¿Psicología para qué?

El lado oscuro del ser humano.


Autor : Francisco Alberto Scioscia

© Mayo 2020

 

Edición del autor

 

 

Índice
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         PROLOGO

1.     INTRODUCCION

2.     ESPACIO Y TIEMPO

3.     SOMEROS  ANTECEDENTES

4.     ELLO, YO Y SUPERYO

5.     EL COMPLEJO DE EDIPO Y ELECTRA

6.     LA SEXUALIDAD

7.     LOS MECANISMOS DEFENSIVOS DEL YO

8.     LOS ACTOS FALLIDOS

9.     LAS TERAPIAS

10.   LA FORMACIÓN DE LA CONCIENCIA SOCIAL: BASE DE LOS CAMBIOS  SOCIALES SIGNIFICATIVOS

11.  LA EVOLUCIÓN DEL SER HUMANO

12   LA NEUROLOGIA

13.  LA SEGURIDAD DE LA ESPECIE

Prologo

              Este breve ensayo intenta describir conceptos que la psicología ha descripto desde sus primeros pasos a nivel científico (a fines del siglo XIX), fundamentalmente por los aportes del Neurólogo vienes Sigmund Freud y otros, más allá de las consideraciones sobre su terapia (Psicoanálisis), y considerar la certeza de sus contenidos, corroborados estos en la clínica cotidiana. Burdamente podríamos decir “es lo que hay al presente”, y debemos seguir investigando exhaustivamente. Ningún proyecto se puede llevar a buen destino si no conocemos las propiedades de la materia prima (léase ser humano). Estimo que la descripción de lo concerniente al mismo, es de conocimiento de una parte restrictiva de las sociedades, prioritariamente quienes conforman el staff en ciencias sociales centrada en lo humano; aquellos que hacen terapia psicológica, cualquiera fuera ella; y quienes se sienten atraídos por conocer más de la condición de su especie… En fin, un número no significativo.

            Siendo la Psicología la ciencia que estudia al ser humano, incursiona en aspectos que le resultan conflictivos a su personalidad, disienten o rechazan sus logros, dado que pueden generarles angustias (en términos freudianos, los reprimen). Podríamos incluir a aquellos que por sus profesiones ajenas a lo social no tienen acceso a las características humanas. U otros profesionales en ciencias duras que prefieren omitir a la ciencia psicológica, dado que no poseen el carácter científico que sus profesiones logran a través de la experimentación constante, que ratifican sus postulaciones. Omiten que las ciencias sociales les resulta sumamente dificultoso reproducir en laboratorio las experiencias humanas por ser únicas, irrepetibles tal cual sucedieron o inferir de animales inferiores, pudiendo ser falaces sus conclusiones por tal razón.

            En definitiva, todo humano tendría que conocer las características psíquicas de la especie a la cual pertenece. Este texto tiende a ese fin enumerando someramente los principales ítems, con un desarrollo diacrónico- a través del tiempo, como sincrónico – en nuestro presente – Era que la historia aún debe clasificar el lapso presente (resulta evidente que ya no estamos en la edad contemporánea). Sin pretensiones científicas, pues no lo soy, pero con una praxis en la conducción de grupos y personal, con sustentos teóricos universitarios abrevados en Psicología – UBA, sin laurearme pero  aprobando más del 70% de la carrera (incluyendo las materias nucleares de la misma). Pretendería que pueda ser tomado estructuralmente para un texto de divulgación, puliendo sus contenidos (léase: más simple y explícito, mayor didáctica). Destaco que he recurrido a numerosos textos insertos en mi ensayo “Un camino-solución hacia un mundo mejor”  y tomar de otros datos parciales para una mayor claridad expositiva. Un ensayo ensamblado, sin pretender la originalidad del mismo.

Los existentes al presente en las escuelas secundarias tienen un sesgo condicionado a lo que piensa el autor (o toma de otros), o más complicado de lo que debería ser su comprensión. Igualmente para los textos universitarios que no son de las ciencias sociales, generalmente pobres y estudiadas robóticamente, simplemente para aprobar una materia más en su carrera (una aberración, como si les fuere ajeno). Recién cuando uno ingresa a la joven adultez, con ciertas experiencias vivenciadas, podría acceder a develar la conducta de su aún misteriosa especie, a la cual pertenece. En fin, contar con herramientas conocidas que permitan una mejor calidad de vida presente y futura, fundamentalmente en su vida particular como inserción en la sociedad respectiva iluminando el lado oscuro humano.

           

                                       El autor

 

1.   INTRODUCCION

            No puede dudarse que el avance del estudio del conocimiento humano sobre nuestro comportamiento esta postergado con relación a otras ciencias, que excluyen tal conocimiento, como ser las duras (física, química, astronomía, matemáticas, etc.). En cuanto al ser humano todo está en duda y no hay “leyes” que certifiquen su conducta. Hasta el mismo carácter de ciencia, ante su debilidad en aseverar que sus conclusiones sean inobjetables.

            Hay muchísimas razones para justificar con certeza tal atraso en su discernimiento. Fundamentalmente la posibilidad directa de experimentar con sujetos, sin generar un deterioro alguno en el mismo. Utilizar animales para experimentar los procesos humanos y luego traspolarlos no ha dado la garantía suficiente dada la complejidad de nuestra especie con las observadas, de menor rango intelectual. Y aún más, resulta imposible reproducir con exactitud las circunstancias/variantes intervinientes que comprenden determinados comportamientos, lo cual podría invalidar las conclusiones pertinentes. Y la más preponderante, es aquella en la cual somos parte del objeto de estudio, impidiendo una certera distancia entre el sujeto que investiga - involucrándose a sí mismo- con la naturaleza del objeto de análisis… Ser juez y parte ha sido una constante en las múltiples e invariables falencias humanas a través de nuestra fugaz historia, comparativamente a la aún no develada científicamente, sobre los orígenes del planeta Tierra (léase millones de años).

            Tales limitaciones son difíciles de sortear, pero ello no implica que se desista a tratar el estudio de la psiquis humana y divulgar sus avances o probables conclusiones, por siempre controvertidas. Y más aún bastardeadas por los Estados, no ampliando sus presupuestos en el estudio de la conducta humana, a expensas de otras disciplinas más rentables y más lejos de acercarse al lado oscuro del hombre, que cada día nos sorprende más grotescamente ¿Cómo podría un presidente como Bill Clinton (nada menos que del mayor país del mundo) una vez que se comprobó su exacerbado comportamiento sexual -oral y oval- optaría por destinar mayor presupuesto al estudio de tales objetables comportamientos? Por suerte en las últimas décadas en el mundo occidental sean hecho grandes inversiones en el conocimiento del cerebro humano, gracias a las ciencias y tecnologías que permiten hacerlo y que coadyuvan a un estudio más pormenorizado que otrora (léase genética, biología, informática, etc., etc.). Aún estamos en pañales pero avanzan…

            Tampoco podemos negar que se ha progresado, gracias a importantes aportes públicos y privados en el estudio del cerebro humano, privilegiando a las neurociencias, con el portentoso aporte de la tecnología computarizada, ante su vertiginoso crecimiento. Creo que tales aportes apuntan a los objetivos de hallar en que zona cerebral emergen determinadas conductas – sin una valoración positiva o negativa- tratando de incidir efectivamente sobre las mismas con cirugías o medicación pertinente (cuando resulten patológicas). Es decir, estudiaríamos el hardware pero difícilmente podríamos inferir el software correspondiente que nos conduce como humanos, regido por las emociones. Un larguísimo camino emprendido… Reflexionemos que proyecto, público y/o privado, se concretaría sino conocemos las propiedades de la materia prima involucrada. ¿Será la misión de nuestra especie develar nuestras propias características y mejorarlas? ¿O como indican muchos científicos ante la complejidad evidenciada del hombre y como ya aludimos, ser parte del objeto de estudio conllevaría a que otros seres inteligentes nos estudien?

