranías preexistentes y sus atrocidades concomitantes. Estas emparentadas con el modelo de autoridad-sumisión aludido, sostenidas en la imposición física y mental (léase miedo). El capitalismo tuvo que adaptarse a estas nuevas condiciones, generando oportunamente una versión más light con sus trabajadores que las que aplicaron a sus ascendientes. Los poderosos, por siempre escalones más arriba en la perspectiva, visualizaron claramente que el uso de la fuerza no podría contra los principios de libertad e igualdad emergentes de la cruenta revolución gala. Temerosos de la retaliación “guillotinesca” de aquella optaron por apoyar las democracias y simultáneamente corromper a los miembros del sistema republicano en todos sus poderes, cada vez más refinadamente, aún predominante al presente. En cuanto a quienes no participan directamente en las decisiones gubernamentales que nos atañen, manipulándolos. Tal proceso es generado a través de los medios de comunicación masivos, generalmente en manos corporativas; en éstas comprando a sus “estrellas” con salarios que nos transforman en pusilánimes, arrastrando a todos sus subsistentes; un confort impensado otrora, gracias a la producción de bienes en escala volumétrica reduciendo ello significativamente sus costos y fundamentalmente, el devastador “miedo” a perder el trabajo que sustenta tal confort-seguridad para sí y los suyos. Así han generado el mayor de los logros para mantener un statu quo que obviamente los beneficia: la resignación del hombre medio, ensimismado en sus logros que impiden ver más allá de sus intereses inmediatos. En otras palabras, el capitalismo en su fase más avanzada, sostenido en el individualismo. Tal sofisticada opresión no implica que la felicidad y la sabiduría sean privativos de los poderosos. Ya hemos aludido que la felicidad se parece al dinero pero no lo es. Esto solo nos recalca que aún no hemos hallado formas de conseguirla. Gracias a Dios, tanto la sabiduría, el afecto, la salud... no pueden comprarse. Seguramente pueden ser provistas por otros - en forma ficticia, real o mágicamente- y “creer” que son propias, pero como expresara el hijo de un poderoso nativo: mejor que TENER es SER... Puede ser que no sea una frase propia, tomada de algún intelectual, pero resulta de mayor relieve que lo exprese un sujeto que tiene gracias a su familia y quiere ser por sus propios logros... Los cambios productivos en la estructura social beneficiaran a todos los humanos, sin discriminaciones de ninguna naturaleza.

Además de su función básica de soporte técnico de los nuevos emprendimientos, las clases medias tuvieron una función colateral trascendente actuando como articuladora entre los poderosos y los trabajadores menos calificados. Además de sus propios intereses, generalmente no podían omitir los orígenes de sus ascendientes, más cercanos a la plebe. Así persuadieron a los poderosos a recomponer su lectura de las masas que en sus persistentes luchas reivindicatorias obstaculizaban sus negocios. Protegiéndolas a su manera con los recursos que contaban, induciendo a aquellos a restringir o anular la opresión física como otrora, aunque a los poderosos les pesara resignar tan “fácil” solución. En otras latitudes, léase del subdesarrollo Latinoamericano, estas clases medias cuyo volumen era muy inferior a las de las sociedades americanas y europeas, no actuaron de la misma forma, sino que pretendieron “identificarse” con sus patrones comprando tierras y lujos en exceso, y como ellos sin invertir en conocimiento e industrias sustitutivas de las importaciones desde el mundo desarrollado, signando a sus naciones en su acérrima pobreza del presente. Además de no cumplir con el trascendente rol de bisagra entre la oligarquía y los humildes, fracasaron en tal “engañosa” identificación dado que no tenían - desde la visión oligarca - “alcurnia” para ello... Un sociólogo argentino radicado en Canadá, realizó un estudio comparativo entre el país que residía, Australia y su país, tres potencias al inicio del siglo 20. Hoy solo son dos. La faltante, según el sociólogo, por esas características tan funestas de su clase media alta. Disculpen la digresión pero es duro vivir en el mundo tan inestable como el subdesarrollado.

Retomando, estas nuevas demandas sociales generaron por entonces oportunidades ilimitadas de negocios, forjando nuevos ricos. Estos emergentes fundamentalmente del conocimiento o servicios, que por suerte no tenían en sus “genes” el uso de la fuerza como la oligarquía. No todos, pero si muchos recurrieron a otros recursos más acordes al siglo 20, como ser estafas, usura, o control de los mercados monopolizándolos, a expensas de las masas de cualquier signo. Así progresivamente se fue licuando el poder de la fuerza sobre la ciudadanía, consumidora por excelencia de sus producciones. Al presente institucionalizada en fuerzas de seguridad nacionales, contra poderosos enemigos ultra desarrollados como COREA, ARGELIA, ARGENTINA, IRAK, AFGANISTÁN, etc. … La guerra y sus beneficios colaterales siguen siendo un negocio rentable para los poderosos y mafias conniventes (otra digresión imposible de soslayar).

Al presente estimo que la autopercepción de los recursos de esta clase media es deficiente. Las mismas involucran a las desarrolladas en todo el planeta y cuyo número es extremadamente significativo, con códigos sociales similares gracias a la planetarización de los medios. Aludíamos precedentemente en este punto que la misma esta ensimismada en una resignación que impide un análisis adecuado de sus posibilidades reales y potenciales. Esto no quiere decir que haya renunciado a sus demandas de justicia, sostenidas en la verdad y la razón. Son las portadoras y centinelas de los mandatos galos de libertad e igualdad, aunque pierdan sus recursos económicos, como sucede en nuestras pampas. Esto que es su mayor virtud se ha engrosado con el factor fundamental del presente: el conocimiento, el cual reside en sus miembros. Tienen incidencia en las elecciones volcando la balanza para sus preferidos, que generalmente la defraudan. Consumidores por excelencia y ahorristas. Hasta los miembros superiores de las fuerzas armadas y de seguridad pertenecen a la misma, asimismo de los cuadros mayoritarios de la justicia formal, la salud, la educación, las finanzas, la política (no sé sí es a favor...), los medios masivos de comunicación social, etc., etc. No nos olvidemos del capital formado por sus fondos de pensiones, en crecimiento sostenido y las potenciales fuentes de intercomunicación social.  En el bando contrario, el de los poderosos, se dice que doscientas familias controlan la economía mundial. Aunque el dato sea erróneo en cuanto al volumen, no lograría tener incidencia. Cualquier hipotética balanza que se use para sopesar el poder potencial de ambos, más aún sumándoles las clases menos pudientes y los marginales al platillo correspondiente-conveniente, despediría físicamente al infinito a los exiguos controladores... Y no precisamente con la fuerza. Si enfrentas a tus enemigos con sus armas, seguramente llevaras las de perder ¿NADA POR HACER?  Demasiado... No puedo omitir una frase de un clérigo nativo – prolífico escritor - que alude a lo siguiente:

“No tenemos en nuestras manos las soluciones para los problemas del mundo. Pero frente a los problemas del mundo, tenemos nuestras manos.
                    Cuando el Dios de la historia venga, nos mirará las manos”.

(Padre Mamerto Menapace)

La conflictiva imperante entre la resignación a las que nos tiene absorto el sistema capitalista, fundada en el egoísmo individualista y los irrenunciables anhelos de justicia insertos en la conciencia social, se resolverán una vez que tales demandas sociales sean satisfechas por diversos disparadores adecuados. En otras palabras, en forma inteligente y progresivamente. Al dar paso a la solidaridad por maduración social, no por imperativos compulsivos y recurriendo a la idoneidad como reaseguro de que el esfuerzo solidario no sea en vano, podrá consumarse su poder. Tal evolución es a nuestro favor, pero solo se plasmara en el accionar del presente, que determinará ese futuro promisorio para la mayoría humana. Contamos con herramientas impensadas otrora, que nos permitirán acercarnos a soluciones factibles.

 

5.2 Redes socio-tecnológicas. Internet: Una herramienta trascendente.
               

Resulta extraño que en pleno auge del capitalismo la Web no tenga dueños, aunque por siempre intentarán hacerlo. Está en manos sociales, aunque cueste creerlo en este estado del capitalismo o como dijimos anteriormente es una manifestación del ocaso del mismo, tornándola en una herramienta fundamental para los no poderosos. Considerada una fuente de potenciales negocios, las empresas compiten entre si por su presencia, hoy más atenuada que a fines del siglo precedente que evidentemente se había inflado sin justificación real (aún siguen los espejitos de colores). Los empresarios saben que perder el tren es fatídico para su futuro y siguen apostando por las dudas. La TV por cable generaba las mismas dudas y finalmente ganaron los que se quedaron aun en las dificultades originales. Tal previsión negociadora torna a la red de redes en confiable en cuanto al contenido de los sitios, solo puesta en peligro por los temibles hackers y sus virus informáticos. Francamente desconozco cuál es la intención de los mismos: anarquistas del presente y/o tarjeta de presentación para transformarse en antídotos, por cierto bien remunerados por las empresas u organismos oficiales contratantes, como ha sucedido frecuentemente al presente. O peor, como aludiera un proveedor de servicios de Internet, que las empresas dedicadas a luchar contra los antivirus, generen los mismos para inducir a la compra de sus productos, dado lo uniforme de sus remisiones a los internautas. En fin, una incógnita a develar certeramente que no tendría que descuidarse, estudios sociales apropiados mediante. En realidad habría que sumar sus talentos para proteger los proyectos productivos para los hombres, si es una forma de rebelión contra el mundo que les toca vivir, siendo la red el “paraíso” para manifestarlo.

 

No puedo aventurar sobre el futuro comercial de la World Wide Web (WWW) pero sí que es y será una herramienta insustituible para la información, servicios e intercomunicaciones humanas. Ya su inserción social es irreversible. Gracias a su origen funcional - en plena guerra fría- que ante un ataque nuclear se utilizaría esta red como alternativa ante la destrucción satelital que incomunicaría a EE.UU., impidió que no fuera suprimida de un plumazo, dada su alta potencialidad conspirativa. Un clásico ejemplo de fisura en los poderosos que sin pretenderlo han brindado a las sociedades un arma trascendental, que les será retaliativa. Aunque existan los Echelon que nos espíen por siempre, leyendo nuestros mail sin consentimiento, pero no será fácil - diría imposible, demasiado sofisticado si se pretendiera hacerlo- distorsionar la información dado que es chequeable por las partes que intervienen, en forma inmediata e interactiva, inclusive por otros medios ajenos a la red. 

Sus cualidades de transmisión diría que satisfacen casi el total de posibilidades: texto, sonido, imagen fija y en movimiento. Hay demasiados intereses comerciales detrás de este monstruo, garantizando ello un avance tecnológico que mejorará día a día sus recursos, hoy limitados por factores de transmisión y complejidad tanto en el soft como en el hardware. Está destinada a sustituir al teléfono y desarrollarse análogamente como éste, otrora un lujo, hoy una necesidad. Culturalmente está inserto en casi todo el planeta, aun en las clases menos pudientes, partiendo de los adolescentes, dado la propagación incesante de emprendimientos comerciales reducidos – locutorios, cybercafés, etc.- que proveen todo lo necesario para intercomunicarse ( procesador, moden, impresora, espacio y teléfono). Debemos resaltar que la comunicación entre los hombres requiere del contacto humano perceptible. Así hemos construido toda nuestra estructura sensitiva desde nuestra infancia, consolidando la interacción humana. Aludo a lo difícil que es estar comunicado, por ejemplo vía e-mail, o en red sin contacto humano directo. El sostenido y progresivo uso de las imágenes, su mayor calidad como la reducción de sus costos - aunque no sea lo mismo- permitirá un tipo de interacción más personalizada, reconociendo el gesto humano de nuestros interlocutores. Este intercambio gestual es un punto de comunicación vital, dado que fija conductas de reciprocidad propias del código social, que podrá tornar mucho más productiva a las telecomunicaciones.

¿ Qué puede hacerse en la Web de utilidad para el desarrollo humano? Ya hemos aludido en el punto 3 que es un muestrario de nuevas conductas propensas a la cooperación contrariando la mezquindad imperante en el ocaso del sistema capitalista. Obviamente esta función de reflejar este tránsito humano hacia el accionar solidario, no es suficiente. Si lo será crear redes socio-tecnológicas (recursos humanos y técnicos factibles), cuyos miembros tengan intereses afines en las múltiples y trascendentes actividades humanas con incidencia social preferentemente. Pero esto no solo limitado a conectarse entre si, sino a volcar los conocimientos y experiencias de su metier. Los franceses aluden que debe transportarse los huevos en dos canastas, una en cada hombro. Generalmente, ante un circunstancial y habitual tropiezo se soltara una, resguardando la otra. Este hecho práctico nos permite realizar un razonamiento análogo respecto a volcar los conocimientos en la red. No confundir con la información específica de la empresa o entidad en que uno se desarrolla, sino los conceptos que uno puede inferir de su trabajo. En otras palabras el capital humano, que uno lleva consigo mismo y coherentemente considerado como el de mayor importancia para un sujeto, que puede transferirlo donde quiera sin imposiciones de ninguna naturaleza, no así los datos específicos de su organización como ya aludimos.

Tal recolección conceptual es el reaseguro frente al proceder de cualquiera de las organizaciones, fuere cual fuere su target o tamaño. Cuando nos toca caer - nadie está exento- ya sea por reestructuraciones como por nuestra edad, ya es demasiado tarde. Parece mentira que los verdugos de hoy no se percaten que ellos serán las victimas de mañana. En una empresa multinacional alemana, radicada en mi país, su jefe de personal murió de un infarto - sin antecedentes cardíacos- en la playa de estacionamiento de la empresa, luego de ser despedido como él lo había hecho con cientos de empleados. Evidentemente es duro pasar de victimario a victima. Que los grandes avances médicos que se avecinan, tras la lectura del genoma humano pueden llevarnos hasta casi duplicar el promedio de vida actual, nos indica que viviremos más del tercio de nuestra vida sin trabajo, ya que a los cincuenta nos expulsan por viejos. Un chiste, negro y malo por cierto...

Nos han formado en el individualismo, esto implica enfrentarnos solos a nuestras angustias. Con un buen nivel retributivo nos transforman en pusilánimes. Por no perder lo logrado materialmente, no vemos el deterioro al que estamos expuestos ante la incertidumbre del sistema. No es cuestión de ser héroes, sino inteligentes en nuestro proceder, como cuantas veces resolvimos problemas para nuestra organización. Habido un problema, una solución adecuada ¿por qué no hacerlo en nuestra inserción social? Obviamente trasciende lo personal, implicando una construcción grupal. Luego en el punto 7 retomaremos estas posibilidades.

Estas redes agrupadas por actividad afín, que a su vez involucra independientes, dependientes, desde el aprendiz al presidente de una entidad privada o pública y legos que les puede interesar, potenciaran la información, al brindar experiencias que pueden ser transferidas a otros dada su similitud con sus objetivos. Pero también conectarse con otras redes que pueden brindar soluciones a problemas que exceden a nuestro saber. Estaríamos generando una interconexión interdisciplinaria que nos permitiría incorporar procesos y procedimientos inusuales a nuestro metier. En fin, potenciar nuestras posibilidades a un grado impensado. Pero fundamentalmente todo ello en manos sociales no privadas. Y que su acopio de conocimiento supere al de cualquier organización, con las implícitas consecuencias para las mismas...

Insisto que esta proyección futura ya está tomando forma. En mi país, Argentina, en el transcurso de la última de sus eternas crisis, de una gravedad sin precedentes, un grupo de sujetos - jefes de informática de las grandes empresas, multinacionales incluidas- conformaron una organización que los agrupa. Intercambian información y experiencias. La crisis generó su creación y no sé cuál será su alcance futuro. La propagación por imitación es un factor habitual en la transmisión de experiencias. Una de las dudas de la conformación de estas redes es la paranoia que puede generar en las empresas, cuando más alto es el nivel de participación en las mismas y su potencial conspirativo (léase espionaje). De tal calibre fue la hecatombe nativa que muchos niveles gerenciales superiores, incitaban a sus expertos informáticos a conformar tal asociación, disipando los factibles temores paranoides referidos precedentemente. Además la posibilidad de asociarse es un acto privado que también puede ser anónimo. Algún tipo de coacción demasiado imperativo, incontrolable prácticamente por ser eludible; o una actitud invasiva que no es muy apropiado a las demandas sociales de libertad, es proclive a fracasar cuando hay resquicios franqueables como se dan en estas circunstancias. Además no es conveniente provocar a las fieras: ni héroes ni pusilánimes, inteligentes. 

 

6.    ORGANIZACIÓN IDONEA 

6.1   Consideraciones preliminares

El modelo de organización idónea diseñado en este punto, emerge de las vivencias experimentadas tras más de veinte años en el ámbito laboral público.  Aspiraba que mis hipótesis fueran enriquecidas, debatidas en mi sitio web, dada mi escasa participación en el espacio empresarial, pero no ha sido factible por razones ajenas a mi voluntad, aún el número de lecto-internautas que accedieron al mismo.  Por tal razón, excluí un marco contextual que ahora expuse en el punto 7.3 ulterior.    

Una estructuración que se precie de idónea debe prescindir tanto del “dueño” y el “jefe”, en los términos “clásicos” de su definición. No siempre, pero generalmente ambos imponen un modelo de autoridad formal sustentado en el poder delegado. Uno por el simple hecho de ser el responsable último y el otro por haber recibido un mandato superior, no fundado en sus cualidades sino en su “deber ser” peculiar (califíquelo Ud.). Hoy en día en cualquier organización que ha evolucionado satisfactoriamente sabe de las carencias que implican estructurarse en forma piramidal/formal y sus funestas consecuencias en su desarrollo. Suprimir al dueño es más complejo, pero también se sabe que su figura se ha diluido, entendiendo que delegar en el management apropiado es lo más conveniente para su propio beneficio, so pena de perder su capital, siendo el más poderoso de los incentivos. Cuando el capital depende de varios accionistas, estos tienden a profesionalizar la estructuración de la empresa, recibiendo un mayor grado de dividendos en sus acciones/ganancias. Circunstancias que facilitarían un tipo de organización como la propugnada. Asimismo la base fundamental de la organización está en conformarse en forma jerárquica, quienes mayor grado de idoneidad registren serán los que conduzcan la organización, con el consenso de los cuadros siguientes y así sucesivamente. Es decir, jerárquico-consensuada. Según su volumen y tareas a desarrollar dependerá su conducción, que siempre será colectiva. Esta afirmación amerita un análisis:

 Una tendencia que parece incomprensible a esta altura de la evolución y experiencias humanas: el carácter unipersonal de la conducción y lo pernicioso de su incidencia. Siempre puede haber excepciones, pero en una evaluación histórica no hay ejemplos que avalen la misma, independiente de la calidad intelectual del conductor. Estos están sujetos a presiones a veces insostenibles que exceden razonablemente a su propia capacidad. Asimismo, nadie puede negar la incidencia del entorno, dado que este, mayoritariamente juega a sus propios intereses, personales (no excluir la obsecuencia por ) y/o sectoriales, conscientes o no. Además hay una relación asimétrica con el conductor individual, lo cual distorsiona aún más la relación, impidiendo un dialogo de igual a igual, base de toda relación equilibrada. Callarán o hablarán según sus intereses y/o convicciones. Expresarse les puede ser retaliativo, siendo el silencio más negocio. Variar tal estructuración unipersonal a una colectiva no tendría sentido en las actuales reglas del juego. Sería imponer un criterio que nadie asimilaría por propia convicción, producto de su formación. Aunque ello no suceda, estimo que un buen CEO, y los hay, debe asumir una conducta de coparticipación en la conducción, reservándose la decisión final cuando fuere necesario. Y este nivel de condominio dependerá de la calidad de los miembros, que también deben aceptar tal interrelación como productiva. Única forma de sustentar este modelo. Ser, no parecer.

