Presidenciales 2003

 

 

 Argentina se ha “normalizado”: estabilidad social, baja del desempleo, hiper controlada, dólar en baja, acuerdo con FMI, perspectivas de perfil exportador, cronograma electoral y de asunción del PEN electo ¿ Qué más podemos esperar? Tan solo hace un año atrás esto era impensable. Algún duhaldista acérrimo sopeso que era la hora de continuismo. Gracias a Dios las encuestas sirven, más allá de las palabras empeñadas. Los argentinos parece que nos cuesta aprender de las experiencias pasadas. Cuando un gobierno asume en el caos, con solo hacer buena letra en lo técnico-administrativo y postergar las apetencias electorales hasta su momento, bastan un par de años para establecer orden, sumémosle austeridad ( y/o la hipótesis del filosofo Barrionuevo).Luego se requieren otros factores de los cuales, nuestros  anteriores gobernantes, no los llevaban en su mochila ( elija Ud. cuales... quien suscribe es exigente).
       Habría que agregar al interrogante expuesto precedentemente: para estos políticos? Los mismos que la sociedad - en su gran mayoría- denostó exigiendo que se vayan todos... Primero con el voto bronca de las elecciones de octubre ( se hicieron los desentendidos) y luego con las trágicas manifestaciones de diciembre del 2001. Para hacerlo efectivo se requieren las formas y los reemplazantes adecuados, con la euforia no basta. Habría que haber apuntado al cambio de las reglas de juego y no a los dirigentes. Estos tienen una máxima lamentable: “siempre que llovió, paró”. Peor aún, se refortalecieron, dado que han recuperado su "autoimagen" distorsionada, como cuando se movían a sus anchas, con los márgenes impuestos por esta realidad acuciante. Una sociedad que no tuvo, no tiene, interlocutores sociales válidos que brindaran una lectura adecuada y no sumarse a la simplificación como incurrieron los “brillantes periodistas nativos” como la ausencia de nuestros intelectuales. Reitero mi acusación a éstos de pusilánimes ( por perder sus ingresos, con demasiados del erario) y desentendidos ( fingir como que no entienden). Ambos, redujeron esta hipercrisis a que nuestros dirigentes son todos ladrones. Así era sorprendente observar en las asambleas y reuniones pro-partidarias que debían reemplazarse por otros que no fueran a robar y se daba por sentado que el problema nativo estaría resuelto. Escasas ideas, pre-conceptos perimidos de izquierda y mucha, mucha bronca. Las emociones no son las mejores acompañantes para sustentar operaciones productivas...
       Luego de la huida delaruista del poder, pensé que ante el inusual nivel de la crisis, emergerían políticos potables, dada sus aspiraciones presidenciales. Tendrían la cordura necesaria para dejar los personalismos de lado hasta salir de tal crisis y asumir las irresponsabilidades de sus colegas, diferenciándose positivamente. Me refiero a la junta de gobernadores justicialistas que públicamente comenzaron a pulular por los medios exigiendo políticas coherentes. Más aún sorprendidos los ciudadanos por la exclusión de Duhalde y Menem, o delfines de los mismos, recayendo en un gobernador de una provincia bien administrada, con el mandato de dos meses de transición hasta la elección definitiva del PEN. Evidentemente al elegir lo hicieron mal: demasiadas ambiciones de Rodríguez Saa. Era una tentación extender hasta fines del 2003 su mandato y ser una sustentación para su reelección, obviamente sin la anuencia de sus pares. Pensemos que si sobre la base de días en el poder quiere ser presidente, con dos años de mediocre gestión sería Gardel ( obviamente para él y sus adictos). Los gobernadores tuvieron su oportunidad de demostrar que no todos los políticos eran funestos y no supieron deponer, o suspender para su momento, sus evidentes apetencias electorales. Tuvieron micrófono y lo utilizaron con suerte dispar. En cuanto a la mini-gestión del gobernador puntano, nada se puede decir por ser tan exigua. He criticado la designación de un gabinete sin muchas luces, de allegados, que él podría fácilmente rebatir como que era de transición por 60 días. Pero la designación actual de Posse nos indica que es más, mucho más, de lo mismo. Como decía un simpático funcionario cordobés justicialista – destituido por De la sota- no le crea a éste o a R. Saa,  sobre que hay que transparentar las acciones políticas. Le creo señor Luis Juez, no lo dude.
        