            Creo que no importan los obstáculos aludidos y deberíamos darle un lugar preponderante a los logros obtenidos en el conocimiento del ser humano, aunque puedan ser considerados controversiales, pero sustentados en la verificación clínica cotidiana. Este ensayo de divulgación intentará transmitir tales hallazgos de la psicología, que en muchos casos se omite su circulación por orillar en el lado oscuro de la conducta del hombre, que nos devalúa, pero que deber ser expuesto para lograr la reversión de tales anomalías, para el bien del hombre, revalorizándolo ¿Si no tenemos conocimiento del conflicto como podremos enfrentarlo?, más allá de si podemos acceder, o no, o negarnos a hacerlo a las múltiples terapias existentes que podrían paliar nuestras angustias cotidianas.

En los próximos puntos trataré de esbozar los principios básicos conocidos del ser humano, controversiales o no, que generalmente la cotidianidad clínica los confirma.

 

2.   ESPACIO Y TIEMPO

Mayoritariamente, los humanos sabemos que habitamos un planeta (Tierra) que conforma un sistema planetario, que gira alrededor de una estrella (Sol) conjuntamente con otros planetas –unos nueve- de los cuales conocemos su contenido muy escasamente. Y conformar una parte infinitesimal del Universo que estudiamos constantemente pero del cual ignoramos mayoritariamente.  Las ciencias duras, han logrado develar aspectos de la Tierra, como ser que gira sobre si misma; que es esférica (guste o no); estaciones temporales cuando más se alejan de la línea del centro de su línea media (el Ecuador); su horario y calendario acorde a los datos que proveen la estrella del sistema y muchísimas fases del mismo que no es estudio de este esbozo de ensayo, pues me excede.

En cuanto al tiempo, lo podemos calcular bastante certeramente en los últimos siglos, y los precedentes con alguna inexactitud, pero no significativa. Esto se remonta a la historia y una parte breve prehistórica. Es decir cuando se inicia la escritura como medio de comunicación (siglo IV antes de Cristo, a.C) y esa parte breve, que requirieron estudios arqueológicos para descifrar los símbolos utilizados, según los pueblos analizados siglos antes del nacimiento de Cristo (unas cinco  y media centenas), y de ahí en más la era Cristiana hasta el presente (2120 años). Otros pueblos, como los hebreos llevan su propio cronograma, sin contar el nacimiento de Jesús como punto de referencia, pues no creen en aquel como el hijo de DIOS, según su religión, igual para los musulmanes. Todos en sí, números arbitrarios dado que parten de su propia historia, sin tener en cuenta la del mundo, por ahora indescifrable. De hecho, diríamos de la pre pre-historia ( más allá de los 550 años a.C) sé sabe muy poco – solo supuestos- dado que involucra millones de años, partiendo del nacimiento del planeta, en el Big Bang,​ también llamada la Gran Explosión,​el principio del universo, es decir, el punto inicial en el que se formó la materia ...

 

En fin, somos la especie dominante, según autores el cáncer de la Tierra (afirmativo, si consideramos el daño que le hacemos cotidianamente), y dado que se podría considerar a este planeta como un ser viviente con sus propias y desconocidas leyes, por lo cual presumo que nos puede hacer desaparecer cuando quiera, sea por una peste como la que vivimos actualmente (Covid-19), o un sobre giro sobre su eje o varios tsunamis, etc. etc... Elija Ud. como morir, porque lo merecemos por ser tan devastadores del hábitat que nos permite vivir. Destaquemos una característica de nuestra especie, que todo lo viviente - animales, anfibios, insectos, plantas conocidas hasta el presente- están constituidos por la misma unidad - la célula madre- que adquiere formas tan disimiles como las aludidas precedentemente. Me remite a Einstein cuando alude a que cree en DIOS por las coincidencias, y vaya la de ser emergentes de un solo elemento que se conforma para ser nuestro alimento, enemigo, o compartir el ecosistema planetario que nos sostiene.

 

 

3.  SOMEROS ANTECEDENTES:

Desde tiempos inmemoriales aquellos que se les asignaba el rol de curador, llámese brujo, hechicero, sacerdote, medico, etc. etc., observaban intuitivamente la existencia de una condición dual en los humanos: algo tangible (el cuerpo) y lo intangible, que según épocas y contextos se denomina/ba: espíritu, alma, mente, o cualquier otra denominación ya que ha sido su conocimiento limitado (aun en el presente). Las continuas y cruentas guerras entre humanos durante siglos, y las pestes permitieron un avance experimental fundamental para el avance de las ciencias médicas, acentuando la conducta dual aludida. Superada paulatinamente la etapa ortodoxa de la religión. Pensemos que Miguel Servet, teólogo y médico español descubrió en el siglo XVI la circulación de la sangre y terminó quemado a fuego lento, junto a sus libros herejes para tal época… La neurología en su estudio del sistema nervioso, logro avanzar determinando el funcionamiento básico y parcial del mismo. Por siempre los científicos de tal especialidad, buscaron encontrar la conducta humana patológica en el cerebro humano. Uno de los prestigiosos neurólogos del siglo XIX, Jean Martin  Charcot, tuvo a su cargo en Francia en la Salpêtrière (el célebre hospital parisino especializado en salud mental en el que trabajó durante toda su carrera) el estudio de una enfermedad común en esas épocas: la Histeria, de alto contenido sexual, supuestamente vinculada a los ovarios, y posteriormente extendida a los hombres dada las experiencias registradas en el género masculino. El estudio de tal enfermedad movilizó a grande figuras de la época, como Sigmund Freud,  entre1886/87, previo a su creación del Psicoanálisis. Esta enfermedad no pudo ser asociada a ningún factor anatómico, que en palabras de Charcot “se les iba escapando”( manifestado poco antes de morir). Pero tales estudio predefinieron la estructura mental de los humanos. Así se consideró posteriormente que el origen de la histeria devenía de un trauma psíquico de origen sexual, presumiblemente en la infancia, que no manifestaba el paciente dado que era considerado no consciente. Aun utilizando la hipnosis –con algunos acierto- para acceder a sus orígenes, aunque aquella no era fiable, dado que era fácilmente influenciable por el profesional interviniente. Se podría afirmar que el estudio científico de la Psicología se inicia hacia fines del siglo XIX.

 Advertimos así la potencia de las señales mentales que superaban a las físicas. En el sexo femenino, sus extravagantes manifestaciones vinculadas a lo sexual, consideradas otrora mujeres poseídas (brujas), terminaban en la hoguera. Muchas veces esos estados de exaltación sucumbían con la masturbación de los profesionales en la materia (desmintiendo a la supuesta posesión satánica). También en los hombres sucedía algo que contradecía a lo reconocido en los haces piramidales. Por ejemplo, al sufrir un accidente laboral recibiendo un fuerte golpe en su cráneo en el parietal derecho, registraban parálisis permanentes o parciales, en sus miembros del mismo lado, lo cual era imposible dado que tenía que ser registrado en el miembro contrario, por la ya conocida distribución de los aludidos haces cerebrales (del lado derecho emergen los que involucran a los miembros del izquierdo y viceversa). Evidentemente estaban frente a un suceso mental hasta ese entonces desconocido.

Ulteriormente Sigmund Freud, esbozo varias tópicas de la estructuración mental, incluidas en su teoría psicoanalítica que puede no ser avalada científicamente como Ley, pero nos sirve para ejemplificar la conducta mental de los humanos, corroborada con certeza en la cotidianidad clínica en la salud mental.