Los personalismos, fructíferos otrora como forjadores de caminos por entonces intransitables, hoy no tienen su razón de ser. Es tal el grado de complejidad - léase la cantidad de variables intervinientes-  de una organización que pretender que una persona las capte en su totalidad y opere acertadamente sobre ellas es ya utópico, diría estúpido. El riesgo es simplemente ampliar los márgenes de error. Estimo que partir hacia la conducción colectiva en lo estratégico es aún demasiado osado. Los resabios del personalismo, extremadamente presentes en quienes tienen que tomar tal decisión, son aún fuertes, aunque las evidencias contrarias al personalismo son más grosas para decretar su extinción. La supuesta falta de celeridad que puede achacárseles a las decisiones de un órgano colectivo depende de la calidad de los miembros que la componen, que al presente generalmente no comprenden las cualidades de una organización plural. Es decir, actúan mentalmente como individuos forzados al rol grupal. Tomemos por ejemplo los directorios o la estructura judicial que al nivel de Cámara-Corte es colectiva, pero que ambos modelos no actúan generalmente en forma productiva grupalmente, tendiendo más a la representación corporativa como factores de equilibrio de poder, que lograr productividad operativa, como lo es esta propuesta. Prepararse para actuar en grupo, implica aceptar el disenso. En fin, al otro disímil a uno, pero par. Asimismo desprenderse de los intereses personales, asumiendo los de la organización. Como humanos esto no es siempre posible, por diversas causas (personales, de formación, etc.). El trabajo en equipo es el que interviene detectando tales falencias y corrigiéndolas, dado que es poco probable que mayoritariamente los integrantes conductores del cuerpo colectivo, comprensores y con dominio emocional, ingresen en una actitud personalizada, de la cual nadie está exento. La subjetividad es inherente al ser humano, la objetividad nos trasciende solo asequible en el ámbito del trabajo en equipo. Esta es la mayor virtud del mismo, potenciada en equipos interdisciplinarios - propios de la conducción grupal aludida- en el cual se amplifica la diversidad de enfoques y la detección del factor humano perturbador, tanto en lo atinente a la información como a la conducta personalizada por razones emocionales, en muchos casos inconscientes para el sujeto, como ser la racionalización.

  Quienes poseen un nivel intelectual comprensivo y dominio emocional, como training, tienen un código en común: el concepto de organización idónea. Las distintas experiencias personales oscilarán entre quienes habrán podido concretar tal aspiración organizativa - total o parcial- o quien solo la diseña en su mente. Asimismo quien trabaja individualmente o en un número muy reducido, interpretará y asimilará fácilmente la estructuración pretendida. Aún con tales diferencias todos comparten esos criterios básicos de lo que debe ser una organización idónea. Esa capacidad de generalizar situaciones abstractas - luego de un arduo proceso de ejercitación- logra captar la metodología que trasciende su labor específica y que resulta común a toda actividad colectiva. En definitiva, lograr la generalización del concepto de organización de los recursos humanos, técnicos y físicos disponibles/factibles.

         Como he expuesto al inicio de presente punto, todo lo expuesto posteriormente, es producto de experiencias en mi ámbito laboral: el Estado, el reino del todo es posible (chambonaje, burocracia, mini-maxi corrupción, inacción, etc.). Pero también cosas positivas: la conformación no inducida de grupos de trabajo, cercano a lo “natural” (sin interferencias de intereses involucrados), construir proyectos idóneos de la nada, la trascendencia de la conducción jerárquica (por su ausencia), el concepto de ajuste continuo de los sistemas (ídem paréntesis anterior), etc. Todo ello, enriquecido con la información proveniente del ámbito privado que corrobora igual cosmovisión organizacional (el factor inteligente, trasfronteras). Toda la labor productiva desarrollada personalmente en el estado fue fruto del trabajo grupal, sin el cual no hubiese sido posible.

         Este bosquejo de organización es totalmente perfectible. El mismo sustentase en lo siguiente: estructuración jerárquica - consensuada (mandos superiores con mayor nivel de idoneidad, avalados por sus niveles subordinados); integración de equipos disciplinarios e interdisciplinarios, participación vertical y horizontal, limitada estratificación formal.  

 

6.2      Organización idónea

6.2.1     Conducción estratégica.

La conducción organizacional debe ser jerárquica. La cadena en la toma de decisiones - que afecten al conjunto- debe ser irreversible: superior-inferior. Esto no deviene de la autoridad formal, sino de la moral. Quien ostente el mayor nivel, será quién tenga equivalente idoneidad. Ergo, mejores condiciones para la toma de decisiones. Aunque la iniciativa surja de los cuadros inferiores, deberá ser analizada por la conducción estratégica superior, para garantizar la coherencia en el conjunto organizacional respectivo. Siendo este estructurado vertical y participativamente, garantizará que cualquier decisión trascendente sea enriquecida-debatida-confrontada por sus integrantes. Esta conducción superior estará compuesta por un equipo interdisciplinario, interrelacionando miembros experimentados en el tipo de actividades primordiales a la organización con los que se hallen consustanciados cotidianamente con el trabajo en la misma. Tal coexistencia implica garantizar toma de decisiones que reflejen a esa organización y su inserción coyuntural, sin distorsiones. Asimismo, tal intercambio permitirá efectuar los ajustes perfectibles, teniendo en cuenta los cambios externos, sino también la historia de la organización. Las causas que generan ajustes se olvidan, los efectos persisten, quedan grabados en la memoria colectiva. La documentación respectiva - frecuentemente omitida o no existente- permite constatar tal historia y sus factibles distorsiones, de ahí lo imprescindible de tal registro. Los miembros consustanciados con la organización deben ser semipermanentes en la conducción superior - preferentemente coordinadores de los equipos de mayor nivel- garantizando información precisa y actualizada. El nivel intelectual de los miembros debe ser comprensivo y equilibrado emocionalmente. Tal perfil permitirá definir al conjunto organizacional como un todo, cuyo ajuste deberá responder al marco global, excluyendo duplicaciones y yuxtaposiciones (burocracia y conflictos sectoriales producto de intereses disímiles).

Una organización conducida según lo expuesto, es naturalmente antiburocrática. La burocracia emerge cuando las operaciones/intereses sectoriales no son compatibles con los del conjunto. Es decir, cuando cada sector responde a sus propias necesidades, ajenas al resto de la estructuración que forma parte. La sumatoria de cada una de estas auto-constituidas partes hacen el todo, infringiendo una norma científica básica: "La suma de las partes no es igual al todo".

La celeridad de una organización dependerá de sus reflejos en la toma de decisiones adecuadas. El nivel emocional equilibrado permitirá que se vislumbren los objetivos organizacionales a los personales/sectoriales y las acciones consecuentes. Sumémosle que la conformación de una conducción sostenida en sujetos con un mayor nivel intelectual y emocional genera una potenciación sinérgica de los recursos, factor escasamente analizado dado su infrecuencia. Generalmente las conducciones colectivas actuales reflejan intereses corporativos en pugna que convergen en transacciones frecuentemente paradójicas. Contrariamente, la interrelación del pensamiento abstracto, sistémico y global de sus integrantes implica utilizar un código de comprensión que hace posible tal potenciación sinérgica, controlando el equipo las posibles desviaciones de las circunstanciales perturbaciones emocionales de alguno de sus miembros, cualquiera sea su causa (personales, ideológicos o intereses por siempre existentes, ya que humanos somos). Su composición multidisciplinaria incluirá una visión amplificada, de apertura, no solo con las demandas externas/internas inherentes a la organización, sino con las del conjunto social inmerso de incidencia indirecta a largo plazo (ecología, derechos, etc.)

La toma de decisiones colectivas garantizará el accionar antidelictivo. Es improbable que mayoritariamente se organicen para delinquir (asociación ilícita). Un nivel emocional adecuado, permite la comprensión del “no” negocio de la corrupción, por su inseguridad intrínseca y el verdadero negocio: el largo plazo, aunado a los de su organización, que finalmente redundará en su beneficio. Consecuentemente, el proceder de la conducción superior debe reflejar la ejemplaridad hacia el resto de la organización.

La exigencia de un responsable último en un equipo de esta naturaleza es necesaria en virtud de las obligaciones formales propias de una organización. Asumirá consensualmente como coordinador grupal y responderá formalmente a las decisiones del conjunto, sin ser superior a sus pares, pudiendo ser rotativo/periódico, siempre con la anuencia de sus pares...

6.2.2  La labor en equipos disciplinarios.

Su estructuración horizontal obedece a dos razones fundamentales: el autocontrol y autovaloración grupal, propios de un equipo participativo (debate-confrontación). Cada equipo debe responder a un objetivo inequívoco en su accionar (de alcance único y/o múltiple). Que cada uno de sus miembros sepa de la inserción en el conjunto general, ganando coherencia en su operatividad. Toda labor hacia un fin requiere de complementación funcional. Tales funciones deben ser identificadas por cada uno de los miembros del equipo, entendiendo su justificación/inserción en el mismo. Es decir, una parte coherente del equipo. Los ajustes necesarios serán debatidos-confrontados en el mismo para lograr el mayor nivel de productividad y trasmitidos a los niveles inmediatos, superiores e inferiores. La responsabilidad última será del coordinador, cuya autoridad estará sustentada en su mayor idoneidad, por supuesto consensuada. La figura histórica del jefe es incompatible con un equipo de esta naturaleza. El debate-confrontación en su seno, excluye la orden imperativa privando la persuasión. Asimismo, tal participación, torna factible la autovaloración, inevitablemente comparada con el resto de los miembros de su equipo. Léase: constatada, objetada, persuadida, disuelta por la interacción grupal. Tal proceso es extensible al autocontrol en el grupo, en virtud de los mecanismos participativos expuestos que generan revisiones a los posibles excesos individuales. Este tipo de libertad es bien valorada por los hombres, frente a las experimentadas del hostigamiento superior, reforzando el autocontrol.

La conformación descripta actúa sobre la variable individual, distorsionada circunstancialmente por problemas afectivos. Detectadas por el grupo, emergen las conductas necesarias para su contención y el logro de los objetivos del equipo. Reitero, la subjetividad nos es inherente como humanos, la objetividad nos trasciende; la visión conjunta del equipo nos aporta la objetividad necesaria para vislumbrar las decisiones adecuadas.

La eliminación de puestos formales piramidales, producto de la organización en equipos participativos, excluye la transmisión formal de órdenes - cuestionadas o no, según los intereses y/o respuestas emocionales del receptor- evitando errores/horrores consecuentes. Asimismo, la disolución del modelo autoridad-sumisión propios de esas perimidas organizaciones estratificadas formalmente.

6.2.3 Incidencia del trabajo en equipo en las conductas grupales e individuales.

El organizarse respetando y consensuando la idoneidad como un orden jerárquico naturalmente dado, genera la eliminación de un conjunto de conductas negativas, propias de las organizaciones no participativas. En éstas, la asignación de los roles formales con mando, muy frecuentemente no son ejecutados apropiadamente, carencia observada por los subordinados. Las exigencias cotidianas obligan a una sobreactuación para hacer de... ( el rol asignado). Ello genera conductas emergentes de tal falta de idoneidad de ambas partes (jefe-subordinados): delegación inoportuna/inadecuada (alguien debe hacer lo que el jefe no domina); el favoritismo consecuente (todo se paga) como el exceso de atribuciones de los favorecidos... Odios, rencores, envidia, alcahuetería... Un "clima óptimo" para el desarrollo personal e incitación a otros incompetentes a su acceso a los cargos de autoridad formal. Cuando la organización es inteligente, estas conductas tienden a disolverse con las autovaloraciones consensuadas y el autocontrol grupal. Limitar el concepto de autoridad a quien tenga reales capacidades, disipa una relación fomentada social e históricamente: autoridad-sumisión. La aceptación como natural para el subordinado de la autoridad formal, implica que al ser él la autoridad, exigirá igual nivel de sumisión a sus subordinados. Le resultará inentendible quienes osen cuestionar su autoridad formal. La arbitrariedad será su patrón resolutivo (ver ejemplo Autoridad-Sumisión, del punto 2.1). El trabajo en equipo implica una revisión de los conceptos de rivalidad y competencia, tomados habitualmente como sinónimos. La competencia induce al hombre a mejorar su performance, a autosuperarse.  De tal proceso surgirán las habilidades para vencer a sus ocasionales competidores. Los atletas profesionales saben bien de ello; resaltar sus propios recursos para alcanzar/superar el record (quien lo ostente es referencial). La rivalidad implica el otro, vinculado a nuestros más ancestrales sentimientos tribales. Comprende la humillación y/o destrucción del contrincante asociado a sus privaciones instintivas. La evolución humana ha logrado desplazar esos sentimientos hacia el deporte, con rivales a vencer a toda costa. Pero aún son fuertes los resabios que se transfieren al ámbito laboral, fomentado por las organizaciones piramidales-formales, generadoras de sentimientos agresivos entre colegas. Transformando la sana competencia, en rivalidades exacerbadas en el campo laboral, que finalmente perturban el accionar del conjunto al prevalecer los intereses personales sobre los organizacionales. Debemos propulsar la autosuperación de nuestras habilidades como forma de competencia constructiva. Pauta compatible con el trabajo en equipos participativos.

Este bosquejo de organización estructurada en la idoneidad, es una solución factible a toda la problemática expuesta: burocracia, corrupción, inoperancia en la toma de decisiones. Pero fundamentalmente, a lo que hace a nuestra calidad de vida, al brindar cambios propicios en conductas sumamente perturbadoras socialmente: chambonaje, obsecuencia, rivalidad, etc. descriptas precedentemente.                                       

 

7.   MatriZ SOLeIDO : Solidaridad e Idoneidad
       conjugadas. Acción cooperativa y su organización
       idónea.

7.1   Consideraciones personales.

En mi primer ensayo prevaleció el enfoque sobre la idoneidad que debían poseer los políticos. La solidaridad era un hecho indiscutible en mi concepción del mundo, compartida por muchos hombres que se habían extendido en ella, como corroborada en el transcurso de mi vida desde la mitad del siglo 20. Una vez que publiqué el ensayo, de escasa difusión, comencé a extenderme en los aspectos de mayor vinculación a la conformación de redes socio-tecnológicas aludidas en el punto 5.2, en los cuales fueron emergiendo la interrelación entre la solidaridad e idoneidad en una forma que hasta ese entonces no había percibido. Asimismo debo destacar que un escritor y crítico literario, de prestigio en nuestro medio, en una misiva que me remitió - luego de haberle obsequiado mi primer ensayo- aludió a la importancia de haber sostenido tales principios. Este suceso, que aunado a mi intención de agrupar gente en aras de complementar los principios de libertad e igualdad con los de referencia, fue reorientando mi labor. En sí, el sustento de mis propuestas se fundaba en centrar en lo social nuestro desarrollo y de tales logros, armonizarlos política y consecuentemente con tal desarrollo.

Luego de la publicación de mi primer ensayo, l concepción original de estos dos principios, que inicialmente consideraba como independientes, fue evolucionando emergiendo el presente estudio. Ya he aludido a que las organizaciones solidarias vigentes en los últimos siglos, mayoritariamente, fueron consecuencia de circunstancias coyunturales imperiosas y compulsivas, frente a la adversidad espacial y/o temporal. Convengamos que los orígenes de gran parte de las actividades humanas emergen como necesidades, para luego evolucionar hacia formas independientes de la misma. Como ser la amistad, tan valorada, emergió ancestralmente en las cavernas ante la imperiosa necesidad de juntarse para protegerse y cazar, independizándose de tal necesidad en el tiempo.

En esta propuesta resulta de la organización de sujetos orientados hacia un mismo fin, sin compulsiones sino por su propia voluntad. Tal unión implica considerar al otro como igual, no en cuanto a características personales obviamente diferenciadas, sino a los derechos que como sujeto coparticipe le competen, independientes del nivel de sus habilidades. En otras palabras, una parte de un total - la organización- indisoluble. Ya aludimos que nadie es superior por si mismo sino que lo es por el consenso de los otros que le dan y quitan. SER una parte constitutiva, interrelacionadas con otras de distinto nivel, que por sí mismas, ninguna tendría su razón de existencia. Consideremos al cuerpo humano (sustrato de la especie): como se reiría el "corazón" si alguna vez el "cerebro" se creyera autónomo o que es el REY por su capacidad de pensar (ni que hablar del hígado, pulmones, etc.). En fin, lejos de un individualismo recalcitrante, en el cual nos hemos desarrollado y generador de tantas de nuestras frustraciones. Quien tuvo la oportunidad en su vida de actuar en estos términos de igualdad solidaria sabe a qué aludo, resaltando la sinergia que genera tal comunión. Quien no, deberá hacerlo para comprobarlo. Vivir en la mezquindad es una de las experiencias más negativas de los seres humanos y demasiado frecuente. Esta propuesta no excluye a ser mezquinos, paso previo a evaluar la acción mutua y de resultarle positiva, asumirla desprendiéndonos de tal negativa y especulativa experiencia.

La acción cooperativa en el desarrollo organizacional, implica compatibilizar la iniciativa personal con la colectiva en los fines, medios y productos que generará la misma. Reitero que como cualquier actividad implica esfuerzo y que éste no debe ser dilapidado, debemos estructurar una organización, cualquiera fuere su naturaleza, en forma idónea. Esta debe actuar como reaseguro para que tal energía puesta al servicio de los objetivos perseguidos no sea en vano. Circunstancia, lamentablemente, demasiado usual y solucionable. En definitiva vemos - sin forzar conceptos- que la tétrada de principios que aludimos se conjugan y conforman conceptos que hacen a la seguridad de la especie humana, dado que son convenientes para su desarrollo evolutivo y conservación de la misma. Coherentemente a lo ya expuesto: que los cambios que podemos vislumbrar -desde el presente- en forma prospectiva del futuro del hombre, seguramente involucraran el campo cultural no en su estructuración genética. Veamos en detalle el accionar cooperativo, organizados idóneamente según lo expuesto en el punto 6.2 precedente.

 

7.2   Cooperativas Organizadas Idóneamente ( COI)

Transcurrida mi infanto-adolescencia en una iglesia, signó mi cosmovisión humanística. El cristianismo implica tratar a todos por igual, por ser hijos de DIOS. En mi juventud con un mínimo de experiencia, supongo que influido por tal igualdad percibía el futuro humano promisorio en el accionar cooperativo. Ya en mi fase de ensayista, con mucha más experiencia de vida y estudios, concluí igualmente en tal consideración. Como dijimos, respeta y creo que profundiza la iniciativa personal, puesta ésta al servicio de su organización de pertenencia, siendo la misma productiva no solo en su propio desarrollo sino en el del conjunto. La sinergia generada entre pares hacia iguales fines, potencia los resultados. Esto, comparativamente a la actitud usual mezquina que uno manifiesta en las organizaciones regidas por el ensalce individual de los resultados, que se creen útiles a la misma, siguiendo el principio de A. Smith ya aludido (la suma de los intereses individuales benefician al conjunto). Convengamos que mayoritariamente se pone muy poco en aras del conjunto, dado que el mismo es visto como ajeno a sus intereses. Lamentablemente si no es en un ámbito cooperativo, no se puede probar dado que aunque exijan actuar en equipos la “consustanciaciónsería forzada, dado que su esfuerzo asociado no lo beneficiaria directamente. Aún si tienen un premio, pues la desconfianza al manejo empresarial seguirá influyendo, sabiendo que eso es hoy y no se sabe mañana. La “zanahoria” a alcanzar puede resultar lejana, aún su proximidad, disparando una actitud mezquina. Contrariamente, reitero, cuando el objetivo es beneficiarse uno y el conjunto, como estar estructurados eficazmente en una organización idónea, el resultado sinérgico es totalmente superior atento a que tal accionar pone lo mejor de uno al servicio de la organización de la cual es parte. Igualmente las formas de interacción como ser el trabajo en equipo, el autocontrol grupal prescindiendo del hostigamiento del jefe formal, la autovaloración consensuada que implica una reducción drástica de las injusticias, amplifica aún más poner nuestras capacidades y voluntades al servicio de la organización de pertenencia. Sumémosle su estructuración democrática, respetando la igualdad-libertad, la participación horizontal y la vertical con sus superiores como los actos transparentes consecuentes, resultan compatibles con las expectativas de su conciencia social arraigada en los humanos, ya aludido en el punto 1.3. Además debemos adicionar que tales organizaciones tienen ventajas comparativas a las del presente, tanto en su conformación idónea, como el capitalizar los errores/horrores generados en aquellas. Al prescindir los sujetos de cuidar primero su propia persona, como extenderlo al sector donde se siente incluido, que llamamos comúnmente nuestra “quinta”, se pierde la visión del conjunto. Cuando quienes tienen la responsabilidad de velar por la visión del conjunto y no poseen un nivel de comprensores o analista de símbolos en los términos expuestos en la idoneidad, punto 4.4.1, o no les interesa verlos, cuidando egoístamente su propia quinta, no percibirán que tales actitudes sectoriales perjudican al conjunto organizacional. La madre y padre de la burocracia - en su acepción distorsiva- surge cuando los intereses personales y/o sectoriales se imponen sobre los del conjunto. Esto amplificado en las organizaciones estatales nativas, de las cuales provengo. Tal origen determinaba en el suscripto una visión idealista del ámbito privado, tan ensalzado por los liberales, que no está exento de tales distorsiones, sino que son distintas acorde al marco referencial. Circunstancia que pude comprobar ulteriormente a mi cese en el estado, corriéndose el velo a mi ingenuidad sobre la tan promocionada productividad privada. Esta puede ser medida por los balances, que pueden responder a otros factores coyunturales y no a la calidad de la organización. Los hombres tenemos los mismos defectos, solo que nos adaptamos “maravillosamente” al contexto en el que nos desempeñemos (disculpen la digresión).