Tras la renuncia del Adolfo, luego de un acuerdo multipartidario se designó al actual presidente, ya no provisoriamente sino hasta concluir el mandato vacante. Aunque siempre lo critique por su mediocre gobernación - no descolló en ninguna área de gobierno- siempre transmitió mediáticamente una capacidad de conducción, denotada en la inexistencia de crisis severas en su provincia. No olvidar que la crisis provincial pos Duhalde, fundada en un severo déficit, fue producto de su gobernación pro-presidencial  y no de Ruckauf... Además de no haber otro que pudiese tener tales requisitos, indispensables para pilotear esa tormenta y ser un precursor de la unidad nacional como esbozó al inicio de su gestión. Sin comentarios. Bueno, uno: los hombres no deben ser juzgados por lo que dicen-trasuntan, sino por sus acciones. Evidentemente tengo que dejar de lado mis aspiraciones como ciudadano. Las mismas me llevan a establecer ponderaciones que son expresiones de deseos y no realidades. Humanos y Argentinos somos... ( ansiosos de un mañana positivo). Así omití aludir que Lavagna me resultaba un tipo potable ( desde sus incursiones precedentes) y francamente lo fue, dándole coherencia desde su ingreso a este gobierno, aportando lo aludido al inicio: orden, austeridad y para no ser malos un poco más: prudencia, coherencia e instrumentación; un lujo comparativamente
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Es una lastima que estos pro-hombres que nos gobiernan, tan absorbidos por esta crisis inusual no hayan podido dedicarle un tiempo a generar las reformas del acceso político que la sociedad demanda. Ni por supuesto escuchar- no sé si hablaron - a la comisión creada a tales fines (¿?), o fomentar nuevos partidos o por lo menos una renovación. No olvidar la ”trascendencia” de que la gente podía votar libremente en las internas abiertas, a ellos mismos, meses antes denostados mayoritariamente. El ministro del Interior cree que somos pelotudos. No. Simplemente impotentes y frustrados que se incorporaran a los del 70 con el intento “revolucionario” peronista, los de los 80 con que la democracia da de comer y los complacientes del 90, que se sentaron a ver como se destruía el aparato productivo nativo, más allá de una calificación del mismo, al son de los paradigmas neoliberales, la globalización, la caída del muro de Berlín y el fin de la historia... Así llegamos a esta hecatombe. Ciertamente han creado una masa critica intergeneracional de futuros indolentes políticos, base de subsistencia de estos funestos dirigentes que nos gobiernan o gobernaran. En fin, como se dice últimamente: nos “empomaron”, suave y progresivamente ¿ Tiene alguna duda?  Algo para revisar... no somos ajenos a ello.
       
Hoy incursionan en su juego predilecto: las internas partidarias, que pueden defenestrar la mejor de las intenciones de sus afiliados con un simple ejercicio de "fuerzas", que se sobreponen a las ideas y virtudes. Pero la realidad es más fuerte: ya no pueden ser controladas. Si los radicales que juegan por el último puesto, llegan al papelón presente, ni hablemos del PJ del cual saldría el nuevo presidente. El grado de descomposición institucional es general. Así que derivarlo a la Justicia pro-menemista será un paso inmediato para los perdedores. Debería hacerse como la súper-democrática FIFA:  prohibir a sus entidades federadas recurrir a la justicia so pena de ser desafiliados. Así llegaríamos al 25 de mayo con un nuevo presidente con cierta holgura... O mayor trajín para el Sistema Judicial y dosis de imprevisión, tan nativo.
         ¿ Estos muchachos creen que estas componendas - detestadas socialmente -no tendrán un voto bronca, más allá del abrazo del Oso Duhalde? Aunque sea Kirchner, bien visto por sus antecedentes como gobernador productivo y tener una buena acogida por los peronistas  -afiliados o no- de la provincia de Buenos Aires ( definitoria de cualquier elección). Hace meses atrás, al remitirle a su cónyuge la Senadora Cristina Fernández, una copia de la reforma pública que el suscripto editó digitalmente, no pude omitir hacer unas consideraciones de los riesgos del proceso interno partidario y algunas reflexiones criticas sobre el gobernador en un tema puntual.  Aludía que la sociedad estaba harta de las componendas partidarias y sus enjuagues evidentemente tenebrosos. Que más allá de las estructuras se requerían hombres que bien vistos socialmente como su marido – tan escasos-  patearan el tablero y satisficieran las demandas sociales, más allá de los partidismos o ideologías. Escudarse en que un tipo cercano a la izquierda no podía aliarse a López Murphy, otro reconocido socialmente, es desconocer el grado de deterioro de las instituciones nativas. Estas requieren en una primera fase - que puede llevarle más de dos años- hombres probos que actúen con transparencia e idoneidad, privilegiando los intereses generales, aunque sea por el mandato que los elijan. Esto excede cualquier ideología, solo se requiere criterio y prudencia. Ulteriormente se podrán asesinar entre sí o aprenderán definitivamente a confrontar y disentir, más aun cuando los objetivos son unívocos como lo es el del bienestar general. En fin, cimentar sólidamente las bases institucionales para un futuro promisorio de un país que cuenta con recursos suficientes y que impida repetir las experiencias acaecidas en nuestra historia. La sociedad eternamente agradecida.
        Restaría aludir que Kirchner vislumbre con mayor alcance que quien suscribe. Que se asegure una base de votos mínima, cautiva del aparato peronista y vaya por más, optando por una propuesta similar a la expuesta precedentemente, sumando al aludido ex-radical, Lavagna, Juanjo Álvarez, ya Beliz, y algún otro, que  estime confiable y/o no sean tan notorios, conformando un gabinete productivo. Complementaria e imprescindiblemente, se deben incorporar en niveles técnicos, diría desde Secretarías, hombres del mayor prestigio profesional en las distintas áreas, independiente de su ideología. Estos recibirán todo el apoyo ministerial para delinear políticas de estado factibles, idóneas y consensuadas con los actores sociales respectivos, so pena del fracaso de las mismas. Así, con tal propuesta, podrá canalizar tanto el "voto bronca" como el dirigido a la izquierda por no ser satisfactorio ningún candidato y no adherir por convicción al voto en blanco.
             Es hora de la sensibilidad social e imaginación productiva.

                             Proyecto  aaaaaaa ( Solidaria e Idónea ) Aportes e interrogantes ciudadanos
                                                       Número 034   del  18  de enero del  2003.   
www.redsoleido.com.ar     .                                      
                                                                           
Francisco Alberto Scioscia                                                         letter