 

4.  ELLO. YO Y SUPERYO.

S. Freud esbozó varias hipótesis para definir las instancias psíquicas de ese intangible llamado mente, siendo la final la titulada, que describiremos. Las tres partes no son innatas, sino que se construyen en el transcurso de la infancia. La primera es el ELLO, pues está presente desde el día cero del bebe o antes en el embarazo (lo cual podría considerársela innata): su materia prima constitutiva emerge de sus sensaciones de frio, calor, hambre, dolores estomacales, sueño, etc… cuya demanda de solución le resultan imperativas, expresando vivamente en llantos tales malestares. Asimismo registra los placeres del amamantamiento, o comida equivalente, los abrazos, las caricias, besos, etc., con las consiguientes cargas emotivas concomitantes en ambos procesos descriptos, proporcionales a los experimentados. Nuestro desarrollo ulterior adulto, dará cuenta de esa estructuración sensitiva. En otras palabras, consiste en los deseos, voluntades e instintos principalmente originados por el placer, y reprimidos dado su incompatibilidad moral con las sociedades (ver complejo de Edipo/Electra punto 5) . Su inconsciente esencial. La simbiosis que se produce con la excesiva dependencia de su madre (o sustituta, parcial o inexistente), propio de nuestra especie, paulatinamente al crecimiento madurativo del bebe/a (comer y moverse autónomamente, crecimientos de sus dientes, comprensión rudimentario del lenguaje, etc., lo van incorporando al contexto familiar y social que lo incluye. Pero fundamentalmente, es la agregación del padre (o sustituto, o no), cuyo permiso de intromisión es tácitamente ejercido por la madre, derribando paulatinamente esa simbiosis iniciada desde el primer día. La madre sería la naturaleza y el padre los valores sociales vigentes (léase la realidad circundante). 

El yo surge a partir de la interacción del ser humano con su realidad, adecuando sus instintos primitivos con el ambiente en que vive, es la instancia responsable por el equilibrio de la psique, buscando regular los impulsos del Ello, al mismo tiempo que intenta satisfacerlos de modo menos inmediato y más realista. Gracias al Yo la persona logra mantener, o no, la cordura de su personalidad. Este comienza a desarrollarse ya en los primeros años de vida del individuo, emergiendo luego de su fase simbiótica con su madre (o sustituta, o inexistente), aproximadamente a los tres años.

El Superyó se desarrolla a partir del Yo y consiste en la representación de los ideales, valores morales y culturales transferidos, que son asimilados por el individuo. El Superyó actúa como un "consejero" para el Yo, alertándolo sobre lo que es o no moralmente aceptado, de acuerdo con los principios que fueron transmitidos a su persona en el transcurso de su vida. De acuerdo con Freud, el Superyó comienza a desarrollarse aproximadamente a partir del quinto año de vida. Es aquí cuando el contacto con la sociedad comienza a intensificarse, a través de la escuela, por ejemplo. En este momento las relaciones sociales pasan, o no, según la calidad de sus experiencias vivenciales, a ser mejor interpretadas por la persona.

En suma, estos tres componentes de la formación de la personalidad —Ello, Yo y Superyó— son las representaciones de la impulsividad, de la racionalidad y de la moralidad, respectivamente (aunque no siempre…patología mediante).

5.     EL COMPLEJO DE EDIPO Y ELECTRA

          En psicología, los niños varones experimentan deseos sexuales hacia sus madres y ven a sus padres como rivales, por lo que temen ser castrados como las mujeres (en sus observaciones que denotan la falta de pene) proceso que resulta en el Complejo de Edipo (tomado de la mitología griega, en la cual un rey mata a su padre y se casa con su madre). Más tarde los niños se identifican con sus padres y reprimen los sentimientos hacia sus madres para dejar atrás esta fase. La correcta asimilación de esta etapa tiene como consecuencia la madurez de la identidad sexual.

El complejo de Electra es un término usado para describir la etapa psicosexual psicoanalítica análoga al Complejo de Edipo, en la que una niña compite con su madre por el afecto de su padre. Resolver el complejo de Electra, en última instancia conduce a la identificación con el progenitor del mismo sexo, dada la imposibilidad  real de satisfacer sus deseos incestuosos.

Estas afirmaciones freudianas han sido controversiales por siempre dado su preminencia sexual, que no se ha dado en todas las culturas. Estimo que tal conformación nos remite a la seguridad de la especie. Definida la identificación sexual de ambos sexos permite la procreación al resultar atraídos eróticamente, generando descendientes (proceso fundamental de autoconservacion para la raza humana). Muchos autores ejemplifican tal proceso, a los abruptos deseos de las jóvenes mujeres de tener un hijo, no como un acto consciente sino de un impulso devenido del ELLO, emergente de su represión infantil de tener un hijo de su padre. La realidad indica que no le será posible en tal etapa infantil, por cuestiones morales, rivalidad con la madre, y hasta anatómicas respecto al funcionamiento aún inmaduro de  sus órganos genitales. Los hombres generalmente manifiestan un deseo constante de satisfacer su sexualidad, aparentemente por su represión infantil de los deseos de tenerlas con su madre y el temor de ser castigado por tales impulsos, también limitado por su desarrollo anatómico y la realidad (imposibilidad del acto sexual con su madre).

Como ya aludiéramos precedentemente, la crianza del bebe por su madre es simbiótica en sus primeros años de vida. Representaría la naturaleza. La progresiva incorporación del padre, rival en cuanta posesión de la madre, permitida por ésta, incorpora las normas sociales a las que debe atenerse el niño, disipando progresivamente su estrecho vínculo materno. Aquí debemos rescatar que la que permite la intervención paterna es la madre, que sin ello jamás se daría (Jacques Lacan -prestigioso psicoanalista francés, 1901-1981, la denominó acertadamente la Ley del Padre). De no darse tal intromisión paterna, conformaría una clausura narcisistica, perturbando al ingreso social. Según estudios criminalísticos los peores asesinos devienen de la falta de figura paterna, producto de tal clausura.   

Este proceso represivo de ambos complejos, es derivado a un estado de latencia, que permite volcar toda esa potencia reprimida a otros fines acordes a sus posibilidades. No en vano la escuela se inicia en tal fase aludida de represión. Siendo también el sentimiento de curiosidad que lo acrecienta para acceder al conocimiento. Controvertido, o no, explicita el mecanismo de reproducción humana y el acceso a la instrucción.

A Freud se le asignaba originalmente una visión pansexualista (postura que la mayoría de las conductas humanas derivan de los instintos sexuales), lo cual revirtió ulteriormente al incorporar el concepto de instinto de muerte, que nos conduce a las conductas destructivas que anidan en el ser humano. Es decir, las de vida (autoconservacion, supervivencia, placer, sexo, etc.) y las destructivas: instinto de muerte, agresiones hacia sí mismo como al exterior del mismo. Denominadas Eros y Tánatos respectivamente. Ambas pulsiones no son independientes que se pueden conjugar, como ser un excesivo amor puede conllevar a la destrucción del ser amado por diversas causas. En fin, rigen nuestra conducta sin tener conocimiento consciente de la misma. Dan un sentido a la vida, para bien o mal.

Los terapistas, mayoritariamente, dan suma importancia a una adecuada resolución de los complejos aludidos, ya que de ser positiva encausaran la conducta a desarrollar en su futuro como adulto. Si se resolviera mal, derivara en procesos complicados que impedirán un  futuro satisfactorio, con una gama de consecuencias, leves o dramáticas. Fundamentalmente una inadaptación al consenso social respectivo (para algunos la no alienación…).

Evidentemente, previo al desarrollo de los niños/as debe formarse una pareja. Esto me remite a una frase que nos muestra la suspicacia sobre el amor, el cual se lo considera “un truco de la naturaleza para la procreación y mantenimiento consecuente de la especie”…

Deberíamos recalcar el tabú -una conducta moralmente inaceptable por una sociedad, grupo humano o religión- del incesto (cultural, inconsciente, universal) que obliga a buscar pareja fuera del grupo familiar respectivo. Tal exigencia, nos conduce a que la descendencia se diversifique y mejore genéticamente. Aunque no esté definido científicamente – un tema sumamente complejo- resultaría coherente para la especie.