Tal tipo de organización no excluye a las profesiones independientes, cualquiera sea su naturaleza. El agruparse zonalmente, ajustándose a la demanda, permitiría generar alternativas interesantes, que podrían beneficiar al conjunto social y los trabajadores independientes respectivos. El conformar una red les facilitaría centralizar los pedidos de trabajo y estos asignarlos según las experiencias/posibilidades personales. Actualizar periódicamente sus conocimientos, orientar a los miembros en cuanto a sus déficit profesionales. Integrar personal novato con experimentado. En estos casos cuando los sujetos llegan a edades avanzadas, cercanas a su cese activo, sería prudente interrelacionar el mayor ritmo de un joven con la sapiencia acumulada de una persona mayor. Acopiar información sobre seguridad psicofísica, social, compras conjuntas, etc. Garantizar el trabajo de sus miembros como el asesoramiento, factor que permitiría al usuario “desentenderse” del trabajo (léase: inseguridad-temor, etc.) tanto en su calidad como eficacia, con el consiguiente beneficio general. 

En otro orden debemos destacar que las organizaciones cooperativas propugnadas tienen que tener una estructuración diferente a las empresas existentes. Como ser fijar retribuciones acordes al valor establecido gremialmente y/o del mercado y generar ingresos extras según la rentabilidad de tal organización. No bastará el lograr éxitos de producción y su consecuente margen de ganancia individual, fruto del esfuerzo colectivo. Así estaríamos en un nivel de capitalismo menos alienante quitándole la plusvalía, pero sin tener en cuenta al sujeto integrante de tal organización. Al considerar el lucro como finalidad, fomentando el accionar mezquino tanto individualmente dentro de la organización como con sus ocasionales competidores, tomándolos como rivales a destruir como ya hemos aludido ( punto 6.2.3). En las COI debemos priorizar la contención del sujeto integrante. Aludimos en el punto 4.2 la trascendencia en el desarrollo humano de ser idóneo y su estricta vinculación con la autoestima y la incidencia positiva sobre sus allegados, la de mejorar su vida afectiva y consecuentemente la calidad de vida del sujeto/entorno familiar o personal. Nos referimos a que tal idoneidad esta estrictamente vinculada a sus potencialidades, labor específica y estudios respectivos, integrándolos. Hoy en día Trabajo y Educación se interrelacionan resultando indisolubles. Vamos por más, extendiendo tal contención al entorno familiar respectivo. Garantizar a un sujeto la salud, educación, vivienda, del mismo y de quienes tenga a su cargo, es un avance superior a poseer dinero producto de los mayores márgenes de ganancia que pueda generar la empresa en la cual se desarrolla. A su vez tal posesión monetaria no garantiza un uso adecuado del mismo, que sin pretenderlo perjudique a su familia, derivándolo hacia otros fines que no son prioritarios a la misma (humanos somos...). Además tal contención es un reaseguro social al extenderse positivamente con el de otras empresas, modificando el tramado social en forma contundente. De ninguna forma ahoga las iniciativas personales, sino que le dan un sesgo racional en aras de los suyos y el conjunto. Sobre este aspecto, acepto que es controversial dado el carácter tutelar, siendo objeto de análisis más profundos que en los términos del presente ensayo. Otro aspecto a considerar sería el de explorar las potencialidades personales que se orientan hacia actividades artísticas o deportivas, facilitando su inserción en tales medios (tarea reducida, becas en instituciones afines, etc.)

  Francamente no puedo precisar si una organización fundada en parámetros de racionalidad como la propugnada puede generar un margen de ganancia que permita extenderlo hacia su entorno familiar o actividades extra-laborales, pero de no ser así tal objetivo podría lograrse en el agrupamiento que emergerá razonablemente de tales empresas en confederaciones regionales o nacionales. O transformarlas en créditos, con sus propios recursos y tasas razonables (léase pagables por los interesados).  Grafico respectivo: ( clic aquí otros navegadores)

                                 

 

                                         

Destacase que para conformar estas COI, se necesita capital financiero y humano. El primero puede conseguirse de recursos propios, como ser los fondos de jubilaciones y pensiones de los trabajadores, o el acceso al crédito bancario de entidades financieras con fines cooperativos, o no. Como se dice entre economistas: cuando el negocio está, el dinero aparece. El fundamental, el humano, que incluye el know necesario para implementar una empresa, está en los ciudadanos no poderosos. En fin generar un vaciamiento intelectual pacífico de las actuales empresas regidas por parámetros capitalistas y sus funestas consecuencias. Asimismo incluiría a aquellos que hoy no tienen trabajo, o están mal contratados, debidamente asesorados (civil o gubernamental). Algo hay que “poner”, ni héroes ni pusilánimes, actuar solidaria e inteligentemente. Recuerdo que Robert Reich nos indica en “El trabajo de la Naciones” (Vergara, 93) que se compraron empresas rentables, que dejaron de serlo una vez comenzado a operar con los nuevos dueños. Sucedió pues que antes de iniciar sus operaciones el personal con mayor grado de idoneidad en la naturaleza del negocio que implicaba tal empresa, migró hacia competidoras de la misma, generando tal funesto vaciamiento intelectual.

 

Estimo que tal organización empresarial solidaria amerita una cosmovisión de integración social que diferirá de las existentes al presente.

 

 

7.3  Integración social


           Estas organizaciones cooperativas serán consideradas como bien social, acorde a experiencias productivas acontecidas al presente en países que han transitado un capitalismo más benéfico para sus ciudadanos, brindándoles contención social. A su vez se conformaran confederaciones regionales que evaluaran el accionar empresarial de las mismas, como los ajustes necesarios para mantener su nivel de productividad y desviaciones de su funcionamiento tanto en lo atinente al trabajador individual como el todo, en estricta vinculación con las redes socio-tecnológicas respectivas afines a sus intereses y saberes. El nivel político actuará como veedor de estas confederaciones.

 Tenemos un factor diferencial sustancial: estas organizaciones mutuas se construyen jerárquica y consensuadamente. Es decir que la selección de los sujetos de los cargos superiores será concordante con los mayores niveles de idoneidad en su especialidad. Evidentemente, los mayores grados de idoneidad resultan correlativos a los de inteligencia. Quienes trasciendan de lo específico - su metier- a lo general, incursionarán en lo básico de la naturaleza humana: la integración social. Sujetos que accederán a la conducción de los grados confederados superiores, que se han destacado en su praxis social, consensuado por sus pares y subordinados. Asimismo semillero de quienes tendrán en sus manos - nada menos- que la Administración del Bien Común (ABC de la política). Es decir, nuestro presente y futuro. Consecuentemente, en su ejercicio deben estar los hombres de mayor nivel intelectual, emocional y moral, premisa tan distante en el presente.

En general, el descrédito político planetario surge de la escisión entre las bases sociales y sus políticos – más allá de las coyunturas nativas- emergentes de los cuadros partidarios. Estos nada más alejado de los intereses sociales de los ciudadanos por tal disidencia. El gran desafió del presente siglo será la de hallar nuevas formas de articulación armónica y eficaz entre lo social y lo político. Éste, será la extensión del desarrollo social alcanzado. La política no es la actividad humana de mayor calidad, pero sí la de mayor trascendencia en cuanto a lograr cambios sociales coherentes con las demandas ciudadanas.

 Evidentemente, con un modelo como el descripto nos alejamos de tal funesta escisión, dado que los dirigentes políticos estarán consustanciados con las demandas sociales en virtud de igualdad con la matriz social que representan, restringiendo el margen de error del presente. Éste, corroborado lamentablemente en el ejercicio del poder delegado, circunstancia que ninguna sociedad está exenta. Debemos transitar de una democracia cuantitativa, que ha servido de control deficiente para el acceso de las tiranías contrarias a los ideales de libertad e igualdad galo, hacia una democracia sustentada no en el número sino en el consenso mayoritario, traducido en las urnas, con reaseguros sociales como los expuestos.

 Otro factor a revisar es el de los sistemas previsionales/fondos de pensión, que deben ajustarse a otros parámetros que los existentes, permitiendo no ser una carga constante para el erario. La propuesta siguiente debería ser solventada por estudios actuariales, que exceden mis posibilidades. Definir un sistema previsional implica incursionar en la evolución de un ser humano en su lapso de vida; desde su inserción en la vida productiva hasta el fin de sus días. Tal problemática excede a una simple ecuación financiero-matemática, involucrando la calidad de vida deseada por una sociedad.

Estas organizaciones cooperativas serán consideradas como bien social, acorde a experiencias productivas acontecidas al presente en países que han transitado un capitalismo más benéfico para sus ciudadanos, brindándoles contención social. A su vez se conformaran confederaciones regionales que evaluaran el accionar empresarial de las mismas, como los ajustes necesarios para mantener su nivel de productividad y desviaciones de su funcionamiento tanto en lo atinente al trabajador individual como el todo, en estricta vinculación con las redes socio-tecnológicas respectivas afines a sus intereses y saberes. El nivel político actuará como veedor de estas confederaciones.

 Tenemos un factor diferencial sustancial: estas organizaciones mutuas se construyen jerárquica y consensuadamente. Es decir que la selección de los sujetos de los cargos superiores será concordante con los mayores niveles de idoneidad en su especialidad. Evidentemente, los mayores grados de idoneidad resultan correlativos a los de inteligencia. Quienes trasciendan de lo específico - su metier- a lo general, incursionarán en lo básico de la naturaleza humana: la integración social. Sujetos que accederán a la conducción de los grados confederados superiores, que se han destacado en su praxis social, consensuado por sus pares y subordinados. Asimismo semillero de quienes tendrán en sus manos - nada menos- que la Administración del Bien Común (ABC de la política). Es decir, nuestro presente y futuro. Consecuentemente, en su ejercicio deben estar los hombres de mayor nivel intelectual, emocional y moral, premisa tan distante en el presente.

En general, el descrédito político planetario surge de la escisión entre las bases sociales y sus políticos – más allá de las coyunturas nativas- emergentes de los cuadros partidarios. Estos nada más alejado de los intereses sociales de los ciudadanos por tal disidencia. El gran desafió del presente siglo será la de hallar nuevas formas de articulación armónica y eficaz entre lo social y lo político. Éste, será la extensión del desarrollo social alcanzado. La política no es la actividad humana de mayor calidad, pero sí la de mayor trascendencia en cuanto a lograr cambios sociales coherentes con las demandas ciudadanas. Evidentemente, con un modelo como el descripto nos alejamos de tal funesta escisión, dado que los dirigentes políticos estarán consustanciados con las demandas sociales en virtud de igualdad con la matriz social que representan, restringiendo el margen de error del presente. Éste, corroborado lamentablemente en el ejercicio del poder delegado, circunstancia que ninguna sociedad está exenta. Debemos transitar de una democracia cuantitativa, que ha servido de control deficiente para el acceso de las tiranías contrarias a los ideales de libertad e igualdad galo, hacia una democracia sustentada no en el número sino en el consenso mayoritario, traducido en las urnas, con reaseguros sociales como los expuestos.

 Otro factor a revisar es el de los sistemas previsionales/fondos de pensión, que deben ajustarse a otros parámetros que los existentes, permitiendo no ser una carga constante para el erario. La propuesta siguiente debería ser solventada por estudios actuariales, que exceden mis posibilidades. Definir un sistema previsional implica incursionar en la evolución de un ser humano en su lapso de vida; desde su inserción en la vida productiva hasta el fin de sus días. Tal problemática excede a una simple ecuación financiero-matemática, involucrando la calidad de vida deseada por una sociedad.

             7.3.1  Una visión más abarcadora que los sistemas 
                       solidarios y de Autoaporte existentes

 Los sistemas solidarios, es decir el aporte personal y/o contribución patronal – según modelo - sobre las retribuciones activas, para solventar las erogaciones pasivas ha quedado desvirtuado al ser casi imposible el aporte de 3,5 ó 4 activos sobre pasivos, por múltiples factores, como ser: extensión de la edad poblacional, reducción del trabajo industrial, desempleo, etc. El modelo de autoaporte, acumulando los aportes personales en una cuenta individual, que juega a la timba financiera, dado que depende del valor de las acciones o títulos que el fondo que administra haya comprado y del valor que registra al cese de actividades, no ha sido lo satisfactorio que hubiese deseado, llegando a ser nulo para aquellos sistemas que atan los ahorros previsionales con las acciones de la empresa que trabajan, como paso con la quebrada ENRON ( una de las empresas multinacionales norteamericana de mayor volumen en el mundo). Ambos sistemas previsionales fijan una edad mínima para cesar en servicio activo.

  Personalmente estimo que debería ampliarse la visión del problema previsional, desterrando el mecanismo de acumulación actual: joven-adulto-tercera edad, para "disfrutar" tal renta al final de nuestros días. Fijar una edad general improductiva para un individuo, no cierra para estas épocas y menos prospectivamente. Los parámetros existentes de considerar al trabajo como una carga y algunos signos físicos propios de la tercera edad - pero no invalidantes- coadyuvan al convencimiento de tal cesación laboral programada. Hoy, el trabajo es el núcleo vital de nuestras sociedades y estrictamente vinculado a la educación en todos sus niveles. A través del mismo, puede lograrse satisfacer sus aspiraciones creativas, o como medio para lograr otros fines que lo satisfagan, retroalimentando su autoestima. Ni los bienes materiales, ni el ocio, construyen a la misma. Más bien a la externo-estima, identificación o envidia de los otros hacia uno, lo cual no es suficiente. La autoestima surge de las propias capacidades - socialmente aceptadas- para acceder al bienestar.

 ¿No sería más racional compatibilizar ocio-placer con trabajo durante todo el transcurso de nuestra vida productiva (siendo dichoso el que disfrute ambas fases) fijando el límite de la misma exclusivamente por nuestro estado de salud psicofísica? Tanto al cese arbitrario de la actividad laboral, como el morir joven dejando a nuestra familia en la indigencia por no haber acumulado lo suficiente, son perturbadores en el desarrollo del ser humano y su entorno familiar. Una sociedad debe hallar respuestas inteligentes a esta problemática. El trabajo, más allá de ser remunerado o no, debe ser su moneda de cambio independiente de la edad, para asegurar su futuro ante emergencias invalidantes/deceso del trabajador aportante y su grupo asistido.

             Tal propuesta implica una revisión de la utilización de los recursos humanos en el presente. En una película americana de los '90, a un hombre maduro - actor mayor venido a menos- disfrazado de Drácula en un shopping, le preguntaban si el terror de sus épocas era igual al del presente, a lo cual respondió que no. Terror hoy es: tener más de cuarenta años, estar sobrio en la madrugada y sin trabajo. Demasiado habitual, sin discriminación de niveles y países. Un joven gerente atosiga a un hombre maduro desplazado, que vislumbra su inmediato futuro de terror. Uno podría argumentar que imbécil este joven ejecutivo, mañana será él el despedido. Soberbia, negación o como se llame, nos impide una adecuada proyección futura. Pero no bastaría con una reflexión autocompasiva proyectada, debemos ser más abarcadores, que incluya a la misma, superándola.

            Resulta paradojal observar que los líderes de las grandes corporaciones tienen mucha más edad que los que son despedidos por la misma, medida o no su trayectoria. Aún más si consideramos algunos de los gurúes que avalan expresamente o con su silencio tal política discriminatoria, que con su edad en el mundo occidental deberían estar "muertos". Nunca pude saber ciertamente cuáles son las verdaderas causas de tal discriminación, que no se explicitan por compasión general o particular. Estimo que las razones deben ser múltiples: por desactualizarse; por no haber llegado a la cima como sus verdugos; o será que para ser productivo se debe ser joven. Cualesquiera que fuere la causa nos indica que aún los humanos no hemos aprendido a utilizar nuestros recursos, según edades y maduración (por lo menos lo observado en occidente). Deberíamos revisar el modelo oriental, que no desdeña al anciano y sus saberes. Será clave exigir lo que pueden dar: experiencia en el ahorro de esfuerzo. Exigirle a un plomero de 60 años o más el ritmo de un joven, sería necio. Trabajando juntos se integrarán complementando productivamente sus aportes (ritmo/eficiencia). Pero ello involucra una postura inducida externa socialmente para lograr tal compenetración productiva. Conocemos muy poco de las mañas achacadas a los viejos, como de la necedad de los jóvenes. La realidad impone cambios en la conducta humana, más allá de cualquier factor interviniente…

            Años de avance tecnológico nos han hecho comprender la importancia de la educación y actualización permanente, pero aún nos falta el conocimiento de nuestra maduración como humanos. Tal limitación nos impide una comprensión de estos fenómenos que nos perturban cotidianamente. Reitero: no se puede soslayar un problema porque no sepamos cómo resolverlo individualmente. Hay formas que exceden lo personal, que requieren de estudios multidisciplinarios del más alto nivel, con sensibilidad social incluida.

         Un ejemplo: leía con regocijo una experiencia japonesa: habían integrado un geriátrico con un jardín/guardería, con óptimos resultados. Los ancianos brindaban serena contención y los niños felices. Puede ser extremo, pero para reflexionar. ... O las experiencias de Miami, que teniendo el problema por ser una ciudad predominantemente longeva, resolvieron utilizar a los ancianos como cajeros o chóferes de micros. Un problema una solución...