 

6.  LA SEXUALIDAD

Lo aludido en el complejo de Edipo y Electra, conduce a asumir su identidad sexual concordante con el deseo del género opuesto. La realidad nos indica que hay excepciones a tal regla procreativa de la especie, existiendo variables que no la explican: bisexuales, homosexuales, transexuales, asexuados, pansexuales (les resulta indistinto el género), voyeristas, fetiches, zoófilos, sádicos, masoquistas y no sé cuántas variables puede haber… y habrá.

Freud, explica en su teoría sexual, estas variables que logran satisfacer el instinto sexual, más allá del objeto sexual. Es decir, tal objeto no tiene que ser del género contrario sino alguna forma de satisfacción del instinto que le cuadre a la construcción peculiar de su personalidad. Sin ser mayoritariamente considerados perversiones, siempre que no perjudiquen severamente al objeto de su elección... (en tal caso sería un delito penal).

 

7.    LOS MECANISMOS DEFENSIVOS DEL YO

Habíamos aludido a la estructuración del aparato psíquico, y a la continua interacción de las tres instancias descriptas, que pueden perturbar al sujeto en cuanto a la preeminencia de algunas de tales instancias, actuando los mismos como técnicas de ajuste básico, inconscientes, las cuales buscan el equilibrio psicológico y median entre el entorno y nuestros procesos mentales. Estos mecanismos fueron sistematizados– extraídos/inferidos  de la obra de S. Freud por su hija Anna. Asimismo ampliados por otros estudios posteriores.

   Los principales mecanismos de defensa y algunos ejemplos en la vida cotidiana:

      Represión

           Proceso por el que un impulso o idea inaceptable se torna inconsciente. El individuo rechaza ideas, pensamientos y recuerdos para mantenerlos en el inconsciente. Ejemplo: un niño vive un recuerdo traumático en la infancia y lo reprime de manera que, con el paso de los años llega a olvidarlo y así evita enfrentarse a esa vivencia.

 

       Regresión

            Un retorno a formas anteriores del funcionamiento psíquico, la regresión se puede comprender dentro del marco de la psicología evolutiva como un paso atrás en el desarrollo. Ejemplo: una persona adulta que no quiere afrontar un divorcio y empieza a comportarse como un adolescente (saliendo de fiesta, tomando alcohol en exceso, teniendo una conducta sexual inmadura...)

 

       Formación reactiva

            Se define como el proceso por el que un impulso o deseo inaceptable es controlado por la exageración de la tendencia opuesta. Ejemplo: en vez de contarle a tu pareja que has hecho algo malo para la relación, la colmas de sorpresas y regalos con tal de no afrontar la realidad.

      

       Anulación retroactiva

        Este mecanismo de defensa se comprende como el proceso por el que la persona se comporta como si una idea o acción anteriores que resultan amenazadoras no hubieran tenido lugar (parecido a la negación y la represión)

     
       Introyección

        Proceso por el que la persona coloca dentro de sí lo que en realidad está fuera. En este mecanismo de defensa, las amenazas del exterior se internalizan con el objetivo de intentar controlar su efecto en nuestra estabilidad mental. Ejemplo: al introyectar una persona (y así creer que tenemos el control sobre sus actos) reduce la ansiedad que nos produce su alejamiento.

      
      
Proyección

        Este mecanismo de defensa del yo se conoce como el proceso por el que la persona coloca fuera de sí, en otra persona o cosa, sentimientos, deseos o características propias. De este modo, evita cambiar ese elemento de su conducta y/o personalidad. Ejemplo: una persona que se siente insegura sobre su cuerpo, puede proyectar esa inseguridad reprochando ese mismo sentimiento en esa persona. "¡Eres demasiado inseguro!" - Cuando en realidad la persona insegura no es la señalada sino él o ella.

      
      
Sublimación

        Proceso por el que un instinto (de componente sexual o agresivo) es derivado hacia un fin diferente. Cuando un individuo sublima un instinto, sustituye su motivación y la redirige hacia una actividad más aceptada socialmente. Ejemplo: una persona está llevando a cabo la sublimación cuando sustituye su pulsión sexual por alguna actividad cultural o intelectual (crear arte, leer, escribir...)

     
     
Aislamiento

      Proceso por el que la persona aísla un pensamiento o un evento, rompe así sus conexiones con el resto de sus vivencias y evitando, por tanto, que forme parte de su experiencia significativa.

 

      Desplazamiento

           Definimos el desplazamiento como el mecanismo de defensa del yo por el cual la mente inconsciente redirige las emociones que nos produce una circunstancia hacia otro objeto, persona o situación. Ejemplo: cuando un niño es agredido en el colegio y desplaza su ira mediante la agresión a otros compañeros de la escuela.

     

        Vuelta contra sí mismo y transformación en su contrario                                   

        Parten de la idea de que los instintos son capaces de sobrellevar una transformación (sadismo-masoquismo, voyerismo-exhibicionismo). Entonces, los impulsos inaceptables pueden dirigirse hacia uno mismo. Esta agresividad hacia nosotros mismos, produce sentimientos de culpa o sabotajes inconscientes como cometer errores, autolesiones, etc.

        

         Racionalización

         Por el cual damos explicaciones “racionales”, también denominado intelectualización, de nuestra conducta indebida, justificando lo injustificable. En alguna oportunidad estime que debería buscarse una denominación para la interacción entre las disquisiciones que se sustentan para defender los intereses personales (léase mezclar bolsillo, afecto y razones falaces consecuentes). Debería tener un nombre propio - diferenciándose al de racionalización- dada su terrorífica manifestación, como así su “detección precoz” para salvaguarda humana, como un signo de vade retro eficaz.


          Negación

Mecanismo por el cual rechazamos la existencia de realidades desagradables – externas e internas- que reconociendo las mismas, nos angustiarían (un fracaso, un rechazo, etc.).

Los mecanismos expuestos pueden actuar simultáneamente para defensa ante una realidad que nos es adversa, sin percatarnos de tal suceso.

 Generalmente la enfermedad del aparato fisiológico está vinculada a un cambio cualitativo del o los órganos involucrados. Mientras que las dolencias en plano mental son de carácter cuantitativo. Exceso de preeminencia de algún/os de los mecanismos del YO, inconscientes por definición. Simplemente no son observables por el sujeto, y podría considerárselos normales como se define la virtud: el punto medio entre dos extremos.

 

8.   LOS ACTOS FALLIDOS

 

Para muchos sujetos creen que tienen el control racional de sus vidas, siendo el YO el que rige sus actos. Les resulta difícil aceptar, por su tipo de estructuración mental, que tanto el ELLO y el SUPERYO intervienen en su toma de decisiones. Tal apreciación se observa cuando ante una pregunta – o acto a realizar- exteriorizamos una primera apreciación que no responde a nuestra actividad consciente, contrariándolo. Fácilmente observable por los interlocutores intervinientes. Observada por éstos, y objetada, el sujeto rectifica sus dichos. Hay tantos ejemplos en la vida cotidiana, fundamentalmente los políticos. Me referiré a dos ejemplos, uno un acto y otro una expresión que delataba sus intenciones, pero que no era prudente exteriorizar públicamente.

 

Sesionaba en Viena una de las cámaras del Parlamento, el primer tema a tratar era la continuidad o no de la guerra. Tema más que conflictivo. El que presidia la sesión, pidió silencio para iniciar la misma, golpeando el característico martillo, expresando: “se cierra la sesión” que debía iniciarse…

 

Al inquirirse a un sujeto importante de la sociedad como se llevaba con la familia de su reciente esposa –heredera de una riquísima familia- manifestó que su relación era “familionarmente” (una síntesis de familia y millones). Quienes abrevamos de la Psicología, consideramos que dar por válida la primera, aunque el que cometió el acto fallido lo contradiga ulteriormente. Vale el primer tiro.

Asimismo los “olvidos” (no recordar un aniversario de bodas, cumpleaños de familiares directos, no haber pedido turno al médico, no recordar un nombre propio, pueden implicar un acto reprimido por diversas circunstancias).