 

       8.   CONSIDERACIONES FINALES

8.1  Hacia una mayor conciencia social

En los hombres civilizados al inicio del siglo 21 existe una sed de justicia, fundada en la verdad y la razón, arraigados en su conciencia individual y colectiva. Contraria y lógicamente un rechazo visceral a la injusticia. Aludíamos que la conciencia social es activa en cuanto a su conformación, dado que interactúa constantemente con los sucesos cotidianos mediáticos o no. Quienes poseen cargos de mayor responsabilidad parece que descreen - o mejor, niegan- el mecanismo subliminal. Este resulta tan efectivo a la conciencia como cualquier suceso perceptible, tanto en la individual como en la colectiva. Suponen que por no haber reacción de los ciudadanos ante tantas barbaridades acontecidas en nuestra cotidianidad, o contrariamente sucesos que reivindican sus aspiraciones, estas no le afectan. Los hombres poseemos la misma estructura lógico-emocional que forja su conciencia colectiva. Esta se carga de sentimientos y la información pertinente al suceso. La información ulteriormente se pierde, prevaleciendo el sentimiento positivo o negativo. Decíamos que es pasiva, en cuanto a su manifestación, que requiere un disparador externo. El escaso desarrollo emocional de los humanos, muchísimas veces invalida nuestro operar inhibiéndose esta conciencia colectiva en situaciones en las cuales no nos vemos comprometidos. Es decir, cuando no entran en juego nuestros intereses personales. Pero cuando el suceso disparador nos afecta, ingresando trascendentemente en el campo del interés general, dejamos de lado nuestra subjetividad, dando preeminencia a nuestras demandas colectivas / sociales, aún con riesgo de nuestras vidas. En tal proceder inciden los sentimientos acumulados, que actúan como motor de nuestras actitudes. Creo que algo hemos evolucionado en cuanto a nuestras emociones, ya que resulta sorprendente el control grupal en manifestaciones multitudinarias que incluyen a sujetos de distintas concepciones personales, disparados por un objetivo que los convoca al unísono. En nuestras pampas hacia fines del 2001, resultaba sorprendentes las manifestaciones públicas conjuntas de piqueteros (gente humilde desocupada) y los que blandían sus cacerolas (pudientes y hartos), apoyándose mutuamente frente al desatino político del gobierno. Aunque haya aludido a que la formación de la conciencia social es similar a la del concepto, por ser ambas construcciones temporales, no es lo mismo en cuanto a nuestra conformación personal, la cual esta signada por la peculiaridad de interacción acontecida y dones que hemos recibido y/o desarrollado en el transcurso de nuestra vida. Reitero que es poco lo que sabemos de cómo se conforma nuestra personalidad, si estamos condicionados genéticamente o nuestras vivencias sellan nuestra estructura, o ambas se conjugan para nuestro bien o mal. Ya aludimos que es demasiado el desconocimiento de la estructuración humana, que es necesario develar en un futuro inmediato, para contar con herramientas productivas para la especie.

Aún tal oscuridad científica, trataré de esbozar algunas consideraciones. Hay un evidente mejor dominio emocional colectivo que otrora - la nobleza francesa o rusa dan fe- al cual aludí anteriormente en las manifestaciones sociales multilaterales que responden al consenso mayoritario. Tal dominio se construye a partir de una conciencia social más refinada, generada tanto por las atrocidades como las experiencias positivas registradas históricamente. Una respuesta civilizada potencia sus demandas, dado que inhibe la descalificación oficial o mediática, afín o no al gobierno de turno, como vandalismo generalmente asociado a grupos extremos cualquiera sea su naturaleza. La globalización de la información es un factor trascendente en este proceso de morigeración de nuestro accionar emocional, resultando los medios, aun sus evidentes distorsiones, como catalizadores de tales vivencias. Este proceso se acentuará vertiginosamente en este siglo 21, como nunca antes había sucedido. Algunos activaran nuestras concepciones de justicia o de injusticia. Conmocionaran nuestras pasividades, obligándonos a reconsiderar nuestras posturas personales, superadas por la realidad omnipresente. Me sorprendía leer un artículo periodístico, relatado por un occidental europeo, que aludía a un lamentable suicidio de una mujer afgana, ante la prohibición paternal de casarse con quien ella amaba. Aquel manifestó ante la familia del novio, al hacer éste el pedido de la mano de su hija, su rechazo por dos razones sumamente coherentes con su conformación como musulmán y afgano: que era contrario a su posición en la interna religiosa, pues no eran chiitas y que la mano de su hija le había sido dada anteriormente a otra familia. Tal suceso, lamentablemente demasiado habitual en los países con tradiciones religiosas rigurosas, no es lo que pretendo recalcar, sino la ulterior reacción del padre que había establecido previamente una buena relación con su hija. Desconsolado por considerarse culpable del trágico deceso de su querida descendiente, pregonaba sin temor a cualquier circunstancia, que de retrotraerse al día que pidieron su mano “equívocamente”, hubiese rectificado su posición accediéndola a quien ella amaba. Es decir, que el dolor ante la barbaridad acontecida postergaba todas sus creencias sociales, asimiladas de buena fe, hasta ese cruel presente. Generalmente tal accionar no es común. Puede pensar lo erróneo de sus costumbres, cargar con la culpa, pero no manifestarlo públicamente dada la coacción social respectiva. Creo sin equivocarme que en tal caso la emoción actuó como disparador de tal respuesta, no invalidando su opinión ante lo falaz de una concepción retrograda que hasta ese entonces regía su vida, o lo seguirá en el futuro, según duelo y realidades sociales ulteriores. Debemos destacar que los cambios individuales son efectivos cuando nos conmocionan, reestructurando nuestros marcos referenciales en forma drástica, afectando y reflejado en nuestra actividad cerebral (sustento de las terapéuticas que usan la palabra). Equivale a una lesión física, dado que los sucesos que afectan psicológicamente tienen igual poder o mayor en determinados casos, que el estímulo físico directo.  

Pensemos en las vivencias del pueblo americano en plena guerra contra Iraq ante el dilema de: patriotismo o derechos humanos. Estos, tanto de sus compatriotas muertos en una lucha sin sustento real, o los iraquíes torturados. Obviamente esto agravado por las reticencias gubernamentales a publicar tales hechos y más aún por la confirmación del Secretario de Estado Colin Powel de la inexistencia de las armas nucleares o conexiones con sus verdugos de Al Qaeda, que dieron origen a esa guerra, fundada  evidentemente en negocios petroleros y de “restauración” física inmobiliaria. En fin, una lucha entre una construcción emocional temporal – el patriotismo – contra una realidad que lo supera: La mentira fusionada con los derechos humanos, un par de por sí incompatible, que incluye a sus habitantes expuestos en tal inconsistente guerra. El patriotismo no está muy alejado del fundamentalismo, arraigado en los ciudadanos de países que lo fomentan, que le permiten a sus dirigentes “justificar” su accionar en el exterior a costa de un consenso patriótico infundado. En fin, un despropósito. Si crecemos emocionalmente, daremos una mayor intervención de nuestra conciencia social sobre nuestros intereses y creencias particulares, frecuentemente en colisión con los generales. Es como desnudar a quienes nos representan deficientemente y a nosotros mismos por tolerarlos. No es problema exclusivo de los norteamericanos, demasiado habitual que nos mientan o nos restrinjan información en cualquier rincón del planeta. Aludía anteriormente: somos artífices de nuestro propio destino. Un proceso lento, difícil y diacrónico, que observa en avances y retrocesos (Bush, Putin y Berlusconi, nos dan fe). Evidentemente, estamos en tránsito de la autoridad formal impuesta a la moral, sustentada ésta en juicios apropiados y certeros. A fusionarlas coherentemente, para que nuestros anhelos de justicia insertos en nuestra conciencia social se hagan realidad. No me cabe la menor duda que las únicas armas que poseemos los no poderosos para alcanzar tales anhelos están en la LIBERTAD, IGUALDAD, SOLIDARIDAD e IDONEIDAD conjugadas, según lo expuesto. Es decir la tétrada cultural que debemos incorporar, asimilándolas, como seguridad de la especie humana.

En fin, aun sus retrocesos y avances el progreso se desarrolla paulatinamente. Siendo así, podríamos sentarnos a esperar un futuro más benigno para los humanos. Nada más alejado: el futuro se construye desde el presente. No nos queda otra que hacernos cargo de nuestras debilidades y generar conductas positivas que nos orienten a superar nuestras carencias, ¡Bah! CRECER, con el dolor intrínseco que implica. Las investigaciones científicas en materia emocional, aún escasas, nos indican el beneficio del accionar solidario en nuestras conductas sobre el accionar egocéntrico. Pensemos que generalmente nuestros líderes-conductores están cortados con esa tijera - cosmovisión individual- y difícilmente “vean” lo que no pueden “ver”. Los intelectuales que incursionamos en lo socio-político debemos actuar como exploradores del tiempo, hacer prospección, vislumbrando un “camino-solución” posible.  No quepa la menor duda que este es un mundo inmaduro, en el cual las soluciones están acordes a las herramientas que disponemos. Así generamos paradigmas en lo económico coherentes con nuestro desarrollo emocional como alejado de lo conveniente para la especie. Nadie puede dudar del beneficio que ha generado el capitalismo, con solo pensar en la planetarización alcanzada con un mercado casi unificado, que trasciende fronteras gracias a las telecomunicaciones e infraestructura desarrolladas a lo largo y ancho del planeta, emergentes de sus demandas, concomitantemente con un formidable desarrollo científico y tecnológico que hizo posible tal desarrollo, retroalimentándose mutuamente (capitalismo y ciencia). Ello, sin correlación en el conocimiento del hombre en sí mismo y su inserción social. Debemos suponer que este fue el camino a recorrer, lleno de sinsabores para muchos hombres, pero que será la base para un futuro promisorio. Seguramente nos toque la construcción de tal base y no lo disfrutemos propiamente, siendo nuestro legado. Como así nuestros ascendientes forjaron con su esfuerzo esta mayor, pero aún insuficiente libertad que disponemos. En definitiva, este es el motor de la historia humana: aportar los cimientos para su propio devenir, superándonos como especie en el tiempo. Tenemos las herramientas para ello y el germen de un mundo solidario que sabe que el individualismo no es, ni será solución alguna como lo ha demostrado hasta el presente: solo para el beneficio de unos pocos que han expoliado a sus pares, por supuestos considerándolos inferiores para justificar/consumar tal despojo. Pero aun así, no pueden comprar para sí y los suyos, una vida afectiva digna, ni inteligencia, equilibrio emocional, salud eterna... Reitero lo expuesto en las consideraciones preliminares del presente trabajo: Ni quepa la menor duda que cuando se alude que “ el dinero no es la felicidad pero se le parece”, no estamos alejados de una verdad que solo nos recalca que no hallamos aún otras formas para alcanzar tal felicidad”.

8.2 Una cosmovisión política

Los cambios sociales deben emerger desde su seno para que sean eficaces, pero solo se podrán efectivizar en el plano político, nos guste o no. Por siempre volvemos a uno de los dilemas humano más controvertidos, expresado certeramente en cual es primero, si el huevo o la gallina.  Creo que tal opción, en este caso si un desarrollo social elevado es necesario para plasmarlo en un nivel político superior al existente. O que primero se requiere una dirigencia política superior que logre tal desarrollo. Convengamos que más que dilucidar tal dilema teóricamente hay que interrelacionarlas simultáneamente, logrando un grado de efectividad que nos acerque con mayor celeridad a nuestros anhelos de JUSTICIA SOCIAL. Incursionemos en el tema: ciertamente se define a los políticos como aquellos que piensan en la próxima elección y a estadistas a quienes vislumbran las siguientes generaciones. Si efectuáramos una encuesta masiva en las sociedades democráticas, en cuanto a sí debemos ser conducidos por políticos o estadistas, más del 90% resultaría afirmativa por lo obvio, resultando el resto por los políticos, sus allegados/beneficiados, y otras yerbas, variadas e inclasificables...

Debemos destacar que tales estadistas, hiper exiguos en la historia humana, deben encuadrarse como los aludidos en el nivel superior del grupo de comprensores en la clasificación de Idoneidad o su equivalente de inteligencia adaptativa expuestos en el punto 4.4.1 del presente ensayo. Es decir, una capacidad para pensar en términos abstractos, globales y sistémicos, con un satisfactorio dominio emocional y sensibilidad social (léase: lectura adecuada de la conciencia social que lo incluye).

¿Que impide que se cumpla tal anhelo social? Obviamente resulta de la conjugación de varios factores que lo hacen posible, pero no imposible de lograr: Aunque el número de sujetos de tales características es ínfimo, francamente desconocemos el porcentual, pero seguramente conllevara varios miles por cada uno de ellos, existen hoy y siempre. Quien se precie de tal - es inherente a ese nivel saber cuál es su diferencia intelectual con otros congéneres- no puede embarcarse en un proceso político personalista, ya que es incompatible el accionar individual con un proyecto político positivo socialmente, en los términos de las matriz propugnada. Tenga ya por seguro que si acepta a participar no posee los requisitos para estadista. O es muy optimista (léase incauto) o tiene un alto grado de egocentrismo, típico de nuestra cultura individualista, que incidirá negativamente en su gestión al afectar su dominio emocional.

Tal limitación social está estrictamente correlacionada con la falta de organizaciones de cualquier nivel que se estructuren idóneamente, definiendo a aquella en los términos expuestos: una conducción interdisciplinaria y en equipo, como factor gravitante. Nada más alejado que las de nivel político, que hacen culto del individualismo, a veces en flagrante contradicción con el origen de sus bases de tinte colectivo (los comunistas dan fe…).

Examinemos las reglas del juego político existente: cada partido recluta - entre sus afiliados o extrapartidarios invitados- a los potenciales postulantes a los cargos electivos vacantes, por el voto de sus afiliados. Tal acto eleccionario no es obligatorio, presentándose un tercio - promedio- del padrón partidario, debiendo cumplir con todo el requisito legal vigente y convalidado por la justicia electoral. No hace mucho en mi país se han implementado primarias obligatorias, que reducen la cantidad de postulantes tanto intrapartidarios como partidarios, sino llegan al tope mínimo establecido. En fin, un filtro mayor. Estas normas han sido sancionadas por los legisladores, en cuanto le indican las normas constitucionales. Más aún, ninguna de ellas impide a un ciudadano de bien acceder a cargos políticos. Este proceso selectivo es legalmente inobjetable como improductivo, ya que genera una dirigencia que no satisface las demandas sociales en la materia. O podría colegirse que estos políticos son lo que tenemos y merecemos. Es decir, una muestra significativa y representativa de nuestra sociedad:

Tratemos de ver paso a paso, este proceso selectivo:

  • La afiliación a un partido es un acto voluntario. 
  • La presentación a un cargo partidario es un acto voluntario.
  • La presentación como candidato partidario a un cargo electivo es voluntaria. 
      

En todos los casos, la decisión corre por cuenta propia (aun inducido por otros), producto de una autovaloración para el cargo que se postula, considerándose apto para el mismo. Obviamente serán los otros afiliados quienes decidirán quién ganará. Podrán ser los mejores entre los postulantes, pero no garantiza su aptitud para el cargo en juego. Generalmente no hay vacantes cuando no se halla el candidato apropiado al mismo. Un político ha tenido que recorrer un largo camino hacia el cargo electivo alcanzado. Tuvo que autoconsiderarse idóneo para aquel, convalidado por sus pares afiliados en el proceso selectivo partidario. Una vez electo y en ejercicio del cargo, demostrar a sus partidarios, sus mandantes soberanos, a los que no lo votaron, de su probidad para el desempeño del mismo. Cuán difícil, sino imposible, reconocer sus falencias en el transcurso de su mandato, o antes. Primero su autoestima, luego sus íntimos, correligionarios, adherentes, críticos... Evidentemente existen funestos mecanismos, propios de los humanos, factibles de soslayar tanta desgracia: racionalización, negación, disociación, proyección... y otros complementarios: soberbia, sobreestimación, desentendimiento, fijación y algún otro más que Ud. pueda aportar. Evidentemente, desde la misma cuna selectiva emerge la subjetividad: autovaloración, autoproposición, con la consiguiente probabilidad de sobreestimación de sus cualidades individuales - léase narcisismo- o de impulsos exhibicionistas, una cámara aquí, por favor, o poseer una información distorsionada del futuro rol político a desempeñar. Ello, avalado por partidarios de similar visión y estimulado por quienes pueden verse favorecidos por beneficios colaterales de la política, más allá de evaluar las reales capacidades del candidato (léase familiares y allegados).

Este análisis del proceso selectivo de nuestra dirigencia, determina tanto su carácter legal-inobjetable, como falaz, en cuanto a que tal proceso recluta lo mejor de nuestra sociedad. Tal proceso no garantiza ni cualitativamente ni cuantitativamente una técnica de representación fiable. Esto no es lo que nos representa sino aquello que nos ofrecen los partidos políticos actuales, no lo que nos merecemos.

 Cualquier avezado político, ante estas aseveraciones, dirá que son burdas reducciones de un proceso partidario que implica un exhaustivo trabajo, concienzudas evaluaciones, análisis, etc... Pero la realidad nos dará un claro veredicto: el descrédito general de los políticos emergentes de sus internas partidarias (indefendible). No he referenciado anécdotas de los políticos notorios, que ratificarían mis aseveraciones. Ellos no crearon las reglas del juego, devienen. A lo sumo se les puede endilgar que las mantienen. Sus propias limitaciones los eximen de culpabilidad. Igualmente, un cambio radical en las reglas de representación, gestionadas por ellos mismos, no le garantizará su continuidad. Observemos la realidad cotidiana: solo ante la presión de pruebas irrefutables - a criterio de la ciudadanía en general- sacrifican a algún camarada en desgracia ¿Quién les asegura que el día de mañana no sea uno de ellos el incriminado?

El deber de cambiar las reglas del juego político, que generan la clase de dirigentes políticos que cuestionamos, es de la sociedad misma. Aunque ésta ya no los tolera, se halla impotente de hallar soluciones adecuadas por carecer de interlocutores válidos. No se puede recurrir a aquellos políticos, que con mejor imagen pública, tratan de revertir tal descrédito. Un técnico-político experimentado aludió sobre uno de aquellos: "Una monja no puede trabajar en un prostíbulo”. Desde joven comprendí que no se puede pelear con los malos en sus propios dominios, hay que obligarlos al cambio de sus armas, sino se pierde.

Este es nuestro gran desafío actual: generar condiciones sociales propicias para que emerja una dirigencia que nos merezcamos y nos represente cabalmente. Que cumpla con un mandato social simple e imperativo: Idoneidad y transparencia en el ejercicio del poder delegado.

Evidentemente necesitamos dar un salto cualitativo para poder desprendernos del individualismo imperante, el cual debe emerger del seno social, plasmándose en lo político. Los indicios de tal proceso de transición existen y se registran cotidianamente. Adhiero a la postulación de H. Cronin expuesta en el punto 3 ( La Solidaridad: un negocio de excelencia) sobre que Internet es el medio para su desarrollo. El estar en manos sociales es un factor trascendente, aunque sea viable de ser espiada - Echelon mediante u otro cualquiera- no pueden distorsionar la información, por simple chequeo del o los autores, aunque lo puedan intentar. La creación de redes socio-tecnológicas como las propugnadas en el punto 5.2 permitirá generar nuevas alternativas de cogestión ciudadanas – locales y/o planetarias- que servirán para el objetivo perseguido. Así será factible la creación de las Cooperativas Organizadas Idóneamente (COI) que proporcionaran un desarrollo personal y social cualitativo. En lo individual permitiendo a los miembros de la organización alcanzar una autoestima satisfactoria basada en lograr un nivel de idoneidad acorde a sus potencialidades personales. Ello, fruto de la integración de estudios y trabajo que redundará en su capacidad de dar afectivamente a sus seres más queridos y estos recíprocamente. Sumémosle la seguridad de contención familiar además de la suya, como actuar en un ámbito de coparticipación, lograran un cambio positivo significativo en el tramado social, según vimos en el punto 7.2. Asimismo los grupos sociales afines que inevitablemente desembocarán en una fase política para operar los cambios que demanden, en coordinación con otros de distinto fin, pero con igual sed de Justicia Social. La solidaridad e idoneidad fusionadas hacia el objetivo de la conciencia colectiva social. Un arduo proceso, del cual emergerán los verdaderos políticos-estadistas, convalidados en la praxis social respectiva y consustanciado con las demandas sociales. Reitero que el accionar conjunto de sujetos con un nivel intelectual superior, dominio emocional y sensibilidad social, insertos en una organización estructurada idóneamente, participativa y consensual (punto 6.2) potencia sus alcances a niveles impensados al presente. Esto por una sinergia no obstruida por factores individuales que la restringen y/o disipan. Este proceso está condenado al éxito y arrastrará hasta los poderosos, dado que los involucra y son parte de las generales de ley humana: su evolución hacia formas de vida de nivel superior que incluyan bienes “razonables” con un desarrollo emocional más elevado. Las condiciones están dadas. El “camino-solución” es factible: “caminantes no hay caminos, se hace camino al andar”.