 

Estos actos no escapan a nadie, sin ser un estado patológico, sino un cortocircuito entre nuestras instancias psíquicas aludidas. Freud explica que infirió estos sucesos al leer el título en primera página en un periódico vienes que se había firmado la Paz, cuando en realidad decía Guerra. Era su deseo, que finalizara tal acto beligerante, pues tenía a un hijo en el frente de batalla      (una serendipia – hallazgo valioso accidental o causal-  para inferir la existencia del inconsciente)

 

 

9.    LAS TERAPIAS

 

  No es mi objetivo aludir a las mismas. Son tantas y variadas que excedería mis conocimientos. Los desvíos de los mecanismos aludidos requieren de una terapéutica que permitirá hacer consciente lo inconsciente, lo cual permitirá ajustar satisfactoriamente nuestra conducta. Asimismo la falta de resolución adecuada de los complejos de Edipo y Electra aludidos, como los comportamientos sexuales que no encuadran con la heterosexualidad, para que no sean perturbadores a nuestra vida. ¡Bah! sacarlos satisfactoriamente del placard, sin culpa alguna. Las excepciones no hacen a la regla…

 

Más allá del tipo de terapia lo importante de las mismas es que el profesional interviniente logré conmocionar al paciente, reestructurando su composición mental. Tal interpretación permitirá al mismo una retroalimentación positiva, modificando conductas hasta ahora no percibidas por el paciente, mejorando su calidad de vida. En otras palabras, dar en el centro del blanco…

 

10.  LA FORMACION DE LA CONCIENCIA SOCIAL: BASE DE CAMBIOS LOS CAMBIOS SOCIALES SIGNIFICATIVOS.

            Los humanos construimos nuestra conciencia social en un proceso continuo. Cotidianamente recibimos información múltiple y el sentimiento concomitante que produce tal información (estupor, indignación, decepción, indiferencia, simpatía, euforia, alegría, etc.). Obviamente la misma sufre un proceso selectivo, prevaleciendo las de nuestros intereses particulares y las de carácter general. Así, retenemos gran cantidad de información/sentimientos, en estado latente, expectantes. Es decir, expectativas que quieren ser satisfechas, como una necesidad de descarga energética de los sentimientos concomitantes. La información puede perderse o diluirse, pero el sentimiento no. Nos carga. Pensemos cuando formamos un concepto cualesquiera: éste es una construcción temporal, de igual forma que la conformación de la conciencia colectiva. Cuando debemos explicitar un concepto, olvidamos los detalles informativos que lo generaron, recordando el filtro intelectual / sentimental operado que lo sustenta. Cuán difícil nos resulta rememorar cuando se nos exige precisión sobre nuestra formulación conceptual y los hechos que lo coligieron. Algo así cuando recordamos lo agradable que nos resultó una película o un partido de fútbol, reteniendo prioritariamente el sentimiento placentero, que el detalle del evento. Este estará en nuestra memoria pero necesita ser rastreado/activado. Es decir, que el sentimiento acumulado generalmente predomina sobre la información. Cuando su acumulación es negativa, es una sensación desagradable. Sí un proceder de interés general recibe la aprobación unánime, los medios aluden a que las expectativas concomitantes han sido colmadas/satisfechas. Advirtiese una sensación de alivio al descargar las mismas. Fenómeno de transmisión uniforme colectiva, percibida por la gran mayoría simultánea e inequívocamente en virtud de la igualdad constitucional básica lógico-emocional de los humanos... Tal fenómeno de transmisión también se expresa al manifestarse mayoritariamente al unísono en el murmullo, la exclamación o la risa en actos multitudinarios.

Contrariamente, cuando el proceder no es el esperado, frustrándose la satisfacción de las esperanzas latentes, la misma se acumula en nuestra conciencia. Ante la ausencia de reacción pública manifiesta ante tales desencantos, no equivale a la dilución de tales conductas objetables, igualmente se cargan emotivamente. Tal proceso es extensivo tanto para aquellas que no son resaltadas positivamente, o lo son fugazmente. Asimismo como las de carácter subliminal (tan efectiva como la explicita). No pasan al olvido, quedan en nuestra mente individual/colectiva. El tiempo imprecisará la información provista, pero los sentimientos frustrantes o positivos se acumulan a los precedentes y así sucesivamente. Los hombres públicos tan “pendientes” de las manifestaciones sociales, no cuentan, en general, con este proceso. Ulteriormente cuando la bronca de los ciudadanos se manifiesta por hechos puntuales, parece desproporcionada entre lo que aquellos contabilizaron y la que se expresa. Proceso extensivo a la vida familiar. Un experto en relaciones conyugales, sabiamente, hacía referencia que cuando se discute en pareja, iniciándose la reyerta por un hecho insignificante, como regla, debe “pararse” y verificar porque se está discutiendo, dado que tal disparador no justifica tanta vehemencia en la contienda. Las causas de la desavenencia estarán estrictamente vinculadas al proceso de acumulación silencioso aludido, que creemos que no existe por no manifestarse oportunamente (demos fe que existe...)

Esta somera y precaria descripción- totalmente perfectible- nos remite al uso de las expectativas humanas latentes, que requieren de una lectura adecuada, con interlocutores sociales válidos. El proceso es activo en cuanto a la interacción aludida entre sociedad y el sujeto individual, pero pasivo en cuanto a operar colectivamente: requiere de disparadores para su activación. Lamentablemente, coexisten las que satisfacen con las frustrantes, emergentes de experiencias denigrantes como el 11-S, que capitalizadas por un retrogrado grupo como el de Bush, nos condujo a Afganistán, Irak, Atocha – 11 M- y sus aparentemente inevitables secuelas futuras. Estas lúgubres y cruentas experiencias servirán de freno para otras que se funden en la mentira. En fin, no coartar la libertad de información y ser tratados como iguales por los que tienen la obligación de brindarla. Lamentablemente nuestra conciencia social se forma más que de experiencias humanas positivas, que las hay, pero en franca minoría con aquellas que sabemos que no queremos seguir padeciendo, como las vivenciadas en Irak (guerra, torturas, muertes civiles, etc.). Aspiro generar conductas positivas, que puedan propagarse por contagio fructífero, contigüidad, mecanismos humanos eficaces. Evidentemente los medios de comunicación masivos trasfronteras nos permitirán acelerar estos procesos de toma de conciencia, al evitar la omisión de información, que aun distorsionada o deficiente, nos permitirá evaluarla, según nuestros filtros personales e intereses. Esto dará lugar a la consolidación de las expectativas latentes positivas en la conciencia social. Veamos someramente como se producen tales cambios significativos en las sociedades:

Es bastante frecuente hacer una lectura política que justifica determinados procesos, asignándoles un origen a determinados grupos de poder (multinacionales, masones, sionistas, etc.). Es decir que tales grupos - la lista puede ser extensa- determinan el resultado político analizado, como un designio ineludible ¿Se puede negar la existencia de los grupos de poder? ¿No es razonable - no justo- que los poderosos intenten preservar sus intereses, a veces a toda costa?  De tal suposición pueden explicarse innumerables sucesos acaecidos, pero tal postura no lo hace con relación a porque sufrieron severas derrotas en toda la historia humana (esclavos / dependientes; democracia /dictadura; beneficios sociales/desamparo; justicia orgánica/ impunidad, etc.)... Otra hipótesis utilizada por muchos analistas políticos es la de considerar que todas las sociedades evolucionan hacia formas superiores. Por lo tanto, el mañana será mejor. Un análisis retroactivo de la historia resulta obvio que así ha sido y será, pero omiten las causas que originaron ese difícil y cruento progreso logrado hasta el presente. Es decir, aluden al efectoel progreso generado- pero omiten considerar porque se produjo tal progreso. Esta suposición es avalada por muchos políticos, dado que al incitar a la pasividad del presente no pone en juego su poder en lo inmediato. Los politólogos que la sostienen, o son conniventes con el poder, y/o jamás condujeron un proceso organizacional. El futuro fecundo se construye desde las decisiones del presente, no es una concesión, es la consecuencia del esfuerzo persistente e inteligente cotidiano... En nuestras pampas la tenaz lucha de las Madres de Plaza de Mayo por sus hijos desaparecidos por y orden de las fuerzas militares, contribuyó significativamente al restablecimiento democrático del 83, dada su positiva y eficaz difusión mundial de las atrocidades cometidas en el país por las Juntas Militares. Retomando, ambas concepciones expuestas tienen un común denominador: nos incitan a la resignación. Nadie - menos aún los simples ciudadanos- puede contra tal poder.  Para que esforzarse hoy si el mañana-feliz está asegurado por el solo devenir. Es decir una actitud totalmente beneficiosa con los intereses poderosos y que seguramente ellos fomentaran...

   Los hombres en general tenemos dos características comunes: ser morales y transaccionales. Necesitamos justificar conceptualmente nuestros actos - cualquiera sea su nivel, aun los más atroces- con cierto grado de aceptación social (colegas, pareja, descendientes, familiares, allegados, etc.). Y a su vez transar en nuestras opciones cuando estas pierden su estima - al ser cuestionadas- de parte de los otros que nos interesan, estos obviamente influidos por el consenso social contrario a nuestras postulaciones (más afectas a nuestros intereses particulares que a los generales). Esta modificación del consenso general, emanado de nuestra conciencia colectiva, es el arma que permite disparar eficazmente las complementarias características del hombre expuestas – ser transaccional y moral- y a su vez el retrotraer o paralización momentánea de los poderosos, ganando campos de dominio que de otra forma no se lograría acceder.

           Los anhelos de justicia y la lucha contra su ausencia, como los logros positivos de los humanos, se han desarrollado con los procesos descriptos. Y así será en el futuro, más allá que me tilden de optimista. La resignación que nos pretenden imponer, que uno asume sin exteriorizarlo - solo por impotencia- es el lubricante que agita internamente nuestra conciencia social que se dispara en el momento oportuno. Las mejores armas para disparar con que contamos los no poderosos es actuar solidaria e idóneamente, sobre lo cual desarrollaré en los capítulos respectivos del presente ensayo, fundándolo (Ud. decidirá lo acertado o no).          

            11.   LA EVOLUCION DEL SER HUMANO

            Con cierto grado de certeza los científicos afirman que difícilmente - en el devenir humano - se registren cambios genéticos significativos en su estructuración física. Las modificaciones serán efectivas en el plano cultural. Es decir, somos los artífices de nuestro propio destino. Aunque estos cambios sociales son procesos arduos de instaurar, siendo esporádicos, pausados, localizados y disparados por sucesos que los activan, que se suman a otros similares conformando el sustrato de nuestra conciencia social, según aludimos en el punto precedente. Convengamos que el siglo XIX, principalmente hacia fines del mismo, no ha sido el patrón estándar en la historia social, generándose un cambio cualitativo. Podríamos resumir que en el avance científico y tecnológico alcanzado, los generalizados niveles de educación consecuentemente adquiridos al presente, como los medios masivos de comunicación e intercomunicación audio-visuales, han creado condiciones impensadas en las centurias precedentes al mismo. Estos factores descriptos actúan como catalizadores de nuestro accionar, posibilitando el alejamiento de conductas presentes desde el Medioevo que aún se manifiestan a través del autoritarismo, a veces velado otras explícito en cualquier ámbito, aun en aquellos como las universidades y centros de investigación científica, dependientes o no de la misma, totalmente incompatibles con el conocimiento alcanzado.

Generalmente, muchas de las teorías sobre la naturaleza del hombre generadas por intelectos en la historia toman al hombre como un ser abstracto, o aislado de su inserción social, o estático, como si su naturaleza estuviese consumada. Disiento, no solo de las concepciones aludidas, sino porque estimo estamos en los albores del conocimiento humano y que la pretensión de una definición de la condición humana excede a un individuo. Esta será una construcción colectiva interdisciplinaria y en constante revisión, producto de su evolución social como los avances científico-tecnológicos en las ciencias sociales y del hombre. Cualquier esbozo de una teoría que incluya al hombre y su inserción social, no puede ni debe, prescindir de un enfoque prospectivo. Es decir, inferir un futuro dadas las condiciones del presente, permitiéndonos relacionar aproximadamente el nivel evolutivo del objeto de estudio. En nuestros análisis particulares, tanto de un sujeto como una organización, consideramos como un dato importante, obviamente inesquivable, calificarlo según sea su edad cronológica o en qué estado de desarrollo se halla. De tal apreciación procederemos a juzgar los sucesos generados, graduándolos concomitantemente. Al omitir tales parámetros solemos cometer crasos errores, como cuando tratamos/exigimos a nuestros hijos como adultos, sin serlos. Creo que tal omisión – demasiado frecuente- es favorecida por los escasísimos, o inexistentes, instrumentos confiables para traspolar la conducta de un individuo en sus ciclos evolutivos con el de las sociedades en conjunto. Tales ciclos en un sujeto han sido suficiente y satisfactoriamente descriptos en la historia humana, tanto en los limitados conocimientos científicos del presente, como en la literatura. Tampoco se puede considerar la evolución de las sociedades con civilizaciones humanas extinguidas, o el desarrollo y caída de los imperios, dado lo disímil de los parámetros culturales de otrora con los actuales. Asimismo se restringen espacialmente, cuando al presente se requiere una visión planetaria, globalización mediante.

        Sigmund Freud (1856-1939, Austriaco) el padre del psicoanálisis, tomó del naturista Alemán Fritz Müller (1821-1897), su interesante teoría de la recapitulación. Este formuló la siguiente ley biogenética: La ontogenia o desarrollo del individuo es la recapitulación breve y rápida de la filogenia o desarrollo genealógico de la especie a la que pertenece. Es decir que cuando nacemos nos desarrollamos como sujetos recorriendo igual camino que el que transitamos como especie (desde “Adán y Eva”- más ilustrativo- a nuestro propio presente), incorporando los cambios constantes en su ontogénesis en su desarrollo filogenético generación tras generación. Es decir, la versión continuamente actualizada del hombre, que se manifiesta y se modifica en su desarrollo particular (su ontogénesis). Freud, como patrón comparativo utilizaba las fases del desarrollo evolutivo del individuo (infancia, pubertad, adolescencia, joven adultez, adulto, etc.) en su efímero andar por el mundo y el nivel semejante alcanzado por la sociedad planetaria, infiriendo por tales comparaciones que a fines del siglo 19, nos hallábamos en tránsito como sociedad desde la adolescencia a ingresar a la joven adultez. Quisiera destacar, y se infiere, que no soy un experto en ambas postulaciones, pero más allá de tales traspolaciones y su certeza, estimo que es un análisis comparativo valido, al cual adhiero, que además se colige de nuestros inmaduros actos como humanos del presente... Tendría que ser una de las teorías que deberían incluirse en los estudios científicos sociales próximos dada su trascendencia e incidencia en la evolución humana. Obviamente para explicitarla, descubrir los mecanismos de transmisión genéticos y/o culturales diacrónicamente (la filogénesis) y sincrónicamente (la ontogénesis), una gran incógnita. En fin, enriquecerla, rectificarla o desecharla por una nueva teoría valida. El siguiente gráfico esquematiza tal teoría:

                 