 

Por último cuesta creer al presente todos los factores a favor con que cuenta el poder ciudadano, sin su concomitante percepción y uso: inmensa mayoría numérica, votos, libertad para organizarse, el conocimiento para cualquier emprendimiento, cuadros de cualquier nivel en todas las actividades humanas trascendentes ( salud, educación, justicia, fuerzas de seguridad/armadas, ciencia y técnica, medios de comunicación masivos, etc., etc., etc.), acceso al crédito: sus fondos de jubilaciones redireccionados a su propio beneficio, fondos cooperativos y si es negocio lo que se pretende realizar, el mismo sistema financiero actual, cuyo objetivo es ganar money, prevaleciendo sobre a quién le presta: pragmáticos. Ser consumidores por excelencia, que mantienen toda esta parafernalia de negocios que esto genera (su seguro de vida). Ahorristas en los sistemas bancarios... Y la frutilla del postre: la posibilidad de intercomunicarse libremente gracias a Internet, en manos sociales (¿ a esto debe aludir Cronin como exótico?), con posibilidades de transmitir sonido, imagen y texto, sin restricciones.

 

 Contrariamente, los poderosos dependen de todos estos factores, solo pueden contraponer bienes y capital. Fuerza, aunque quisieran no pueden contra quienes le dan de ganar dinero que sustente su poder. Solo les queda la poderosa corrupción, cuya efectividad reside en que sopesa el aquí y ahora sobre nuestros intereses de mediano y largo plazo. Lamentablemente, para ellos, no tienen ni bienes ni dinero suficiente para corromper a todos los ciudadanos. Si lo hicieran se cumpliría el sueño comunista, y seguramente no alcanzaría para elevar satisfactoriamente el confort humano planetario. Por siempre cuando escucho una diatriba vehemente sobre los políticos que roban, teniendo un mínimo de información sobre el sujeto que se manifiesta, le pregunto simplemente y en un tono sin recriminaciones, si él al estar en lugar del político haría lo mismo, teniendo un 99 por ciento de seguridad que su respuesta será afirmativa. Y son mayoría los que están en esta posición. Tanto por envidia como el priva “si yo no puedo, vos tampoco” como un reaseguro social, nos guste o no. Esto enlazado a las limitaciones del capital, que alcanza a un número delimitado de sujetos para corromper, amplifica las posibilidades de cambio. Los hombres no somos buenos ni malos, debemos aprender a discriminar entre el aquí y ahora beneficioso y sopesar con los beneficios de mediano y largo plazo, incluyendo por supuesto a nuestros descendientes y ascendientes. Tales opciones no son contrapuestas, sino que nuestro nivel de postergación es coherente con el nivel de maduración existente. Con educación, difundiendo desde nuestros primeros pasos en la vida, un mensaje simple y efectivo, que nadie puede dejar de entender: “no hagas a otro aquello que no te gusta que te hagan a ti”.

 

 Evidentemente, para acceder a un mundo mejor se necesitaría modificar la organización política actual, eso trataremos en el título II de este ensayo. Quisiera destacar que tratar el tema de una nueva lectura de la República Democrática, emerge de un fallido intento de diseñar un sistema automático para el proceso electoral. Desde hace unos años se insiste con la creación de la boleta única para el proceso eleccionario, como una solución para evitar distorsiones en el mismo (falta de boletas, partidos intervinientes el acto comicial y sin visualización, etc.). Modalidad puesta con éxito en varias provincias importantes, como ser Córdoba y Santa Fe. Cuando se diseña un sistema implica revisar todos los procesos involucrados, factores como ser: quien está a cargo del proceso general, como se transfieren los votos, el tipo de lista ( individual o sabana), la cantidad de partidos intervinientes, si son primarias, etc. etc.. Francamente tal revisión resultó funesta para mis creencias, contrarias a casi todas las formas involucradas, aludidas anteriormente. Además debe ser un sistema dual, manual y automático, pues no podemos dejar en manos del software la elección de los cargos en disputa (puede ser fraguado fácilmente). Se requiere una constatación manual, voto a voto, aunque no sea en el mismo cierre electoral, sino en el cómputo definitivo. Sorprenden quienes resaltan lo rápido y eficaz del voto electrónico, cuando prioritariamente está en juego el destino de la región involucrada. Aunque demorara una semana el conteo manual, sería bienvenido. Más aún si convalida el proceso electrónico. El resultado es lo importante no la velocidad, debe tomarse el sistema automático como provisorio…  En fin, tantas objeciones personales determinaron que quedara abortado el proyecto. Pero no por ello, observando nuestra penosa situación del presente, dejar de pensar una cosmovisión diferente a la actual.

 

Lamentablemente, los argentinos estamos padeciendo al presente un sistema republicano, que además de deficiente per se, está siendo distorsionado en todos sus componentes. Ninguno de los poderes cumple con los preceptos republicanos, el PEN incumple las sentencias de la Corte, remite leyes, sancionadas en forma exprés por la mayoría del partido de gubernamental (irónicamente se llama al Congreso de la Nación como “la escribanía del Gobierno”), sin debates interparlamentarios y con interpretaciones que perturban el accionar del poder judicial. Hasta el extra-poder resulta parcial a todas luces - el Ministerio Público- generando una división entre los antiguos jueces/fiscales, tildados de “corpo” y los adictos expresos al gobierno, más allá de quien tenga “verdad”. Sintéticamente, podríamos ilustrar con lo siguiente: el Presidente de la Suprema Corte, expresa que el “poder judicial constitucionalmente debe limitar los excesos de los otros poderes”. Días después el Poder Ejecutivo Nacional, rebatiendo tal observación: “mi único límite es el pueblo”.

 

Obviamente siendo un lego a nivel jurídico, tengo una concepción sistémica razonable, que permite una visión global de la República Democrática Representativa y Federal, que puede contener errores jurídicos pero difícilmente sistémicos. O muy osados para el presente. En fin, que pueda al menos servir de base para otros trabajos, por supuesto interdisciplinarios.

 

 

 

Título II

 

República Democrática:

Una lectura acorde al siglo 21

1.       INTRODUCCIÓN

         2.    REPÚBLICA DEMOCRÁTICA ( descripción ilustrativa y comentarios)    

         3.     UNA LECTURA RACIONAL DE LA REPRESENTATIVIDAD

                3.1  Consideraciones

                3.2   Representatividad de las sociedades

                3.3  Observaciones respecto a quienes deben ser idóneos

                3.4  Falso dilema: técnicos o políticos

                3.5  El Contexto Social de una república democrática

         4.           Esquema de una República Democrática actualizada. Definiciones de cada uno de sus componentes.
       
               4.1        Esquema:

               4.2   Consejo Consultivo Económico y Social ( CCEYS)

               4.3  Poder Ejecutivo Nacional

             4.4  Poder Legislativo Nacional       

            4.4.1 Algunas observaciones complementarias

            4.4.2 Consultas populares

 

   4.5    Poder Judicial  

            5.        LOS PARTIDOS POLÍTICOS    

            6.          OTROS CONSIDERANDOS

                      6.1  Un Estado productivo

                  6.2  El acto electoral

                   6.3 Segmentación del padrón respectivo

                  6.4 Un Sistema Federal

                  6.5 La alternancia de los gobiernos

            7.         EDUCACIÓN REPUBLICANA

                 7.1  La formación educativa

            8.   Bibliografía del autor

 

      

         1.  INTRODUCCIÓN

             Cualquier proyecto – aun este punto II del ensayo, en sí un breve bosquejo- requiere para su correcta formulación de tres factores: Que se pretende obtener, Como se logra tal pretensión y Quienes lo implementaran. Tales factores deben estar integrados para la consistencia y congruencia del proyecto.

            El Que a esta altura de la experiencia humana y teniendo en cuenta un grado de cordura razonable, resulta controversial en cuanto a los medios no para los fines. Todo gobierno manifiesta que pretende mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos, utilizando los recursos que estime corresponder, más allá de lograrlo o no. "No importa que el gato sea blanco o negro; mientras pueda cazar ratones, es un buen gato" Dèng Xiǎopíng (líder comunista chino, propulsor de la economía de mercado imperante en su país al presente).

            En cuanto al Como, hasta hoy no hemos hallado modelos de gobierno que superen al de una república democrática. Evidentemente las falencias expuestas mundialmente en su instrumentación no lo eliminan como alternativa, ya que pueden ser superadas con otras formas de implementación que la tornen productiva para alcanzar el objetivo deseado: mejorar la calidad de vida humana. Tal aseveración, relativa a lograr otras formas, es el intento a bosquejar en este estudio. Asimismo intentar develar las causas que generan los fracasos, demasiado frecuentes…

            El Quienes será el tema controversial de este ensayo. A esta altura del conocimiento, ya aludimos a las carencias de instrumentos que nos permita medir fehacientemente el nivel de capacidad de los humanos, como sí nuestra altura o peso. Nos debemos limitar a su producción, factor restrictivo dado que debe adecuárselo a un contexto y garantizar su sustentabilidad en el tiempo; ergo, no siempre factible de evaluar en su coyuntura. Estimo que aunque no haya instrumentos fehacientes, hay niveles superiores de inteligencia adaptativa, verificable por conductas inteligentes y equilibradas emocionalmente en sujetos que han experimentado un alto training en su metier, permitiendo tal proceso acceder a una generalización de los recursos disponibles, logrando los mayores niveles de performance (ver título I punto 4.4.1)

            Sería inocente pensar que solo con “iluminados” avanzaríamos hacia una mejor calidad de vida. Estos sujetos deben ser demandados por los ciudadanos, los cuales delegaran el poder de su representación, pero también serán su sustento, o destitución si así no cumplieran adecuadamente el ejercicio de sus responsabilidades. Es decir aquellos – los representantes apropiados- serán una parte del todo. En fin, una estructuración jerárquico-consensuada cuyo nivel superior dependa del nivel inmediato inferior, y así sucesivamente… según lo ya expuesto en el punto 6.2 del título I.

            Si tomáramos lo propugnado en el texto del presente ensayo, sería una mera hipótesis, buena o mala, sino se confrontara / internalizara en la sociedad. Apelar a la instalación del conocimiento, a través de quienes poseen las mayores capacidades para representarnos y guiarnos a un futuro mejor. Este será un proceso que demandará un periodo extenso e iniciado en todos los estamentos de enseñanza. En fin, simplemente el tan instado y ocasionalmente cumplido: “EDUCAR AL SOBERANO”, única forma del progreso…

          Ha sido suficientemente probado que los votantes elijen a sus candidatos como un acto emocional, alejado del razonamiento. Esto valido para muchísimos aspectos trascendentes de nuestra vida (económicas, salud, afectivas, etc.). Recalquemos que toda especie requiere de medidas de seguridad para subsistir en el tiempo. Los humanos, dotados de la posibilidad de “razonar”, aunque no sea nuestra forma habitual de proceder, nos podemos confrontar con la posibilidad de la estructuración lógica, ante la presencia de nuestras emociones que constituyen nuestro sustrato y bagaje ancestral. Consecuentemente, requieren que tales medidas de seguridad resulten conceptuales y que las mismas exijan una asimilación progresiva, tanto en su noción como en su implementación, generación tras generación.

            ¿Será el huevo o la gallina? ¿Esperaremos al futuro para que la evolución de la educación genere dirigentes que nos representen apropiadamente?, o de impulsar al presente desde la política – con representantes idóneos- una revolución educativa, aun considerando las deficiencias que conllevaría tal intento. El futuro se construye de las decisiones del presente, y vale la pena por nuestros descendientes… 

        

            2. REPÚBLICA DEMOCRÁTICA: (descripción ilustrativa / comentarios)


            En democracia lo esencial es que la soberanía sea ejercida por el pueblo a través de sus representantes. Elegidos éstos periódicamente, ajustado a las normativas respectivas, locales y/o nacionales, y contabilizando “un voto” igual a “un ciudadano”, sea el sistema electoral directo o indirecto. La representación directa del pueblo deliberando es prácticamente imposible en los volúmenes de habitantes aglomerados en pueblos o ciudades actuales, restringiéndose su participación a través del voto periódico, siempre que se elija representantes, o plebiscite temas de interés general. lo es en formas restringidas, como ser audiencias, asambleas, y cualquier otra forma que el número de involucrados fuere acotado.  En fin, es un concepto que se ha internalizado como cuantitativo, ya que es determinado el resultado por su número, que responde a las mayorías simples y/o preestablecidas.

            Convengamos que la utilidad social de la democracia es una garantía también denominada antídoto- contra las dictaduras por siempre existentes. Aunque ello dependerá de otros factores, que pueden bastardear tal finalidad. Asimismo no garantiza la “razonabilidad” de la elección ejercida a través del voto. Lamentablemente en la historia humana han operado artilugios / chicanas/ manipulaciones instrumentadas por dirigentes políticos y sociales; tales distorsiones han perturbado el contexto general, cuyo costo finalmente pagan los propios ciudadanos, que ungieron con su voto – directo o indirecto- a funcionarios electos y/o normativas alejadas del espíritu democrático anhelado socialmente. Intencional o no, poco importa… tan solo importa el padecimiento sufrido por los pueblos: guerras, tiranías, populismos exacerbados, fraudes, genocidios, etc., etc., …

            Un balance de la historia humana al presente nos indica que la democracia en sí misma ha sido ejercida pobremente, dado que requiere – para su efectiva consolidación- ser consustanciada con los principios galos: la libertad de opinar, sin restricciones cualesquiera fuere el medio; de transitar espacios comunes; la igualdad ante la ley y de oportunidades, fuere cual fuere su identidad personal. Libertad e Igualdad responden a lo individual, que como hemos descripto precedentemente han sido vulnerados constantemente a lo largo de la historia, sin discriminación de ninguna naturaleza (país, sexo, raza, religión, ricos, pobres, extranjeros, nativos, etc.…). Nos resta Fraternidad – creo que hoy, freudianamente- sería más adecuado reemplazar tal principio por el de Solidaridad, que incluye aquél quitándole las connotaciones de rivalidad psicoanalíticas. Tales conceptos – lejos de aplicarse taxativamente en cualquier sociedad, aun las más avanzadas- conforman la seguridad de la especie humana y a su consolidación debemos dirigirnos.

            Obviamente para que la democracia sea realmente efectiva para los individuos– como lo describimos precedentemente- requiere de un sistema de gobierno apropiado. Hasta el presente– en los países presuntamente civilizados- el sistema predominante es el denominado republicano. El mismo implica un marco legal, por lo general una constitución como ley fundamental y la división del poder entre un ejecutivo , a cargo prioritariamente de la gestión gubernamental ; un parlamento que dicta el marco regulatorio vía leyes, siempre acorde a su ley madre; y un sistema de justicia que aplica y dirime sobre las mismas; tales poderes deben ser independientes entre sí, condición sine qua non del sistema a los efectos de garantizar el equilibrio entre los mismos, a los efectos que no perjudique al soberano. Evidentemente estamos lejos, muy lejos, de que tal combinación – democracia y república- satisfaga las necesidades de sus respectivos pueblos, cualquiera sea la sociedad (desarrolladas, en desarrollo o emergentes que han adoptado tal paradigma). Muchos intelectuales estiman que aún no contamos con las herramientas sociales que puedan conjugar el espíritu democrático galo con una forma de gobierno. El sistema político vigente no lo ha logrado, ya que bastardea constantemente la república. Tanto en quienes se ajustan férreamente a la independencia de los poderes, sin una articulación racional entre los mismos; los que solo aparentan ser independientes, y quienes lo soslayan abiertamente acorde a sus intereses partidarios/ideológicos, afectando la calidad de vida de sus habitantes.

            Igualmente, convengamos, que el concepto de democracia en sí misma, vinculado a lo cuantitativo ha sido internalizado en los individuos, aun poseyendo un nivel educativo básico. En la cotidianidad, en sociedades - fuere cual fuere su nivel de desarrollo y volumen- cuando se toman decisiones por unos pocos, afectando a las mayorías excluidas, se percibe a nivel piel por los miembros de la sociedad respectiva/ relegada. Tal arbitraria exclusión es vista socialmente como antidemocrática e irritante, independientemente de las consecuencias que genere.  Cruenta o no, seguramente no habrá olvido para tal proceder (queda registrada en la memoria colectiva, prevaleciendo lo emocional sobre la información respectiva).

            Todo lo expuesto precedentemente no es más que una somera delineación del estado actual de nuestras sociedades civilizadas, nada novedoso, solo descriptivo. Pero es un problema que requiere solución/explicitación y debemos buscarla aunque los aportes sean mínimos o insuficientes. En el título I, he expuesto un modelo de matriz social que conjugue la solidaridad con la idoneidad, incluyendo los principios de igualdad y libertad (emergentes de la revolución francesa de 1789), como el sistema republicano democrático. Adhiero a éste, pero creo que república y democracia no están reformulados acordes al siglo 21. Tal reformulación debe reorientarse a considerar la representatividad del soberano. Es decir, los parámetros que deben considerarse al elegir a los dirigentes con responsabilidad social y al ejercicio de su poder, según lo expuesto en el presente ensayo (punto 4.4.1 del título I ).

         

            3.   UNA LECTURA RACIONAL DE LA REPRESENTATIVIDAD

          3.1  Consideraciones:

        
         Una revista nativa relataba las funestas experiencias de una familia ucraniana en la Argentina (cuyos miembros desconocían el idioma español a su ingreso), que habían emigrado luego de la caída del muro de Berlín y el consecuente desmembramiento de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). El padre, médico ex-director de un hospital en Kiev, debía trabajar en nuestro país como paramédico en una prepaga. Resultaba racional que el idioma le impedía ejercer su profesión y menos lograr que pudiera revalidar su título médico ante la facultad de medicina local. Estime que con lograr la adecuación idiomática podría volver a ejercer su metier sin inconvenientes, cumpliendo requisitos locales que validaran su profesión… NO. Se le exigió cumplir todo el recorrido educativo nativo: primaria, secundaria y universitaria… ( un chiste de mal gusto).

            Pensaba si por alguna razón, alguno de los integrantes o redactores de las normativas nativas que le impedían actuar como médico, en un viaje por la otrora URSS, hubiesen tenido un problema imprevisto de salud, debiendo recurrir al hospital que el profesional ucraniano trabajaba, le hubiesen exigido que hablara castellano y si estaba habilitado para intervenir a un argentino en su dolencia ( otro chiste).

             Ni hablemos cuando se migra temporariamente a otros países, como ser Argentina, que tiene servicios privados y públicos de calidad en muchas especialidades (oncología, odontología, estética, etc.) o hacia Cuba por servicios de asistencia personalizada en traumatología, a un costo irrisorio comparativo a países del primer mundo. A ningún extranjero se le ocurriría pedirle que hable su idioma y si su título esta revalidado en su país de origen. Es decir, priva la idoneidad sobre el espacio.

            ¡ Tiene algún sentido mantener el criterio de territorialidad o las autosubjetividades inherentes a los procesos de selección de nuestros representantes políticos, frente a la trascendencia de la idoneidad en el ejercicio de sus funciones gubernamentales¡ Alguno podrá decir que ello no garantiza transparencia en el ejercicio de sus  funciones políticas respectivas. Por supuesto, pero el accionar en equipos -disciplinarios e interdisciplinarios- genera una garantía de autocontrol grupal de los miembros de los mismos (única forma de gestionar eficientemente). Más aún quienes deben asumir responsabilidades sociales de alto rango, de un nivel intelectual superior al medio, abona la imposibilidad de la asociación ilícita, dado que advierten la gravedad penal que ello involucra). Resulta incomprensible a esta altura del desarrollo humano que las conducciones trascendentes sean depositadas en una sola persona, válido para cualquier tipo de organización social o política ¡Cuantos horrores se han cometido por dejar en manos de un sujeto las decisiones que competen a conjuntos o multitudes ¡ Peor aún cuanto se han  ocultado ( los yerros) para no aceptar las consecuencias de los mandantes de ese unipersonal ¡  Esto vale para las organizaciones privadas, civiles y públicas. El accionar en equipo garantiza el mayor grado de certeza en las decisiones. La subjetividad es inherente al individuo, el equipo nos acerca a la objetividad posible. Estimo que la conducción estratégica debe ser un órgano colectivo, cuyos miembros deben tener un nivel intelectual superior a la media y un nivel emocional equilibrado. Tal experiencia, infrecuente en general (menos aún el ámbito público), involucra una sinergia emergente de miembros cuyo capacidad de abstracción, globalización y sistematización (léase en términos de Robert Reich: Analista de símbolos) ponderará la calidad de las operaciones a su cargo, como la toma de decisiones en su justo momento. Conceptos del presente párrafo ya expuestos más detalladamente en el título I, punto 6.2 del presente ensayo.

           

            3.2   Representatividad de las sociedades:

            Podría afirmarse con seguridad que los modelos de representación política distrital, basados tanto en la proporcionalidad de votos, como en forma directa del mismo han sido de una efectividad generalmente pobre, con la excepción de aquellos representantes que tenían valores positivos ( tal excepción no hace a la regla). Si transitamos la era del conocimiento no sería más razonable que las sociedades estén representadas por sus mejores hombres y no por las subjetividades relatadas precedentemente en este ensayo, tanto a la elección que propugnan los partidos políticos actuales como los asesores nombrados por los políticos, que no satisfacen apropiadamente las demandas sociales que les competen. Asimismo la idoneidad prevalece sobre el espacio. Mantener tal esquema selectivo territorial nos ha conducido a que los políticos sean denostados en la mayoría del planeta. Deberíamos adicionar a lo expuesto en el punto precedente, que las personas que han logrado un nivel de idoneidad superior – que incluye un equilibrio emocional- implica tener responsabilidad social, dedicación y fundamentalmente ser gente de bien ( definida tal cualidad por los otros). Aunque al propugnar el trabajo en equipo, éste generará un marco de contención a los posibles desvíos de conducta, según aludimos precedentemente.

            Solucionaríamos también un problema grave que se produce en la carrera de un político, cuyo perfil es generalmente difuso, aunque sea un profesional, dado que al no estar actualizado en su actividad pierde posibilidades con sus pares. Muchas veces son utilizados por empresas en sus directorios como lobista para “interceder” positivamente para la organización que lo contrata, seguramente no para la sociedad que otrora representaba. Como tales posibilidades no son para todos, otros tratan de perpetuarse en cargos públicos para su sustento personal, hasta llegar a una edad que puede jubilarse preferencialmente. O, de mayor gravedad incurrir en “negociados públicos”, para asegurar su ulterior sustento.

            Si se opta socialmente por sujetos que poseen una idoneidad acorde al cargo a desempeñar, fundamentalmente en el electivo, con un mandato limitado, se mantendrá actualizado en su carrera al interrelacionarse tanto con pares de similar nivel como de otras actividades profesionales, resultando productivo para su bagaje personal, ampliando tanto sus conocimientos particulares como los generales. Tal carrera pública será útil al reintegrarse a la actividad privada, tanto por su enriquecimiento personal profesional, como actuar de lobista pero en un sentido positivo. Resulta importante en nuestra vida haber estado de los dos lados del mostrador. Sin excluir que pueda volver al ámbito público como un asesor correctamente posicionado u obtener un cargo gubernamental, según el tipo de personalidad que le atañe. Hay gente que puede sentirse más identificada con un accionar social y otras en la esfera privada compitiendo en el mercado. Obviamente, reitero, dependerá de su perfil personal (hay de todo en la viña del Señor…)

            Aludíamos anteriormente en los puntos respectivos, que lamentablemente no existen instrumentos confiables para medir la idoneidad, debiéndonos remitir a lo producido por el sujeto en su trayectoria social. Aunque imperfecto, es factible de lograr a través de Cámaras empresariales, Centros de investigación, Asociaciones civiles, etc. que puedan designar sujetos que hayan denotado idoneidad en su accionar respectivo, acorde al cargo electivo respectivo. A su vez sometidos a audiencias públicas convergiendo quienes lo avalen en su conducta profesional y humana como sus detractores. Así obtendríamos profesionales que nos representarían apropiadamente en el desempeño de sus funciones, acorde a las demandadas por el sistema republicano. Asimismo deben ser ratificados por los partidos políticos, ONG, otras organizaciones civiles conexas a su futuro metier, limitando las posibilidades de error en la elección. Obviamente habrá fallidas elecciones, pero ello nos permitirá mejorar los mecanismos de selección que hemos propiciado desde esta propuesta inicial. Lo que sí es seguro, que serán mejores que los representantes actuales…

         

              3.3 Observaciones respecto a quienes deben ser idóneos:

            - El mayor nivel de los sujetos que pueden analizar símbolos, estaría dado por aquellos que comprenden que insoslayablemente tienen que poner ese don al servicio de su comunidad. Esto implica incursionar en la política, directa o indirectamente, que es el único medio para lograr resultados positivos que redunden en el bien social del cual son parte indivisible. Que los beneficios que obtengan serán por añadidura, siendo reconocidos por la sociedad.

          -  Que tiene que tener conciencia que es aquello que lo diferencia de los sujetos de un nivel inferior a sus cualidades. Esto le permitirá dirimir con claridad las discrepancias que emerjan en su ejercicio gubernamental. Asimismo, tal conciencia le permite evaluar que su mayor capital es el conocimiento obtenido, el cual lo acompañara en su vida útil como profesional, garantizando su sustento. Ergo, rifar el mismo por money – léase corromperse- será un error que seguramente no cometerá, dado lo visible de tal proceder, del cual difícilmente se vuelva…

         -  Un analista de símbolos o un comprensor – en mis términos- que capta la relación del todo con las partes, tiene que saber que el poder que ostenta esta delegado por sus subordinados (desde un ayudante jerarquizado hasta cualquier ciudadano, ambos con igual equivalencia). Tal afirmación podríamos compararla a qué pensaría el corazón si el cerebro se auto-designara rey del cuerpo humano; se reiría tanto como el hígado, el páncreas, o cualquier otro órgano del cuerpo. Este actúa como un sistema que exige complementación entre las partes para la subsistencia saludable del mismo. Asimismo, una organización social debe estructurarse jerárquica y consensuadamente. Es decir, que el poder de representación deviene de las bases que los sustenta y les da su sentido a tal representación, conformando un todo interrelacionado, eliminando la creencia que la suma de la partes es igual al todo (tan común en el Estado, para su/nuestra desgracia).

           

            3.4 Falso dilema: técnicos o políticos:

            Por siempre se ha discutido – y ya lo hemos referido precedentemente- si los políticos deben ser técnicos, que teóricamente nos remitirá a una mayor productividad en los asuntos de estado, o políticos dado hay temas que requieren una cosmovisión de mayor amplitud que sobrepasa a una visión tecnicista… Pero la historia es cruel y nos muestra tanto a técnicos como políticos fracasando, no importando el orden : políticos consultando a técnicos o viceversa. Esto incluye a los empresarios exitosos que difícilmente puedan leer la estructuración social igualmente a la del mercado, aun siendo su mismo ámbito. Siempre falta algo…

            En el caso de los sujetos que propugnamos, aludíamos a la capacidad de generalización del uso de los recursos técnicos, físicos y humanos, que les permite una lectura de las demandas ciudadanas. Insoslayablemente para adquirir estas cualidades genéricas, requieren haber transitado por un conocimiento técnico específico profundo, que al poseer las capacidades de abstracción, globalización y sistematización les permitirá pasar a ese salto cualitativo que los define como analista de símbolos.

            Esto disuelve la disyuntiva entre técnico o político dado que para tener las capacidades intelectuales descriptas precedentemente, requiere previamente su ejercitación. Ésta generará en el transcurso del training los respectivos insights, que se alumbraran/conformaran temporalmente – que incluye su evolución personal- el pensamiento genérico sobre el conocimiento humano. A esta altura de la historia (y del conocimiento), podríamos definir que tales dones se ejercitan no se aprenden. Evidentemente prevalece el don y su ejercitación plena, sobre la educación. Ésta cuando mayor sea su nivel, redundará positivamente, amplificando tales virtudes.

        3.5  El Contexto Social de una república democrática.

            Podríamos inferir que la selección de los representantes idóneos aludidos, dependerá exclusivamente de un contexto social que lo demande y exija. Sin educación de calidad a nivel masivo jamás se llegara a ello. Los que pretendemos ser intelectuales debemos asumir un compromiso para que la sociedad debata que nuestros descendientes adquieran un nivel de conocimiento tal, que le resulte inadmisible que quienes los representen gubernamentalmente no sean idóneos en el cargo respectivo. Ello implica que emerja previamente una clase dirigente que conduzca a su nación hacia tal destino. Lejos, muy lejos de los actuales. Asimismo un nivel de consustanciación de los mismos en tal proyecto, con una premisa africana, anónima y genial: siempre con los pies en la tierra, sin dejar de mirar por un instante a las estrellas”… Pusilánimes, fuera…

            Asimismo, debemos reformular los conceptos actuales de república transformándolo en un sistema interactuante, lo cual podría incorporar otros niveles institucionales que no distorsionen el concepto e integren a la comunidad respectiva con sus representantes. Que los poderes resulten independientes no implica que no actúen articuladamente, sin colisionar ni interferir entre ellos.

 

      4.  Esquema de una República Democrática actualizada. Definiciones de cada uno de sus componentes.

               

         4.1     Esquema: ( clic aquí otros navegadores)

                          

  

            4.2   Consejo Consultivo Económico y Social ( CCEYS)

       Tanto el Poder Ejecutivo como el Parlamento, tienen definidas esencialmente su labor: gestionar y legislar respectivamente. Dado que sus miembros son elegidos por el pueblo y territorialmente, son sus verdaderos representantes. La experiencia cotidiana nos muestra que tal representación no es la más adecuada, atento a que deben lidiar muchísimas veces con sus postulaciones religiosas, personales, del partido que representan o de la región que les dio su mandato. Esto se denota cuando exponen comentarios sobre determinadas acciones que muchas veces confrontan con sectores poblaciones, ya sean minoritarios o mayoritarios. Estimo que debería diferenciarse su labor de gestión o legislación, del carácter representativo del pueblo.

            Al respecto emerge la consideración de este Consejo, el cual su misión esencial es transmitir la voluntad popular en todos los estamentos económicos y sociales. Un órgano consultivo que no puede ser soslayado por el criterio de un partido gobernante, o personalismos. Su constitución apunta a representantes transitorios de los sectores preponderantes de la sociedad respectiva: gremial, industrial, comercial, académicos, derechos humanos, deportivo, etnias, periodismo gráfico/digital, etc., etc.,. Estamos hablando de un número considerable de sujetos que representen a la sociedad misma, logrando un mayor nivel de transmisión hacia la ciudadanía en sus respectivas actividades. Tómenos un ejemplo: el representante gremial sería el secretario general de las confederaciones generales, o quien se designe por ellas. Tendríamos un sujeto o varios que deberán consultar con sus bases y a su vez con sus pares, tanto de igual metier como otros miembros del consejo de ámbito diferente, conexo o no. Es decir ampliamos la base de consulta evitando restringir las opiniones personales, extendiéndolas, garantizando un mayor ponderación del sentir ciudadano, tanto cualitativa como cuantitativamente.

            Cada acto trascedente del Poder Ejecutivo o Parlamentario, debe ser remitido a este Consejo el cual a su vez retransmitirá a sus bases, quienes generaran los aportes que consideren necesarios. La tecnología actual nos permite conectarnos inmediatamente, más aún generando una intranet con los miembros del Consejo, el cual deberá dictaminar su opinión en un documento que será público. La idea sería la de consensuar hasta la votación por mayoría simple, o calificada, si fuera del mayor nivel a definir.

            El carácter público de su opinión, de ser contraria a la remitida por el poder originante, deberá ser debatida/confrontada social y mediáticamente, hasta llegar en caso de discrepancias a plebiscitarlo. Pero esto no es el objetivo, sino lograr un consenso que nos ayude a integrar: según el diccionario, aunar, fusionar dos o más conceptos/corrientes, divergentes entre sí, en una sola que las sintetice. Destaquemos que su interacción de integración no solo será interna, sino con los otros poderes.

 

            Los representantes elegidos por las diversas entidades civiles, estarán sujetos a objeción por la ciudadanía en Audiencias Públicas. Se podrá objetar que pueden resultar un fiasco, pero eso dependerá de su accionar y la elección de la entidad que emerja, aspirando una madurez social de las mismas (léase mejor calidad de sus dirigentes). Además su carácter transitorio/impugnable por siempre. Asimismo no podrá tener vinculaciones con el Estado en forma personal ni societaria. Si será honorario o no, es un dilema. Estimo que el interés de las distintas entidades que conformen el Consejo hará que se seleccionen hombres idóneos – es decir consultores consustanciados- y que su labor le redundará profesionalmente. Elementalmente se deberán reconocer gastos incurridos (gratis seguramente será más caro, controlados por la Auditoria General de la Nación). La intranet aludida eliminará la generación de un elefante público, restringiéndose su accionar a los despachos institucionales que representan respectivamente.

 

           4.3 Poder Ejecutivo Nacional

            Convengamos que el mayor nivel de conducción estratégica de un país es el PEN, sea un primer ministro o un Presidente. No creo necesario extenderse en el vicepresidente, dado que han sido considerados, general y equívocamente como aliados traccionadores de votos, de un nivel supuestamente inferior a su superior… (cuantos países hemos pagado por tal subestimación)

            Es insoslayable conformar equipos para la conducción, más aún en la estratégica, en la cual requiérese que la misma sea multidisciplinaria, en virtud de la vasta complejidad que involucra los intereses de una Nación. Diríamos un gabinete como los actuales, cuyos miembros – en general denominados ministros- tienen a su cargo áreas de interés general para la ciudadanía ( salud, educación, seguridad, economía,  trabajo, justicia, etc.), siempre subordinados al Presidente o Primer ministro que los designó. Generalmente ante situaciones críticas se los utiliza como fusibles para prevenir la figura del elegido, debiendo dejar su cargo, muchísimas veces sin razón, o demasiada, por su impericia. También sus designaciones tanto pueden obedecer a su alto conocimiento en el campo que asume, sea partidario o extrapartidario, como a preacuerdos electorales de alguna fracción partidaria o cualesquiera fuere su origen. Ninguno garantiza que su idoneidad lo respalde en su accionar, dado que en definitiva será quien preside el que tome las decisiones finales.

            Que nos dice esto: que un equipo así rara vez funcione adecuadamente. Recelos entre ellos, internas partidarias, sumisión, altanería, personalismos, etc., etc., conductas que enturbian el proceso de gestión que pagamos cotidianamente los ciudadanos. Un equipo debe ser de pares a los efectos de sostener sus posiciones en los temas de debate, sin ser menoscabado por la posición asimétrica con el premier/presidente. Actualmente, al ser designados, no electos, estos miembros en muchísimas oportunidades optan por el silencio como resguardo a su cargo, ya que apoyar a otro ministro contradiciendo al superior electo, implicaría su renuncia y perder sus privilegios/objetivos positivos o espurios. En definitiva, generalmente pagamos los ciudadanos.

            Ya aludimos lo cruento que ha sido en la historia humana dejar en manos de una persona las decisiones del conjunto, más allá del nivel intelectual del sujeto. La desestimación de yerros de parte del partido gobernante(s), del delfín puesto a cargo, dado que de aceptarlos, se verían involucrados/inculpados. Este mecanismo de proteger a quien nominamos, como minimizar/racionalizar los yerros acontecidos, evitando involucrase en el fracaso, es viable en cualquier organización social (léase privada o pública). Ciudadanos y accionistas han pagado - sin muchas veces enterarse- de sucesos que de ser publico eyectarían a las nubes al responsable (humanos somos)…

            Es hora, por lo menos en la esfera pública, de establecer que las conducciones ejecutivas estratégicas sean colectivas, conformando equipos multidisciplinarios cuyos miembros respondan a los amplios intereses nacionales. Elementalmente estos miembros deben tener las cualidades descriptas precedentemente: formación técnica afín al área que le compete y capacidad de generalizar, equilibrio emocional, según todo lo expuesto en los puntos referidos, al aludir a quienes deben ser los representantes del pueblo soberano. Un equipo de tal característica posee dos virtudes, sumamente escasas al presente: tienen un objetivo univoco, nada más que de mejorar la calidad de los ciudadanos de la comunidad respectiva, y el de generar una sinergia potentísima en virtud de la calidad de los miembros intervinientes, redundando en una toma de decisiones en tiempo y forma, suprimir burocracia, etc. Además, reitero, que sujetos de tal nivel comprenderán el peligro de la asociación ilícita- parcial o total- restringiendo el nivel de corrupción asiduo en los cargos de gobierno.

            Dado que en este poder prevalece la gestión, resulta indispensable contar con las herramientas adecuadas. Es necesario generar una estructuración administrativa profesional de la mayor calidad posible, que provea al Ejecutivo en los múltiples aspectos involucrados en su tarea. Suelo ejemplificar que cada ministerio/secretaria está estructurado como esas esferas espejadas, compuesta por cientos o miles de cuadraditos, representando cada una de ellas a una unidad de gestión administrativa de su especialidad. Generalmente nominadas direcciones en sus diversos niveles de importancia (Nacionales, Generales y de Área), cuyo accionar productivo determinará la calidad de gestión. Ergo, resulta indiscutible que tales cargos deben ser asignados por concursos públicos abiertos, insospechados de padrinazgos políticos circunstanciales, revalidados en el tiempo.

             Asimismo, requiérese de Organismos Expertos (autárquicos, incluyéndose presupuesto propio pautado y controlado externamente) que satisfagan la información técnica necesaria, en virtud de la calidad profesional que debe exigirse a los integrantes de los mismos. En otras palabras, que no dependan del partido gobernante de turno, sino al propio Estado. Obviamente si el Poder Ejecutivo observa con fundamentos fallas técnicas podrá remover/reformular a los mismos, con intervención extra-poder para evitar distorsiones políticas tan frecuentes (p.e. Auditoria parlamentaria). Asimismo tales organismos (estadísticas, tecnología industrial / agronómica, hídricos, marítimos, control monetario, etc., etc.,…), serán los que deban controlar a sus mandantes cuando estos distorsionen – sin fundamentos- las peticiones sociales que le dieron origen, recurriendo ante tal distorsión a otro poder. Un doble control mutuo, del gobierno sobre el estado y viceversa, un reaseguro de posibles falencias.    

            Estimo que un partido político de envergadura puede generar un equipo como el expuesto, partidario o extra-partidario, definiendo mínimamente su adhesión al sistema republicano y un programa de gobierno que se ajuste a la realidad imperante. La ciudadanía deberá decidir, entre los partidos y sus equipos, que se postulen cual es el que satisface sus demandas y los mandatos constitucionales respectivos.

       

         4.4  Poder Legislativo Nacional

La diversidad de la constitución parlamentaria, emergente del acto eleccionario y proporcional al territorio pertinente, genera un variopinto profesional, religiones, etnias, sectores productivos, sexo, etc. que daría un supuesto aval de las variadas leyes que le competen sancionar. La realidad así no lo indica, pues quien tenga una especialidad técnica y haya tenido que lidiar con la aplicación de leyes afines a su metier, sabe que las mismas adolecen de fallas mínimas hasta grosas.