Retomando, el creador del psicoanálisis comparaba las hordas primitivas con la fase anterior al desarrollo del YO (ni en la primera infancia ni en la horda se usa/usaba tal termino). Asimismo la prehistoria con la infancia posterior al YO, concordando en ambas el pensamiento mágico, propio del niño y de los hombres primitivos ante los fenómenos naturales tan contrastantes hace millones de años, asignados a sus dioses, dado el desconocimiento de tales fenómenos naturales... Siguiendo esta línea de pensamiento Freud concluye que el conocimiento científico alcanzado a fines del siglo 19, permitía a la sociedad desprenderse progresivamente del autoritarismo impuesto precedentemente (diríamos desde el Medioevo), como mandato absoluto e incuestionable. Así la sociedad generaba una revisión productiva de sus actos fundados en la razón y no en lo imperativo o dogmático. Proceso equivalente al desarrollo individual humano, que previamente a la consolidación de su estadio lógico en el transcurso de la adolescencia, se rige por el pensamiento mágico en la infancia, normas imperativas de sus tutores o construcciones parcialmente racionales. En fin, transitar de la autoridad formal impuesta, a la moral fundada en conocimientos certeros. En otras palabras, de la adolescencia hacia la joven adultez, que hemos aludido precedentemente. Desde antes de nuestra pubertad nos rebelamos, explicita o tácitamente, contra la autoridad parental, en una marcha saludable para ingresar preparados a la joven adultez y su independencia. Este estadio previo a la adultez plena implica una nueva y dolorosa dependencia, pero producto de una elección sin imposiciones autoritarias inherentes al rol de padres. Evolucionado tal rol a una versión actualizada y mejorada, dado que somos más flexibles frente a la interacción familiar sin fijar papeles establecidos socialmente. No siempre, aunque a lo largo será así, la versión última tiene que ser mejor; las que son malas nos sirven para rectificarlas ulteriormente, lamentablemente aprendemos más de aquello que no debemos hacer – lo negativo – que de los buenos ejemplos que no abundan. Al formar nuestra propia familia nos percatamos de la importancia de ceder a nuestras actitudes egoístas e individuales, propias de la infanto-adolescencia. Tanto con nuestra pareja, con la cual debemos aprender a transigir y mayor con nuestros hijos, con los cuales nos tendremos que desprender de nuestros caprichos infanto-adolescentes... La evolución de la familia en el siglo pasado, viró de un modelo autoritario paternal, al consensual. Convengamos que al constituirse tal núcleo, siendo los hijos menores, la decisión no puede ser democrática dado que siendo dos, el empate estancaría cualquier laudo. Con hijos no tan menores, uno debe escucharlos por una razón de respeto como participes de la problemática familiar, en la medida de sus posibilidades (más aún cuando los involucra). Por la característica tutelar de los padres, ante el tardío desarrollo de la maduración humana que conlleva la infancia y adolescencia, debemos tomar decisiones finales, al gusto o no de nuestros descendientes. Es decir, un autoritarismo morigerado - versión evolutiva mejorada- intuitivo y/o consultado profesionalmente, para no incurrir en falsos dilemas como el de ser padre o amigo: somos padres, tenemos que proteger y facilitar el proceso de crecimiento que será su base para ulteriormente ser padres, desde nuestro mayor nivel de desarrollo y experiencias concomitantes como humano, no cómplices... En el transcurso del siglo 20, pasamos de priorizar en nuestro proyecto de vida a nuestros hijos - desplazando sin desmedro (¿?) a nuestros ascendientes - coherentemente con el transito aludido del mandato imperativo al fundado adecuadamente. Habría que analizar porque causas se posterga la adolescencia hasta límites elevados, que solo conllevan a un empobrecimiento del desarrollo emocional. Se omiten responsabilidades, esfuerzo y postergación, que hacen al crecimiento como personas. Y esto es general en las clases medias occidentales ¿Tal vez un exceso ajustable de desplazamiento? O será que al extender el promedio de vida general, también se registre una correlación con la edad de madurez de nuestros hijos...En cuanto al signo de interrogación expuesto precedentemente, aunque no es generalizable, podríamos incluir como desfasaje el posible declinar de responsabilidades sobre nuestros ascendentes ancianos, con fuertes manifestaciones como las experimentadas en el crítico verano europeo del 2003. Las altas temperaturas que se registraron dejaron un tendal de fallecidos sin familiares que se hicieran cargo – previo al deceso- y una respuesta deficiente del estado frente a tan denigrante situación... Al presente, 2020, parecería que algo hemos aprendido. Durante esta pandemia del Covid-19 mundialmente se trató de  proteger a los ancianos, dado el mayor riesgo que corrían ante el virus (de hecho los mayores decesos son de los mismos), sin escatimar la presencia del Estado, volcando multimillonarias cifras para combatirlo, aun negando muchos presidentes la potencial gravedad del virus. 

 En fin, tenemos aún que CRECER  EMOCIONALMENTE como compete a la etapa que estamos transitando. Pasamos de un estado adolescente egocéntrico hacia una consideración de los otros, que nos permite una inserción social adecuada a nuestra evolución como especie (la última versión). En este siglo, aún marchamos, paulatinamente, hacia una resoluciónsaludable” de nuestra adolescencia como sociedad, para ingresar a la joven adultez de la misma. El proceso común de la especie, de maduración biológica y psico-física en su infanto-adolescencia, es el sustrato del desarrollo emocional que regirá ulteriormente a nuestras vidas adultas, para bien o mal. Comparándolo con la evolución social y las atrocidades cometidas en las etapas precedentes deberíamos hacer un mal pronóstico para el futuro de las sociedades humanas, dado una “base” tan lamentable. Laing y Cooper, los promotores por los 60 de la antipsiquiatría - frente al casi único recurso del electroshock- postulaban que el nivel de maduración emocional humana nos remite al reconocimiento de nuestra propia historia y la capacidad de postergación. Ésta emergente de nuestra voluntad, no por imposiciones circunstanciales. Concepción a la cual adhiero y estimo totalmente traspolable al conjunto social. Más aún que no estamos hablando de un sujeto sino de una sociedad que trasciende generacionalmente a sus integrantes. No podemos vislumbrar nuestro futuro sin tener en cuenta las barbaridades del presente y pasado. Igualmente omitir la paupérrima calidad de vida de nuestros hermanos (africanos, latinoamericanos, asiáticos o marginales donde se hallen), hoy tan cerca, gracias a esta globalización a la que nos remiten los medios inmediata y continuamente, postergando lujos innecesarios que reviertan tal indigencia.

12.    LA  NEUROLOGIA


              Trascedentes hombres de ciencias sociales perciben que finalmente Neurología y Psicología tenderían en el futuro a su fusión, si es que logran detectar que parte del cerebro humano compete a determinada patología o conductas habituales (léase “normales”). El problema surge que tipo de solución se daría al problema detectado, patológico para el sujeto. Será vía fármacos o por terapia, sea cual fuere. Estudios al presente muestran el área cerebral afectada con iguales lecturas, tanto por la terapia como por drogas. Estas implican un negocio ultramillonario, concentrado en quienes financian tal efecto de la droga. Y francamente, ya que el objetivo es aliviar al paciente, sería indistinto. El peligro en los fármacos son los efectos secundarios, y su persistencia, o no, como regulador (acostumbramiento) .Mientras que en el  terapeuta debe bucear en la mente del paciente, hacer consciente lo inconsciente (o califíquelo de otra forma) y del éxito del mismo lograr una comprensión racional de la superación de sus padecimientos (sin efectos secundarios). Ni hablar la utilización perniciosa de las drogas para beneficios no santos (p.e. en las guerras).

Hace unos días escuche – vía YouTube- una conferencia de un prestigioso neurólogo argentino (Facundo Manes), disertando sobre los avances mundiales sobre la neurología. En uno de los tramos de tal conferencia, toco dos temas que me sorprendieron. En mis arcaicos estudios de Psico-UBA (unos 45 años atrás, un parpadeo en la historia humana), quedo grabado un proceso de importancia en la conducta humana. Aludo a la constitución temporal del concepto (ver en el primer párrafo del punto 11)

En la aludida conferencia Manes afirma que el hombre es un sujeto emocional, que generalmente toma sus decisiones en concordancia con sus sentimientos. Y que cuando se le exige que fundamente sus decisiones, tiene la suficiente capacidad de explicar racionalmente tal decisión. Es decir que las experiencias del sujeto van modelando su capacidad de estructurar un sistema emocional, basado en información recolectada, que queda en su memoria. Es decir una preeminencia de sus sentimientos en lo inmediato pero fundado en razones. Si cada decisión que debemos tomar debemos analizarla racionalmente, perderíamos el tren… Estimo que esto ha sido probado neurológicamente, y es concordante con mi aseveración precedente sobre la constitución del concepto, que tiene sustento abstracto. Concuerdo con la afirmación del neurólogo en cuanto somos sujetos construidos desde las emociones experimentadas en el transcurso de nuestra efímera vida. Una buena muestra de esa posible fusión entre Psicología y Neurología.