Los legisladores están al corriente de estas deficiencias y como cobertura aluden a que la política es el arte de lo posible (las leyes son siempre rectificables). Evidentemente existen otras razones que se interrelacionan, superando a tan burdas simplificaciones: el deficiente nivel técnico-informativo del Congreso y la calidad de nuestros legisladores.

Una ley se estructura básicamente de la siguiente forma: el objetivo perseguido, la información técnico-legal respectiva y el texto final (síntesis de ambos). La calidad informativa es fundamental, dado que ella incidirá directamente, positiva o negativamente. Ni hablemos de las limitaciones del lenguaje escrito, que aunadas a las deficiencias informativas, muchas veces terminan siendo distorsionadas en sus objetivos, vía dictámenes jurídicos - interpretaciones- que cuelan intereses contrarios al espíritu legal. O inadecuadas instrumentaciones originadas en la misma ley, o en su reglamentación por el PEN, que en diversas situaciones contrarían abiertamente a la misma, intencionalmente o no.

Asimismo el asesoramiento inapropiado es uno de los factores incidentes en la calidad informativa. Consideremos que los asesores legislativos, tanto lo pueden ser por sus conocimientos como por compensación de favores recibidos. O lo que es peor, dado que el que los contrata poco sabe del tema, da igual el nivel del mismo. Si no median razones "políticas", no hay duda en vincular el nivel del asesor con el del asesorado.

Coherentemente con lo expuesto con la conformación del PEN, deberíamos conformar un parlamento que responda concomitantemente a los ministerios designados en aquel, con la calidad de sujetos aludidas en el presente ensayo. Así tendríamos un tándem profesional entre ambos poderes, que garantizará una legislación adecuada, sumando al Consejo propugnado al cual deberá remitirse cualquier proyecto de ley, dado su carácter consultivo, como a los partidos políticos existentes. Sin excluir – inexcusablemente- a quienes estén involucrados en la temática respectiva a la normativa. Es decir a quienes intervengan en el teatro de operaciones reales, prescindiendo de los “asesores” (aludidos en este texto). Podríamos afirmar que tal forma de consulta aludido, nos permitirá reducir el número de los miembros de las respectivas comisiones parlamentarias y su staff (generalmente, en igualdad de correlación con los ministerios), al reducir personal asesor permanente y la cantidad de comisiones que se reparten entre los partidos del espectro político, y los intereses a que responden (léase asignación de fondos a cada comisión de dudoso control en los gastos incurridos).

Queda en duda el sentido de la existencia del sistema bicameral. Estimo que dada la tecnología de imágenes a distancia podría permitir la creación de una cámara transitoria, compuesta por los representantes apropiados del Poder Ejecutivo respectivo (léase idóneos en la materia involucrada) de los estados o provincias       ( con extensión al conjunto social respectivo), que podrán actuar como cámara objetante de los proyectos de ley a sancionar, con poder de restricción del gobernador respectivo si se sienten afectadas. Tal restricción deberá ser subsanada de ser válida tal objeción.

En fin, dado la definición – expuesta precedentemente- de la construcción de una ley, al obtener un tratamiento por personal idóneo (política y técnica, interna y externa), evaluado por el Consejo Consultivo, los partidos políticos y las gobernaciones respectivas, resultando que su sanción implique el consenso social adecuado. Simplemente: transparencia e idoneidad en el ejercicio del mandato social respectivo.

4.4.1 Algunas observaciones complementarias:

·       Cada uno de los proyectos de ley, fuere cual fuere su origen, deben ser remitidos a la comisión parlamentaria respectiva, y de esta a todas las otras, como al Consejo Consultivo a los efectos de tomar conocimiento, efectuar aportes y observaciones si así lo creyere ( personalmente o por escrito).

 

·       Tal proceso interactuante eliminaría ese espanto oratorio del proceso parlamentario, que más que un público necesitaría un espejo... y auditorios-cama. Otrora los oligarquías enviaban al Congreso a sus mejores oradores (generalmente profesionales), utilizando tal brillante oratoria como fuente de inhibición /persuasión a otros legisladores menos afortunados en su fase discursiva. Por entonces, se asociaba el mayor nivel verbal como el correlato de un mayor desarrollo lógico. El tiempo demostró que nada de eso era cierto, científicamente y fácticamente comprobado: en nuestro parlamento el mejor orador hasta el presente fue un sindicalista ferroviario, sin garantizar que sus palabras eran la verdad revelada. Simplemente, excelentemente pronunciadas…

 

·       Otro aspecto a revisar sería la reglamentación de las leyes por el PEN, la cual tendría que ser realizada - sólo por coherencia- por la comisión que generó el anteproyecto, consultando previamente al respectivo ministerio. Posteriormente el PEN vetará o no conjuntamente ley-reglamento. Es un factor de manipulación/distorsión, intencional o no y peor aún, diferido en el tiempo (existen leyes jamás reglamentadas) y no controlado eficazmente por el parlamento. No puedo generalizar, pero es factible en estas pampas…

 

·       La constitución de comisiones por expertos, avaladas por organizaciones (políticas, ONG, sociales, civiles) por su propia idoneidad en el metier respectivo, descarta el dilema por siempre existente – más en países como el nuestro- si el cargo legislativo corresponde al congresista o al partido que lo designo para ser votado. Hay nativamente tantos mini y unibloques – léase disidentes pos electoral- que da vergüenza ajena…

 

4.4.2  Consultas populares

 

El nivel de la tecnología alcanzado, permitiría recurrir con mayor asiduidad a las consultas populares. Temas, como en su oportunidad se trató el divorcio, no pueden estar en manos de legisladores y sus opiniones personales: "Creo en la familia", "No creo en la familia como antaño...", o "Mi religión me lo prohíbe", etc. Opciones personales respetables pero que difícilmente concuerde con sus mandantes.

 Tal propuesta consultiva tendría que ser definida inequívocamente en cuanto a que tiene que ser general y en voto directo por el pueblo, y que técnicamente legislado ¿Un acuerdo entre poderes o en el marco constitucional? Definido el tema a consultar, tiene que haber propuestas acotadas/consensuadas que transciendan al limitado si/no. Pero para ello debe informarse a la opinión pública. Sería importante que los partidos/entidades civiles emitan videos con debates-confrontaciones por expertos de nivel en la temática a consultar, y participación final de público interiorizado. Utilizar un producto que vuelva a generar un debate familiar/institucional entre sus videntes, incluyendo las redes sociales. El espacio televisivo tiene ritmos y pautas a veces contraproducentes para ello. El video nos permitirá verlo totalmente, reiterarlo parcialmente, o "avanzarlo", ajustado a nuestras demandas, no a las de los medios. La interactividad podrá aportar soluciones más productivas.

            Votar no debe transformarse en una actividad extraordinaria, sino habitual de los ciudadanos vía recursos tecnológicos existentes. Tendremos que sustentar ese derecho informándonos, para limitar los errores que luego fustigaremos. Asimismo restringirá el poder corporativo sobre determinados temas considerados tabú, siendo el resultado electoral el que defina positiva o negativamente el punto en cuestión. No debe excluirse que cuando se registren diferentes opiniones entre las partes constitutivas de la República, sea el pueblo con su voto el que defina tales disparidades.

 

           4.5  El Poder Judicial Nacional

 

           El tema es demasiado controversial trasfronteras. Miles de reformas – léase leyes que expliciten su funcionamiento- no han dejado un modelo a reproducir que garantice justicia. Convengamos que el nivel de maduración de una sociedad democrática, que se respeta a sí misma, debe medirse por la más absoluta vigencia de los deberes y derechos de sus ciudadanos/habitantes. Ello traducido en un Poder judicial independiente, incuestionable ética y profesionalmente.

          No soy un profesional en la materia como para definir cuál es el modelo ideal de los códigos, procedimientos u otro modo. Aun así hay factores que no pueden soslayarse y quisiera reflejar los puntos que podrían dar luz a la demanda universal de justicia: ( supongo ya implementado – total o parcialmente- en varias naciones desarrolladas, no en la nuestra)

·       La calidad de los magistrados, en los términos definidos en este ensayo, garantizará una mayor ecuanimidad en sus sentencias como una organización productiva de sus quehaceres. Es decir, códigos y procedimientos adecuados a los fines de lograr sentencias en tiempo y forma (léase desburocratizar). Esto, sostenido en sistemas administrativos y automáticos subyacentes, con personal técnico, software y hardware apropiado.

 

·       Un sistema pericial selectivo, ágil, multidisciplinario y de alto nivel ( léase desburocratizado) que permita utilizar los procesos técnicos de última generación, como los expertos involucrados en la temática abordada, que brinden las distintas organizaciones públicas, privadas, ya sean nativas o extranjeras, como carga publica obligatoria y remunerada. Definiendo ecuánimemente el Estado los informes emitidos por terceros, puestos a consideración de los juzgados actuantes. Dotar del poder de policía a los peritos, fundamentalmente en la escena del crimen, prevaleciendo en tal escena sobre cualquier otra Fuerza de Seguridad.

 

·       En cuanto a la designación de los miembros del Poder Judicial, sería más saludable que sean elegidos por el mismo, dado que tendrán mejores elementos de juicio que los otros poderes para evaluar las características del cargo a cubrir, con intervención consultiva de las distintas asociaciones judiciales, colegios de abogados, Universidades - públicas y privadas- y cualquier otra institución que le incumba. Se determinará qué nivel le compete al Consejo de la Magistratura, Ministerio Público, Tribunal Constitucional y Corte Suprema. Sin excluir que las designaciones del mayor nivel pueden ser ratificadas o no, por la comunidad judicial a través del voto de sus miembros. Asimismo, la posibilidad de observación de los otros poderes cuando haya objeciones fundadas a las designaciones del propio poder judicial, sin excluir el recurrir al voto popular ante discrepancias que afecten al conjunto social. Garantizar transparencia e idoneidad en la calidad de sus miembros, sobre el carácter político o corporativo.

 

·       En relación a los fiscales, dado su rol de representar a la ciudadanía ante presuntas denuncias contra el Estado o Sociedad en la observancia de las leyes, sería congruente que fueran elegidos por el pueblo como lo es en otros países, en forma personal no partidaria, fundado en su idoneidad profesional y persona de bien, avalados o detractados en Asambleas Públicas, respetando el nivel de idoneidad compatible con su función, ampliando la participación ciudadana.

        
      En definitiva el objetivo del ensayo reside en que el sistema republicano actúe articuladamente con los otros poderes. En el grafico de pagina 103 observamos que la franja que compete al Poder Judicial está en la base del mismo. Y ello no es casual, dado que el mismo actúa como sustento final del sistema republicano, dirimiendo en definitiva las distintas disputas entre poderes.

       Si el sistema republicano funciona razonablemente, generando leyes de calidad – consensuada entre los poderes, según lo expuesto precedentemente- permitirían reducir al máximo posible su judicialización. Resultaría conveniente para ponderar este proceder – es decir tal judicialización de la política- creo conveniente la creación de un Tribunal Constitucional al cual se le remitan – previo a su promulgación como normativa oficial – para evaluar en abstracto si su contenido es compatible con la carta magna respectiva vigente. Ello implicaría que en el poder legislativo exista una comisión Constitucional, en tándem con el Ministerio de Justicia, cerrando un circulo de control constitucional consensuado/eficiente.

            En ciertas y frecuentes oportunidades, resulta inconsistente el concepto de no juzgar en abstracto, cuando lo reiterativo de las demandas poseen un carácter general que torna excesivamente burocrático el proceso judicial y administrativo precedente. En tales casos la praxis judicial termina generalizando (léase “automatizando” manualmente) los procedimientos atento a la igualdad de lo demandado, pero caso por caso, implicando un nivel de productividad indeseable, traducido en mayor espacio físico, técnico y humano. Los dictamines del alto tribunal propugnado tendrán un valor referencial insoslayable para los distintos servicios jurídicos del sistema público, aún para su refutación si el transcurso del tiempo ha modificado su sustancia. Ergo, reduciría interpretaciones y eficiencia en el proceder del sistema republicano.

          Al respecto, incurriré en un suceso acaecido hace un par de años en nuestra Nación, que expresa claramente las situaciones que genera un proceder negativo: existiendo una sentencia judicial del Alto Tribunal, que se expedía en un caso en particular, dado que el proceso involucraba al sistema de seguridad nacional, solicito expresamente al PEN que aplicara tal sentencia a la totalidad de las prestaciones previsionales de tal sistema (cientos de miles). Negando el poder ejecutivo tal indicación por considerarla de cumplimiento imposible, dado que llevaría a la quiebra del sistema previsional (concepto cuestionado por muchos expertos, dado que podría ser factible reasignando partidas). Dada tal circunstancia las demandas crecieron desmesuradamente, con un tratamiento dilatorio que aún engrosa cotidianamente el volumen de sentencias incumplidas, emergiendo la industria del juicio a la que tanto denosta el gobierno de turno, sin opciones inteligentes que la reviertan y que las hay, previniéndolas. Ante tal situación emergieron demandas profesionales del fuero previsional, dado que los expedientes excedían el espacio físico que les competía   (baños, pasillos, atestaban de los mismos). Unos magistrados “iluminados” recurrieron a los medios para mostrar tal desatino, exigiendo consecuentemente nuevos edificios y personal que solucionaran tal colapso. Otros, más iluminados, plantearon una solución racional: que se aplicará el caso piloto de la sentencia del Alto tribunal a todos los beneficiarios involucrados, con la consecuente drástica reducción del ingreso de nuevos casos; y algunos economistas aportaron formas monetarias también razonables de no quebrar económicamente a la Administración Nacional de Seguridad..., reorientando su amplio espectro de  acción, incluyendo vender las acciones en su poder, correspondientes a las nacionalizadas Administradoras de Fondos de Jubilación y Pensión (AFJP).

   

       5. LOS PARTIDOS POLÍTICOS

            En algunos pasajes del texto he aludido superficialmente a los partidos políticos, pieza imprescindible de un sistema democrático republicano. Tal inclinación a no profundizar en los mismos obedece que el rol que han cumplido al presente es bastante deficitario, y gran parte del descredito político trasfronteras. Más aún en mi caso, que descreo de las ideologías como un sistema de pensamiento, ya que ha sido evidente su fracaso en la historia. Ninguna teoría es válida si sus fundamentos omiten considerar aspectos que la contradicen, y no son internalizados por los miembros de la sociedad en la cual se aplica. En posguerra, se crearon innumerables disciplinas sociales, predominando una concepción progre y cercana a la izquierda, contra el imperio yanqui que sojuzgaba cultural y económicamente a los países en desarrollo. Nadie puede dudar de ello, dado el enorme desarrollo acontecido en EE.UU., pero fustigar y prohibir al Pato Donald o Mickey a sus descendientes era bastante ridículo. El tiempo ( léase nuevas generaciones) fueron diluyendo tal supuesta influencia, llegando al caso que uno de los escritores estrellas de ese pensamiento reconoció recientemente lo equivocado de su posición, dando por sentado que tal oprobio norteamericano o los imperios coloniales de otrora, no era el causante del pobre desarrollo latinoamericano, sino que emergía de sus propias falencias como países.  Reitero, ni aun el capitalismo creo que sea considerado un sistema de pensamiento, sino la evolución humana de someter los unos – los menos- a los otros desde los orígenes de la historia. Bah! una versión light de los reyes, faraones, señores, emperadores, patrones, etc.., transformado en las empresas multinacionales en connivencia con el sistema financiero mundial, al cual aún seguimos sometidos, por desidia, impericia o cualquier otra razón…

            Estimo que la actual conformación de partidos ha perdido la fidelidad de otrora, en el cual eran cautivos. La adhesión ciudadana está más fundada en las creencias del contexto en el cual transcurrieron y desarrollaron su vida, tanto en lo personal como en el marco social de referencia, que en las pretendidas ideas que sustentan a tales partidos. Podríamos justificar a los conservadores de un estado de cosas que a su personalidad le resulta difícil cambiarlas, ya sea en lo económico y/o social. O aquellos que son más permeables a los cambios evolutivos de las sociedades y prefieren vivir en un sistema democrático igualitario, respetándose los unos a los otros, independientemente de su identidad. Tampoco podría justificarse la adhesión a un partido por su etnia o religiosidad, adhiriendo al que más se acerque a sus intereses grupales. Sostener que votamos por análisis racionales es imposible de sostener hoy en día. Nuestras creencias, fundadas en nuestras vivencias emocionales, prevalecen mayoritariamente sobre las “ideas” que expresan los partidos gobernantes. El mismo carisma de los líderes políticos implica una trasmisión emocional, que cuantas veces denostamos ulteriormente. Hasta en economía se otorgó un premio NOBEL a un psicólogo (Daniel Kahenman), por demostrar la influencia de nuestras emociones e intuiciones en decisiones económicas, otrora adjudicadas a racionales análisis… (un chiste). Y así podríamos extenderlo a formar pareja, criar a nuestros hijos, etc. Estamos muy lejos de dominar nuestras demandas emocionales. Estas, en nuestro ADN ancestral, actúan como un orientador intuitivo de conductas que no da lugar al razonamiento en el escaso tiempo en el cual tenemos que tomar decisiones, y muchísimas veces si lo tuviéramos, por ausencia de información fidedigna. Esto es válido hasta para Descartes (“pienso, luego existo”) o cualquier otro que crea que priva el pensamiento. Algunos filósofos han aludido que la capacidad de pensar la problemática que nos aqueja, nos permite refinar nuestras conductas hacia formas más racionales que asimilamos, mejorando la calidad de la especie, siempre y cuando resulten congruentes con la naturaleza humana. Adhiero (y es la pretensión del ensayo).

            Luego de estas digresiones, y coherentemente con lo propugnado en este estudio, tenemos que reconocer son los partidos políticos los que deben inculcar en las sociedades que nuestros representantes políticos deben ser del mayor nivel de idoneidad factible, en los términos ya expuestos. Esperar que la propia evolución humana, vía una educación de excelencia logré generar estos representantes, es una banalidad. El futuro se construye de las decisiones y acciones del presente. Quienes posean actualmente, los dones para acceder al campo político, aunque no se postulen, deben asumir responsabilidad política. No hay otro medio que pueda generar el cambio social que nos impulse a mejorar la calidad de vida humana demandada por las sociedades.

            Hoy, dada la tecnología disponible, es muchísimo más fácil crear organizaciones, en las cuales los sujetos con mayores niveles intelectuales contribuyan con sus conocimientos. El edificio del conocimiento humano se construye día a día de los aportes positivos, prescindiendo de los factores negativos de los sujetos, que yacen en el olvido… En definitiva, se necesitan interlocutores sociales válidos, que faciliten el largo “camino-solución” a recorrer para lograr una mayor calidad de vida, sin excepciones, de los humanos, incluyendo su hábitat… Personalmente he fracasado en un proyecto en la Web, que intentaba generar proyectos sociales idóneos. Solo pude lograr una cantidad variable de lecto-internautas, progresivamente en sus inicios (1999), fluctuando discontinuamente desde 1500 a 4500 ingresos (no hits) mensuales, en casi tres lustros de su vigencia… Reitero, soy persistente…

          Será hora que los partidos políticos compitan para aportar los mejores equipos en las áreas sociales respectivas, o coalicionen cuando compatibilicen sus proyectos, omitiendo de pugnar por el poder mismo. ¡Bah! , lo que han hecho hasta el presente.

  

        6.    OTROS CONSIDERANDOS

           6.1  Un Estado productivo

        Cualquiera sea el proceso organizacional, tanto civiles o gubernamentales requiere de una estructuración soportada por la tecnología factible/disponible. Las siguientes observaciones le caben a cualquiera de los poderes de una república. Resulta trascendente un estado eficiente y eficaz para lograr la productividad que tanto se anhela del mismo.