El otro tema fue la alusión a un experimento realizado – creo que en EE.UU- con animales, que consistía en revertir el temor a situaciones violentas para los mismos. Reiteraban tales circunstancias agresivas, pero previamente la aplicaban una droga experimental que hacia sucumbir el temor concomitante a las experiencias precedentes. O la aplicación de la droga para no quedar registrada en su memoria las experiencias angustiantes que iban a padecer, que les permitía superar tal negativo trance, volviendo a repetirlas sin sufrimiento. Para una neurosis sería bárbaro, pero si mandan a un batallón drogado a un enfrentamiento que resultó previamente fatal para mucho de sus miembros, estamos en el horno… Garpa muchísimo más esto último (ganar money” a costa de perder vidas).

 

13.  LA SEGURIDAD DE LA ESPECIE

Toda especie tiene que tener resguardos para su supervivencia. Ya aludimos a la reproducción. Ahora intentaremos los de conservación. La revolución gala conmocionó al mundo en todos sus aspectos: políticos, sociales, científicos/tecnológicos y culturales. Sustentados en sus célebres principios: LIBERTAD, IGUALDAD Y FRATERNIDAD. Personalmente estimo que  luego de las disquisiciones psicológicas, sobre el comportamiento entre los hermanos (rivalidad, odio, frustración, etc.), deberíamos reemplazarlo por el termino más secular como ser SOLIDARIDAD, que resultaría equivalente al de hermandad entre los seres humanos (puede ser que lo galos me insulten, pero creo que el fin es el mismo). Estimo que en los últimos siglos la solidaridad ha crecido vertiginosamente, implicando ello, una percepción de viajamos en el mismo barco, más allá de cualquier etiqueta (léase: blancos, negros, judíos, cristianos, musulmanes, ricos, pobres, géneros, etc.)

LIBERTAD para transitar y expresar sus opiniones, como IGUALDAD de los humanos a ser tratados iguales ante la ley, son principios que resguardan los derechos humanos. Sabemos que  los mismos aún no se cumplen en todo el planeta, pero su internalización en las sociedades civilizadas, impiden manifestarse en su contra, so pena de la ira que generaría en las sociedades.

En lo conceptual, libertad e igualdad han sido internalizados por las sociedades civilizadas por ser un "negocio" para sus miembros: ¿quién puede considerarse exento de la discriminación y/u opresión? En otras palabras, fueron aceptadas porque "nos convienen" y ser compatible con la seguridad de la especie humana. En cuanto a solidaridad, su postergación como los otros principios estimo que obedece a razones de orden ideológico; asociado a la izquierda y la pobreza por los acérrimos liberales, estos la abominan... (que sería de su lamentable aserto: se es pobre porque se quiere). Aunque operativamente no está excluida del marco regulatorio capitalista: en términos económico-financieros equivale al del seguro (poner una parte, cuyo total reaseguraría - del siniestro posible- a cada uno de los coparticipantes). Evidentemente un negocio que involucra lo particular y general brillantemente, sin exclusiones.

Ser solidario implica un esfuerzo cotidiano que requeriría ser enlazado con la idoneidad, como reaseguro de que tal esfuerzo- en algunos casos inmenso- no sea en vano. IDONEIDAD, es un tema de mayor complejidad. Si al inquirir con relación a que si los cargos de suma responsabilidad social debiesen ser ocupados por los más idóneos, estaríamos cercanos al cien por ciento afirmativo. Pero si anexáramos la siguiente a aquella: ¿aunque la misma pudiese afectar sus intereses particulares? Tal respuesta debería medirse con un detector de mentiras si es que pretendemos considerarla válida (humanos somos...).

Definir la idoneidad implica interrelacionar nuestras cualidades intelectivas y emocionales, como su ejercitación en una actividad específica. De tal conjugación emergerá el grado que habremos alcanzado en nuestro metier. Tal nivel dependerá no solo de los factores que hemos aludido, sino de la consideración de los otros en avalar tal nivel. En otras palabras, constituir un ajuste a nuestra realidad que nos circunda y condiciona. Del conjunto interrelacionado de tales factores surgirá un balance que califica nuestro desempeño en la actividad en la cual hemos incursionado. De tales precisiones podríamos inferir que es una construcción de mayor complejidad, que evidentemente supera el nivel de conocimiento científico alcanzado al presente, en las ciencias que tienen como objeto el estudio del hombre. Más aún que los factores intervinientes sé interrelacionan, obstaculizando aún más la dificultad en su comprensión. Diría que es el proceso de mayor trascendencia como humanos, tanto en lo personal como en el ámbito social, por ende su nivel de complejidad. ( ver texto completo de idoneidad en punto 4 del ensayo del suscripto: “Un camino-solución hacia un mundo mejor”

Consecuentemente debemos centrar en lo social nuestro desarrollo y de tales logros, traducirlos políticamente. Estimo que uno de los desafíos humanos del presentes siglo XXI será la de hallar nuevas formas de articulación armónica y eficaz entre lo social y lo político. Tal proceso será la extensión del desarrollo social alcanzado. Sino priorizamos tal desarrollo, producirá la escisión vigente entre lo político y lo social, origen del descrédito de la actual dirigencia. Debemos redefinir adecuadamente - e internalizarlo- el concepto de política. No es posible que se asocie el mismo a "actividad rastrera" (así figura en un libro oficial de educación cívica), cuando en sus manos esta - nada menos- que la Administración del Bien Común (ABC de la política). Es decir, nuestro presente y futuro. Consecuentemente, en su ejercicio deben estar los hombres de mayor nivel intelectual, emocional y moral.

Cotidianamente padecemos de una contradicción insuperada al momento: aspiramos a que los cargos de mayor responsabilidad social estén en manos de quienes ostenten niveles de idoneidad acordes, pero obviamente no es así. Tenemos el problema pero no su solución ¿Cómo soslayar los factores expuestos que subordinan cualquier otro que nos acontece? Simple: como humanos omitimos considerar todo aquello que nos supera. Como en nuestra vida privada, todo lo trascendente que omitimos hoy, por excedernos, luego, nos vuelve con mayor virulencia... Que no hallemos respuestas adecuadas no implica que los problemas no existan. Omitirlos es un pésimo negocio humano.

Asimismo resultará una ardua tarea construir un mensaje que indique unívocamente el negocio de estar estructurados socialmente en Organizaciones Idóneas (léase: estructuración jerárquica y consensual; participativa, horizontal y vertical; equipos interdisciplinarios y disciplinarios, autocontrolados y mínimamente estratificados, etc. ), ver texto completo en punto 6 del ensayo precitado, que nos permita mejorar cotidianamente la calidad de vida humana al combatir este tipo de organización conductas tan funestas como ser: obsecuencia, rivalidad, favoritismo, chambonaje, etc. ( en lo personal) y corrupción, burocracia, toma decisorias tardías, etc. ( en lo organizacional).

Ambos conceptos - solidaridad e idoneidad- nos vinculan a lo colectivo y operativo, conformando principios totalmente compatibles con la seguridad de la especie, como lo son igualdad y libertad, aunque estos se vinculen más a lo individual, en resguardo a los excesos cometidos en la historia humana. Es decir, estos principios aludidos son convenientes y compatibles con la idiosincrasia humana.

 

Gracias por su atención.