      Al presente, a nadie se le ocurriría cuestionar la informática. El acceso en fracciones de milisegundos a datos de carácter volumétrico como su teleprocesamiento, torna a un ordenador en una herramienta insustituible. Tal efectividad no es trasmisible en cuanto a procesos encadenados e interactivos que involucra tareas interinstitucionales, en los cuales interviene preponderantemente el factor humano. Estudios respectivos, indican que en tales procesos, frecuentemente la inversión monetaria no logra satisfacer el alcance obtenido. Generalmente las falencias no son producto del procesador respectivo: lo primordial resulta establecer el circuito administrativo acorde al trabajo a generar automáticamente. En fin, pre-informático y por el momento, solo asequible al hombre. El éxito dependerá de la calidad de los niveles superiores de una Organización ( directores, gerentes, funcionarios, magistrados, etc..) que con una visión global, abstracta y sistémica de su área de influencia y el conjunto, incluyendo los circuitos respectivos, permitirá diseñar tales circuitos satisfactoriamente y fundamentalmente que satisfagan los objetivos institucionales. Tal éxito implica la activa e insustituible participación de sus cuadros intermedios, base de testeo de los procesos realizados y factor fundamental en el insoslayable ajuste (léase cambios constantes) de los sistemas administrativos y automáticos subyacentes. En fin, una formulación correcta del sistema garantiza una implementación exitosa. La informática es una herramienta óptima, pero sigue siendo un instrumento del hombre, el cual tiene que conocer su utilidad, no su constitución física o programática. Esta tarea es de incumbencia de los expertos informáticos, que deben estar supeditados a los niveles superiores de la organización. Una articulación productiva entre técnicos administrativos y los informáticos, en todos los niveles, garantizará el éxito de cualquier sistema administrativo automatizado, como sus ulteriores modificaciones.

          La mediocridad de las implementaciones institucionales debe rastréaselas en que los analistas informáticos, cuando perciben - muy frecuentemente- que su interlocutor técnico administrativo no domina correctamente las fases de su trabajo, aquellos generan soluciones propias transaccionales (intenta acertar), y usualmente ajustada a su conveniencia (léase menor esfuerzo) . Tales soluciones, seguramente, transformaran al sistema en un híbrido – inicialmente- y posteriormente en sus múltiples modificaciones, en un parche solo descifrable por el programador y asumido como imperativo por el trabajador que debe utilizarlo. Esta circunstancia es extensible al conjunto del sistema institucional, que al no existir el nivel gerencial que lo diseñe/domine, analizando el conjunto con relación a cada una de las áreas sistematizadas que lo conforman, con activa participación de los cuadros medios, generan estos productos deficientes. Por supuesto no achacable al ordenador, a veces ultrasofisticados, ni a los  vicios  profesionales aludidos de los informáticos - los cuales pueden ser muy buenos o regulares- sino al deficiente nivel de los cargos directivos superiores en sus limitaciones en cuanto a pensar abstracta, global y sistematizadamente.

 

         En fin, el “problema informático” pasa a un segundo lugar, destacándose la elección acertada de los niveles superiores de la organización. Resultaría optimo para el desarrollo sistémico de una estructura institucional, que tanto aquellos como el informático/sistémico registraran un nivel intelectual importante como los aludidos comprensores/analista de símbolos, optimizando la articulación de la información - sin distorsiones- dado que utilizarían igual código de transmisión, generando programaciones sistémicas productivas, indispensables para mejorar la calidad de vida de una sociedad.

 

          6.2  El acto electoral

          Francamente nunca pude entender como un proceso electivo, vital para satisfacer las demandas sociales ciudadanas, el cual requiere el máximo de imparcialidad, este en manos del gobierno de turno. No sé si debería ser ejecutado por el Poder Judicial (léase Cámaras Electorales), el extra poder del Ministerio Publico, o la conformación de juntas electorales nacionales y provinciales con poder político decisorio, descentralizadas y autárquicas. Tales poderes para cualquiera de las opciones precitadas.

          Resulta improductivo e incoherente que sujetos elegidos por la población, luego fueran impugnados por lo diversos entes, con justa razón, o solo chicanas políticas. Obviamente debería ser evaluado previamente y puesto a conocimiento público por el organismo que controla el acto electivo. Asimismo cada postulante a cargos gubernamentales debería obligatoriamente elevar sus antecedentes previo a su confirmación, por supuesto en la Web, con difusión/chequeo de tal información en forma sostenida por quien tenga la responsabilidad del acto eleccionario. Esto es un tema de discusión que nos debemos para evitar frustraciones sociales indeseadas.

           En cuanto al recuento de votos, estaríamos tentados a dejar en manos de informáticos dado que su eficacia parecería indiscutible. Ya aludimos que los programas los genera el hombre, lo cual implicaría error, ya sea voluntario o involuntario. La justicia Alemana, luego de escuchar informes de peritos computacionales, determinó que no era prudente solo tomar en cuenta el resultado del ordenador respectivo, dado que no es posible ser auditado por el votante. Es racional, e insustituible la utilización de la tecnología existente, pero con un doble control. Hay ya métodos probados, que permiten registrar tanto los votos emitidos en las urnas ( léase papel y firmas de control), como su verificación simultanea por el ordenador respectivo, con un margen de error exiguo ( léase 0,1 % como máximo ?) entre sendos procesos. Tales falencias deben ser revisadas ulteriormente, ya que seguramente no modificará el resultado electoral. Si así lo fuere, se deberá constatar tal falencia antes de proclamar a los supuestos ganadores. Tal revisión nos permitirá testear los yerros producidos y minimizar los márgenes de error ulteriores.

         Los votos deben corresponder a un voto igual a un ciudadano, dejando de lado sistemas indirectos que nos pueden llevar a resultados falsos, sean intencional o no. Las decisiones finales de altos tribunales judiciales – aún su independencia del gobierno de turno- pueden conllevar influencias coyunturales/personales en el proceso electoral.

         Los recursos humanos y tecnológicos abocados a tales procesos electorales deben tener la suficiente idoneidad para definir inequívocamente el resultado fehaciente del acto eleccionario y sus posibles rectificaciones, si fuere necesario. Debe privar la exactitud del resultado electoral sobre el tiempo en que se demore el recuento de votos que definirá una elección, nada más importante para la ciudadanía. 

        Dejase por descontado que tendrá que haber auditorías externas sobre todo el proceso, ya sean del orden nacional como internacional.

     

         6.3 Segmentación del padrón respectivo.

          Un acto eleccionario es una fuente extraordinaria de información estadística directa. Base de estudios sociales de la mayor diversidad que enriquecerían a la sociedad misma. Desconozco el proceder de otros países, pero en el nuestro es patético, privilegiando zona y orden alfabético del votante, sin distinción de sexo con el objetivo de evitar discriminaciones agraviantes (creo que es el fin). 

         Resultaría trascendente la que el padrón se construya cruzando datos múltiples que posee digitalizado el Estado, conformando las mesas según parámetros, que permitan inferir directamente que sectores determinaron la elección respectiva. Como ser por rango etario, los opcionales ( mayores de 70, menos de 18), el nivel educativo, el socioeconómico, sexo, y alguna otra variante útil no aludida y por supuesto lo más cercano a su domicilio. A los efectos de evitar supuestas discriminaciones podría facilitarse el voto durante los días previos al final de cierre, como acontece en varios países. También podría, dado los avances tecnológicos, cuando un votante está alejado de su mesa y pretende votar hacerlo en la más cercana, transfiriendo electrónicamente tal voto a la original, en su forma dual (papel y registro computacional). O cualquier por otra causa justificada, a los efectos de no perturbar el comicio electoral.

        6.4 Un Sistema Federal

          Necesariamente un país requiere de una descentralización, tanto para una administración eficiente, como para permitir que el PEN atienda requerimientos de mayor envergadura en su inserción mundial, delegando la problemática local en circunscripciones, denominadas según cada país (Estados, Provincias, Departamentos, etc.), y a su vez estos en localidades menores bajo su control general  (léase alcaldías, intendencias, etc.) Creo que esto es indiscutible, por bastante tiempo…

          Aludíamos a lo racional de tal autonomía, pero estimo que ello genera diferencias interpretativas entre la Carta Magna, la jurisprudencia del Poder Judicial Nacional, y las que competen a cada una de las divisiones que se registren en el país. No sería más razonable que prive la normativa Constitucional, permitiendo un criterio compatible que redundará positivamente en la resolución de conflictos. Esto no implica que no haya un sistema republicano en cada división territorial, pero teniendo como base la Constitucional Nacional impedirá distorsiones que beneficien a los gobiernos de turno. Generalmente cuanto más alejados del poder central tienden a manejarse como feudos, implicando esto un nivel educativo inferior en su ciudadanía (factor frecuentemente intencional), que permite desprendenderse de las normativas nacionales. Así tenemos estados que legitiman reelecciones vitalicias, penalidades diferentes, leyes estaduales incompatibles con otros estados, que con el simple paso de una línea divisoria imaginaria/arbitraria ( aunque sea consensuada), podría incurrirse en infracciones impensadas.

         Estimo que si hay variantes locales que se puedan adicionar a la Constitución Nacional, con la supervisión del Poder Judicial Nacional, que dictaminará su coherencia o no con aquella normativa superior. Creo que esto garantizará la igualdad ante la ley de los ciudadanos, priorizando sobre arbitrariedades habituales. En fin, estas afirmaciones son afines al sentido común, que pueden diferir o resultar ridículas frente a los argumentos jurídicos de los expertos. No excluir la voluntad popular ante discrepancias evidentes, en forma plebiscitaria.

 

      6.5   La alternancia de los gobiernos

      Convengamos que las reelecciones indefinidas han sido funestas en la historia humana. La naturaleza humana – con exiguas excepciones y extensivo a quienes ejercen poder- ha demostrado que los políticos ungidos por la voluntad popular en lapsos excesivos, tienden a sufrir el tan bien descripto síndrome de Hubris. Es decir, ejercer el mandato transferido por sus votantes en forma desmesurada, sin darse cuenta de ello. Esto a costas de la ciudadanía que si se da cuenta, y es quien paga las consecuencias. En palabras populares “se la creen”, no dando lugar a otro accionar que el propio. Los griegos denominaban este accionar a quienes robaban escena. No en vano, muchos políticos toman clases de actuación…

         Tal falencia a veces no es detectada por la ciudadanía, dado que sus políticas satisfacen a determinados sectores sociales que creen ver a su líder sin cuestionamiento alguno (léase populismos). Quienes conforman su entorno generalmente aprovechan ese superpoder, con obsecuencia y negocios particulares. Difícilmente lo expliciten públicamente, so pena de perder sus circunstanciales privilegios. Comentarios en off terminan por trascender tales veleidades del líder, generalmente tarde. Recuerdo haber leído hace muchos años – desconociendo este trastorno de personalidad narcisista- que un presidente de una nación poderosa, que tenía una altura física bastante superior a la media, se hacía colocar una tarima sobre la cual dirigía las sesiones de gabinete… Puede ser coherente que en los sistemas hiper presidencialistas tener un alto grado de narcisismo, sería necesario para afrontar circunstancias adversas, que superen al mismo, generando políticas contrarias a la realidad que lo circunda… Léase negación, racionalización, autismo, etc., virtudes tan humanas.  Lo propugnado en el presente ensayo, en cuanto a una conducción colectiva, que genera un control en los desmanes personales ( nadie está exento de “volcar” coyunturalmente, cualquiera fuera la causa), como la calidad de los miembros en cuanto a la capacidad descripta y el dominio emocional respectivo que se alude, garantizarían una reducción de este síndrome. Asimismo, el carácter especializado de su ejercicio gubernamental permite que no tenga una dependencia exclusiva de los ingresos públicos, dado que su paso por el ámbito oficial redundara beneficiosamente en su bagaje individual y cotización ulterior en el mercado.        

        Ergo, este tema de la alternancia sería un tema a debatir, dado que excede a un tipo de personalidad, al poder ser minimizada por otro contexto republicano en sus instituciones como el expuesto en presente estudio. Si nos referimos a la alternancia partidaria, que obviamente generara una nueva dirigencia, creo que está en manos de la ciudadanía decidirlo. Dado el nivel de evolución humana al presente, preferiría la alternancia, ya sea partidaria o no, dado que debe prevalecer lo mejor para la calidad de vida ciudadana sobre supuestas ideologías que responden a preconceptos, que difícilmente no sean fustigados certeramente en el tiempo, como lo ha demostrado la historia. La educación hará un aporte a dilucidar estas incongruencias que tanto daño ha infligido a los humanos.

 

         7.   EDUCACIÓN REPUBLICANA

          Solo por coherencia, si una Nación ha aceptado una Constitución que establece regirse por una democracia republicana, debería ser de conocimiento pormenorizado de sus ciudadanos según su desarrollo cognitivo/evolutivo. Aludíamos en la introducción de este breve ensayo, que le concepto de democracia es asimilado por la población, sin requerir un nivel educativo superior. Es una percepción intuitiva, dado que en definitiva es uno de los principios básicos de la seguridad de la especie humana.

          En cuanto a la república, al ser un sistema dinámico entre poderes, resulta difícil su entendimiento, implicando un conocimiento de sus partes constitutivas. Debe ser política de Estado que en el sistema educativo todo estudiante – sea cual fuere la especialidad que cursa- debe llegar a consagrarse ciudadano con un cabal conocimiento de sus derechos y obligaciones establecidos en la carta magna respectiva.
          Hay una creencia educativa que por el solo hecho de aprobar materias a nivel secundario, afines a la explicitación democrática y republicana, están recibidos de ciudadanos. Rodeados de docentes – mi familia es parte del sistema educativo en casi todos los niveles- resulta sorprendente el desconocimiento de los mismos sobre la mecánica constitucional, aún aquellos que accedieron a los claustros universitarios.  Más me ha sorprendido que materias que otrora eran fácilmente superables, hoy resulten difíciles como se la de Instrucción Cívica. Estimo que obedece que su nivel de abstracción, no palpable en la cotidianidad inmediata, la ausencia de participación ciudadana, y un desarrollo lingüístico deficiente, la torna compleja. Las generaciones precedentes las pasábamos con un simple ejercicio mnémico, sin tener una internalización conceptual. Así estamos…

          Convengamos que la escuela es un ámbito conservador, arraigada en concepciones pasadas, que expresa el nivel madurativo de una sociedad. En realidad la educación debería ser la vanguardia social. Es decir, difundir y plasmar todo aquello que debe ser entendido por los infanto-adolescentes. Esta etapa es la de mayor flexibilidad en la adecuación a las normativas sociales que se incorporan legalmente, cuyo ejercicio permitirá una asimilación productiva. Una imprimación vital que difícilmente sea borrada en nuestros niños-jóvenes. Lejos estamos en nuestro país de transmitir valores republicanos/democráticos, como de convivencia cívica y ambiental, cuando nuestros dirigentes con responsabilidad social emiten mensajes contrarios a tales imperativos, significativos para una sociedad madura. En fin, la ejemplaridad es un ave rara, que debería ser común, no extraordinaria…

 

        7.1  La formación educativa

        Ya sea esta pública o privada – lamentablemente han crecido en demasía en nuestro país por las deficiencias Estatales- deben transmitir desde su primer día los valores del sistema republicano, democracia, convivencia cívica y conservación de nuestro hábitat. Ejercerlos, no declamarlos o hacerlos repetir como una lección, definitivamente mnémica, la cual se diluirá en el tiempo, transformándose en irrelevante como sucede al presente. Razonablemente debe aplicarse en forma gradual hasta llegar al logro de nivel lógico del alumno. En la fase primaria, podría elegirse a un representante por cada grado, por los propios miembros, en virtud de cualidades morales e intelectivas de los mismos. Cada uno de estos participara en las reuniones que impliquen a los intereses de la escuela (p.e.: evitar la depredación por alumnos del ámbito escolar), normativas educativas emanadas por las respectivas autoridades, y resolución de problemas de conducta ocasionales de los alumnos. Podría constituirse un jurado de faltas – conformado por los alumnos de los grados superiores- que delibere y exprese el sentir del mismo frente a la conducta juzgada. Experimentar todas las deliberaciones y confrontación (esto en la acepción de cotejar una cosa con otra, congeniar) entre las partes, es decir quien juzga y quienes defienden a los acusados.

           En la fase secundaria, la ejercitación debe ser simultánea al conocimiento de la estructura republicana. Los delegados deliberaran por sus derechos y deberes en el ámbito escolar. Cada división tendrá un delegado con voz y voto, un consejo estudiantil que ejecute las demandas impartidas por una asamblea de delegados y un Jurado para resolver las controversias que se generen. Todo ello elegido por los alumnos y su alcance resolutivo será preestablecido por un marco regulatorio común por la autoridad gubernamental. En definitiva palpar los procesos en los cuales deberán ejercer sus deberes y derechos en una REPÚBLICA DEMOCRÁTICA. 

        Tal descripción no es nada novedosa, pero no se ejerce, o mal, perturbando el desarrollo escolar y la consecuente no participación de la mayoría del alumnado (léase darle un carácter partidario extra-escolar). Es que primero tendrán que tenerla clara los docentes, con un profundo conocimiento del proceso de experimentación del cual serán parte. Con participación de profesionales afines asignados al distrito escolar respectivo, cuando se requiera discernir temas de mayor complejidad.

         Aludíamos a las dificultades de las abstracciones que experimentaban los alumnos en materias cívicas. Si se llega al secundario sin la posibilidad de leer, escribir y comprender fluidamente los textos a su alcance, poco se pondrá avanzar en un real entendimiento de vivir en una república, donde los derechos y deberes sean de dominio de sus ciudadanos (esto incluye normas de convivencia, cuidado del hábitat, etc.).

        Coherentemente con lo propugnado en este ensayo, debe darle sentido a quienes tienen un nivel intelectual superior. Comprender que ese don debe ser ejercitado a favor de su comunidad. Simplemente tener en cuenta al otro. Y ello me remite al concepto lancasteriano, el que los alumnos más adelantados ayuden a los que no logran alcanzar su nivel. No hay mejor forma de aprender que enseñando. El alumno de mayor desarrollo debe reorganizar sus conocimientos, generando esto una mejor cosmovisión del tema a exponer; logrando tanto una mayor claridad narrativa como comprensión de la temática abordada, válido para el emisor y receptor. Favorece el dar y el reconocimiento de su receptor. Inculcando desde sus raíces la importancia de poner su don al servicio de sus congéneres. E instalar en los futuros ciudadanos que quienes ejerzan los roles públicos deben ser de una capacidad intelectual superior, para el beneficio del conjunto que los incluye…

          Discúlpenme esta última digresión. Al presente y en relación al sistema aludido, disponiendo de tanta tecnología podría enlatarse el conocimiento de determinados temas – incluyendo el de república, ajustado constantemente- que generan dificultades en muchos alumnos. El mismo puede ser generado por profesionales de alto nivel – docentes/expertos - que simplifiquen el conocimiento a un nivel de entendimiento que no desvirtúe lo esencial del mismo. Chequeado por educativos como material fácilmente captable por docentes y lancasterianos avanzados que permitirán una transmisión a aquellos alumnos con dificultades en algunos campos del saber. Obviamente, sin exigirles tiempos de evaluación, los cuales indicarían los alumnos a su debido entendimiento del material puesto a su alcance. Asimismo, apoyado por tutores.

          No es cuestión de revolear ordenadores a los alumnos, sino ofrecerles contenidos guiados de calidad (traducidos en software) que harán mucho más simple su vida, presente / futura, y fundamentalmente contenerlos, no expulsarlos.

 

                                                                Gracias por su atención.

 

    8. Bibliografía del autor:

        http://redsoleido.com.ar/

       Observación: Matriz Soleido, solidaridad e idoneidad conjugada y República Democrática, una lectura
       acorde al siglo 21, se han sintetizado en el presente ensayo.

·       "Bases Conceptuales para una Reforma Administrativa
del Estado Nacional" - Voluntad e inteligencia

                  ( Edición Electrónica del autor,2002)

·         “Hacia una nueva idoneidad Política”, Ocruxaves,1997